Las ventajas de una buena comunicación entre el redactor y el cliente

Vamos al grano, hoy nuestro protagonista es el cliente y no el redactor. Pero, ante todo, la buena comunicación que debe surgir entre ambos.

Consejos que te ahorrarán tiempo y costes

  • ¿Tienes clara tu idea o tu proyecto? El redactor se encargará de que los textos o el proyecto que tienes en mente, se convierta en palabras que llamen la atención de tus futuros clientes. Pero, ojo, es redactor, no adivino. Imagina que vas a una panadería y cierran porque tú aún no te has decidido por el pastel que deseas comprar.

Tu idea o proyecto es ese pastel que te encanta y sabes describir en una frase lo que significa para ti

  • Trata de escribir un plan para tu blog que explique todo que quieres tener y todo lo que el redactor necesita saber. Dile si quieres que consulte fuentes específicas, prepara una lista de temas y guíalo en la dirección que te has planteado tomar.
  • Dale alas al redactor si tienes dudas. Tal vez, tengas en mente un nombre ideal para tu negocio o para un titular. Pero, una vez que lo compartes y alguien ajeno a ti lo dice en voz alta, suena extraño, poco comercial o surrealista.

Dejarse aconsejar es también un ahorro de tiempo. Piensa que el redactor tiene experiencia en redactar textos y que un buen titular es la antesala de una lectura.

  • Ten claro lo que NO QUIERES que aparezca en tu blog o página web. Imaginemos que tu empresa está enfocada a la belleza. Pero tus productos son ecológicos. Dejar claro al redactor que no quieres un artículo o información relacionada con cosméticos o personas que no consumen este tipo de productos, es importante.
  • ¿De veras ese cambio es producto de una necesidad o de un capricho? Ahora me pongo seria. El redactor te ha enviado un borrador. Te gusta. Pero, resulta que como te ha invitado a que modifiques o corrijas, coges el rotulador rojo y empiezas a tachar y cambiar sin saber muy bien el motivo. Piensa que tiene más clientes y aunque te respeta, dispone de 24 horas al día como tú.

A más cambios, mayor será el precio a pagar. Si cambias un párrafo o eliminas todo un texto, piensa si lo haces por el bien de tu negocio o porque sí

  • Escribe, llama y habla todas las veces que sea necesario con el redactor. Hablar no perjudica a nadie. Al revés. Hablando se entiende la gente. Y si no es así, pues habrá que dialogar más. Pregunta al redactor si le ha quedado clara tu idea. Si tiene la suficiente información como para pensar que forma parte de la empresa y ha interiorizado bien vuestros valores.

Eso sí, no llames a las 23 h o un domingo por la tarde, a no ser que el mundo se esté acabando, hay que respetar los horarios del trabajador

  • Apostar por un redactor profesional, con una trayectoria de años, es una garantía. Existen múltiples plataformas que te regalan los textos, pero piensa que no se van a implicar ni la mitad de lo que lo hará un redactor profesional e independiente.

Espero que estas ideas, te sirvan y a la hora de encargar tu proyecto te resulte más sencillo y ahorres tiempo y dinero.

Gracias por leerme,

Juana Sánchez G.

Aumentar tus ingresos como redactor, Javier Pastor tiene la respuesta

Estamos en plenas navidades. Y miras tu cuenta en el banco y ves que no te llega ni para hacer un regalo simbólico a tus familiares. Cobras poco, mal y has de esperar a que te paguen.

Como mucho estás cobrando 20, 30 euros y aunque sabes que estás regalando tu trabajo temes quedarte sin clientes. ¿Merece la pena trabajar prácticamente gratis, si puedes ofrecer a ese cliente algo más que un texto valioso pero no te atreves a mostrar lo que te hace diferente al resto por temor a que se vaya con otro?

Esta mañana, Roger García ha compartido este excelente artículo de Javi Pastor sobre cómo ingresar más dinero si eres un redactor freelance.

Sencillo:

1) Demostrando que tu trabajo es bueno y sin temer pedir más dinero porque lo que vas a ofrecer a cambio le hará mejorar en su proyecto al cliente.

2) No haciendo gratis, labores como la maquetación o similar.

Este fragmento es de mis favoritos:

Cuando estamos empezando y creemos que el cliente nos está haciendo un favor a nosotros al contratarnos tenemos permiso para caer en el error de aceptar, pero si nos encontramos en ese punto en el que sabemos que el favor es de nosotros a ellos, eso hay que cobrarlo.

Subir un post desde un Docs de Drive o un Word al CMS o gestor de contenidos cuesta. Lleva su tiempo si se quiere hacer bien.

¿Por qué no ibas a cobrar por eso?

Para saber cuánto cobrar habría que hacerse unas cuantas preguntas:

  • ¿Incluye rellenar el title, meta y URL?
  • ¿Incluye buscar y subir fotografías para el cuerpo del texto?
  • ¿Incluye buscar y subir la imagen principal del artículo?
  • ¿Incluye la optimización SEO de todas esas fotografías?
  • ¿Incluye la maquetación con shortcodes (un clásico de WordPress)?

Por resumir, ya que os recomiendo leer el artículo completo de Javi Pastor, pero que nadie se mueva, sobre todo mis clientes 😄 añadiré que lo fundamental es que nuestro cliente sepa con claridad, que no solo está contratando a una persona que va a escribir muy bien sus textos, también los va a saber posicionar, elegir buenas imágenes y controlar las consultas que está recibiendo su web o blog.

Ser un buen redactor no pasa solo por cobrar 80 euros (que también) sino por demostrar que vales ese dinero que el cliente paga.

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

J’acusse…! Carta a los clientes de la redactora peculiar

J’acusse…!

CARTA A LOS CLIENTES DE ESTA

REDACTORA

Estimado cliente,

Permítame que me dirija a usted de un modo general, ya que no puedo dejar fuera de esta misiva algún nombre y después ser acusada de trato de favor.

Los hechos que me llevan a redactar estas letras se remontan a quince años atrás cuando comencé este trabajo tan lleno de espinas como  de alegrías.

Usted es el culpable de que a finales de 2019, siga enarbolando la bandera del redactor como un oficio digno y necesario en esta sociedad donde se insiste en que hombres y mujeres no leen.

Yo acuso a todas esa bocas que pronuncian semejante atrocidad: ¡Se lee! ¡Se escribe!

Por esa razón, mi estimado cliente, le doy las gracias por confiar en mí.

En esta redactora que escribe textos para su página web, busca frases ingeniosas para sus artículos e investiga hasta el infinito para encontrar esa palabra que desea, como si fuera una arqueóloga en busca del tesoro aún por descubrir.

Sin palabras, las calles no tendrían nombre. Las canciones carecerían de letras. Los ‘te quiero’ se esfumarían y sólo nos quedarían las pantallas vacías, quizás llenas de imágenes sin sentido.

Yo acuso, a quienes escriben sin haber leído.

Yo acuso, a quienes se hacen llamar redactores y no aman la palabra.

Yo acuso, a quien promete un buen posicionamiento pero un texto sin alma.

Yo acuso, a quien iguala  escribir a tener un trabajo de mentira.

Usted, cliente que respeta mi oficio y desea que el suyo brille gracias a un texto escrito con delicadeza y a la vez, con la misma garra que un tigre ataca a su presa, merece toda mi gratitud.

Gratitud que otros no ven y reflejan de diversas formas: no pagando por los servicios prestados, como si este trabajo fuera menos valioso que el suyo.

Gratitud por no pensar que me está dando una limosna, sino pagando por un servicio como lo hace cuando compra sus viandas frente al ordenador o en el supermercado.

Como despedida, le deseo que en 2020 sigamos juntos, para que las palabras se oigan más fuerte sea cual sea el soporte, porque esta sociedad las necesita.

Atentamente,

Juana Sánchez G.

Necesito un redactor o necesitas un REDACTOR

Si ponemos en Google: Necesito un redactor, aparecen cientos de lugares.

Hola cliente. Soy una redactora que va por libre, eso no significa que escriba en un prado verde, mientras saboreo un té.

Mi trabajo es duro, serio y le pongo mucho interés, como la mayoría de los redactores freelances.

Si nos hacemos llamar así no es por parecer más sofisticados, es lo que hay, ya sabes: la jerga.

Pero la realidad se llama Joana o Juana y escribo artículos en una habitación-despacho pintada de color azul. Me gusta mi trabajo y  mimar a mis clientes.

¿Necesitas un redactor o necesitas un redactor de calidad?

Si has llegado hasta este artículo igual has visto mis tarifas. Igual también te has pasado por trabajos anteriores. Quizás te empiezo a generar confianza. Me alegro.

Eso es lo positivo de contar con alguien con quien puedes hablar de tú a tú. Primero te abro la puerta de mi casa, echas un vistazo, te pones cómodo y miras cada rincón, sin problema.

Después, nos sentamos y me cuentas qué título tiene tu historia: tu empresa, tu proyecto, tu blog o incluso ese breve texto que deseas escribir y no te sale.

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Aquí no encontrarás una casa recargada, llena de adornos y florituras. Mi estilo es minimalista: no quiero distracciones, quizás un pequeño minion sobre mi router, pero lo demás invita a escribir, a pensar para dar lo mejor.

Piensa en mí, cuando busques un redactor, te irá bien

¿Demasiado confianza?

Igual no es tan buena, puedes llegar a pensar pero lo soy. He tardado años en poder decir este tipo de cosas.

Si depositas tu confianza en mí, voy a trabajar duro en tu proyecto.

La razón es sencilla, soy REDACTORA y no, no estoy gritando en el lenguaje de las mayúsculas, es para que quede claro que igual que yo no sería capaz de ofrecer mis servicios como electricista (me encanta poner ese símil) no me gusta que quien no sabe darte lo que necesitas, se haga llamar redactor.

Supongo que como tú, considero que el tiempo es oro y que el dinero cuesta mucho ganarlo, como para regalarlo.

Si buscas textos útiles, atractivos y generar una comunidad, cuenta conmigo.

Si buscas preguntar por cualquier detalle que todo el mundo da por hecho que debes saber pero que tú desconoces, cuenta conmigo.

Gracias por leerme y vamos a escribir.

No tengamos miedo a soñar.

Juana Sánchez G.

Camarero, hay un gurú en mi sopa

Hola:

¿Cómo va todo? Espero que bien.

Imagina un restaurante, es algo extraño porque no sirven comida. Sólo hay personas sentadas frente a pantallas y como mucho, tienen una bebida al lado. En cada mesa hay un cartel: autónomo, pyme, emprendedor.

Todos están enfrascados leyendo. Hasta que de repente una voz rompe el silencio con un grito desgarrador:

– ¡Camarero, hay un gurú en mi sopa!, se trata de un chico con barba pelirroja y el ceño fruncido.

-¡Camarero, aquí hay otro!, esta vez es una mujer de unos cuarenta años, que se ajusta las gafas con rabia.

El local debe cerrar por el ataque de los gurús y los vendehúmos

Siempre he sentido una animadversión hacia los gurús, esos seres que aparecieron por Internet hace unos diez años, y  aprovecharon la burbuja de la crisis económica y el término ‘reinventarse’ para captar a incautos a los que vender su curso, libro o método.

Como me gusta hablar con propiedad, diré que dentro del ranking de los vendehúmos que he encontrado en un artículo, traté con dos.

Al primero jamás le compré nada, sólo leí su blog. Al segundo lo conocí en una de esas charlas que no sirven para nada, y me confesó que no sabía escribir.

Repetid conmigo:

NO SABÍA ESCRIBIR.

Me lo dijo con total naturalidad y hasta mentó a su santa madre que no creía que su hijo se ganara las habichuelas diciéndoles a otros cómo debían escribir correctamente en un blog, cuando él debía pasar el corrector de Word.

Camarero, ¿cómo es posible que los gurús hayan entrado también en el mundo de la redacción?

Es fácil. Al igual que existe un alto porcentaje de personas que detestan las matemáticas y los que son hábiles para mí son los reyes del mundo; también hay seres humanos que odian escribir, ahí tenemos el nicho.

Por otro lado, estaba la idea de que todo el mundo (con o sin necesidad) debía tener un blog y estos gurús te enseñaban a cómo sacar partido a una plantilla de WordPress, cómo estructurar un texto, título, subtítulo, descripción…

Algo que si has pasado por una facultad de publicidad o periodismo lo sabes o si eres autodidacta hay buenos libros en la biblioteca sobre el tema.

O mejor aún, hablas con un buen diseñador gráfico y creador de páginas web, ¿a nadie se le ocurrió? No, porque ellos eran como las navajas suizas, redactores, diseñadores, publicistas, la leche.

¿Qué hacían estos gurús para llenarse los bolsillos?

Primero, elegir nombres cool.

Ahora mismo no me viene a la mente, o no quiero acordarme de un tipo  que llama a sus seguidores ¿manada? o algo similar.

El fin es que te sientas parte de un club. Que no estás solo. Luego están los casos de éxito  que muestran como prueba  irrefutable el motivo por el que ellos son adorados como Buda.

Y lo más importante: dejar claro que necesitas su asesoramiento porque son tan buenos que han dado trabajo a otros.

Pero si ellos como profesionales no tienen pruebas de que son lo mejor, ¿cómo vamos a saber que ese equipo es bueno y confiable?

Ahora es el momento en el que os dejo el enlace de estos dos chicos que han elaborado el ranking de los vendehúmos (yo lo acentúo porque así lo recoge la RAE)

Imaginad mi regocijo cuando leí en un periódico el ranking escrito con un alto sentido de humor, pero que dejaba en evidencia lo grave de la situación.

Lo cual, aplaudo siempre y cuando no caigan en los mismos errores,  aunque no creo que eso suceda puesto han vivido en carne propia su mediocridad al contratar sus servicios. 😉

¿Por qué huir de los gurús en el mundillo de los redactores freelance?

Si fueras un hipotético cliente te diría con claridad: porque te van a sacar dinero por todo. El trabajo se paga, obvio. Pero la purpurina y los lugares comunes, no.

Perdona David Ogilvy a algunas redactoras/coach que aseguran haber inventado la figura del redactor publicitario.

La realidad es que estos redactores estrella, nacen de la mano de uno de estos gurús más veteranos. Les dictan cuatro reglas relacionadas con el marketing, les hacen una entrevista, para después pedirles que escriban sobre temas que alguien que no domina la escritura se tomará como la Biblia.

¿Cómo? Con un lenguaje persuasivo, una web diseñada al milímetro para que veas sonrisas y testimonios de gente feliz por haberlos contratado. ¿Qué pasa con los que se dieron cuenta de que aquello podían lograrlo por otra vía?

Los gurús generan a su alrededor una historia de éxito y dejan que les entrevisten hasta en Radio Patio, el caso es aparecer en todas las búsquedas en Google.

Ofrece charlas, muchas charlas

Y ahí, querido cliente, yo te contaría que una vez asistí de manera online a la conferencia de una ‘estrella’ de la redacción ¡que duraba dos horas!

Su tono era tedioso, el contenido ídem y luego debía comprar algo, no recuerdo qué. Me salí cerrando despacito mi portátil porque sentí vergüenza ajena.

Estimado lector, estimado cliente. Las burbujas siempre han existido e igual que nacen, se hacen grandes y estallan.

Ha llegado la hora de que estos gurús que parecían saber de todo y se reunían los mismos en las mismas conferencias o charlas por un nada módico precio, se extingan.

Y quedaremos los que nacimos para esto porque nos apasiona escribir y somos alérgicos a la purpurina

Como el que nace para pintar. Para vender o para arreglar enchufes (sí, tengo debilidad por los electricistas) A los redactores nos gusta teclear, manejar palabras, buscar las mejores para nuestros clientes, que la cámara les enfoque a ellos y no a nosotros.

Me apetecía mucho hablar sobre estos seres por una razón: respeto a quien escribe. Al redactor por vocación. Y por encima de todo, respeto a mis clientes.

Uno no se hace redactor o copywriter por hacer un curso.

12/09/2019, gracias por esos Likes, ¿Alguna experiencia con un gurú? 😉

Como servicio público, estaría bien elaborar otro ranking.

Gracias por leerme

Juana Sánchez G.

#quieroseredactor X

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Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

Hola, hemos llegado a la última semana de esta serie de consejos y anécdotas relacionadas con la redacción.

Os quiero dar las gracias por vuestros “me gusta”, los comentarios y por compartir las experiencias de esta humilde artesana de la escritura.

La manera que he encontrado de agradecer vuestra generosidad, es regalaros este taller de creatividad y pensamiento lateral que en su momento, a mí me ayudó mucho.

Espero daros en breve otra buena nueva, relacionada con la escritura y el mundo del podcast.

Ojo, esto no se acaba como dicen Delafé.

 

Si de veras quieres formar parte de esta comunidad donde no habrá presidente de la escalera molón, pero sí redactora con bolígrafo y teclado: suscríbete.

¡Hasta la próxima!

Joana Sánchez G.

9 consejos para revisar tu texto antes de publicar

Hola, antes de que abras los ojos como platos y sueltes un: Menuda bobada de artículo, toma aire y piensa en la cantidad de publicaciones que están llenas de errores. ¿Sabías que un texto mal escrito causa tal rechazo que puede repercutir en las ventas?

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Maureen O´Hara y John Wayne en el clásico de John Ford: “El hombre tranquilo”

 

Ante todo mucha calma

Con escribir ocurre como cuando hablamos con un amigo y nos pilla en un mal día. Podemos arrepentirnos de decir algo que no sentíamos.

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Antes de sentarnos a escribir una dosis de calma será nuestra mejor aliada

Con un amigo podemos dialogar o pedir disculpas, con un cliente la cosa cambia. A él le debemos una eficacia en nuestro trabajo al 100%.

Ver una falta de ortografía en su texto puede convertir a ese ‘hombre tranquilo’ en una Maureen O´Hara y con motivo.

Los duendes en tu portátil no existen

 

  1. Si tienes una duda con el significado de una palabra, busca en LA RAE
  2. Limpia tu texto de muletillas, no des una impresión de pobreza expresiva.
  3. Por Gabriel García Márquez, pon tildes y comas donde corresponda.
  4. No des vueltas y más vueltas con palabras repetidas. Evita los circunloquios
  5. O va por ustedes o va por ti. Si hablamos de TÚ al lector no pasemos alegremente al VOSOTROS sin venir a cuento.
  6. El os/as agota. Soy mujer y me siento representada por el masculino. En su defecto jamás se usará la @. ¿Recuerdas a Phobe en la serie Friends? “Mis ojos, mis ojos”
  7. Evita los párrafos ladrillo con diez líneas. ¿Quieres matar de aburrimiento al lector?
  8. Habla y escribe bien.  ¿De qué me sirve que en tu currículum ponga que hablas un inglés fluido si escribes …. cuatro puntos suspensivos o seis, según el día?
  9. Por favor, no abuses de los adverbios acabados en -mente. Sutilmente son bien recibidos, pero en abundancia resultan dolorosos para nuestros oídos y vista. Generan cacofonía

Muchas gracias por tu tiempo. Espero tus dudas, comentarios o sugerencias.

 

Joana Sánchez González

Buscamos redactores de contenidos. De piscinas y Gabriel García Márquez

Tanto si eres redactor o te llaman copywriter, quédate. Quiero hacerte una pregunta: ¿A ti te gusta escribir? Seguro que tienes los ojos muy abiertos o sonríes moviendo la cabeza: ¡Claro, menuda pregunta!

Esta cuestión no es fruto de mi curiosidad sino de mi propia experiencia. A mí me seduce escribir. Me apasiona. Es mi vida. Pero hay redactores que escriben sin amar su profesión.

En mi caso, escribo todos los días desde que tenía ocho años. Al igual que otros niños pasan muchas horas en la calle jugando al fútbol, a mí me gustaba escribir cuentos. Inventar historias o escribir sobre lo que me pasaba.

pocoyoLa postura de Elsa Pataky ya la hacía yo con siete años, pelo rizado y con tripa 🙂


SI TE GUSTA ESCRIBIR YA VAS UN PASO POR DELANTE DEL RESTO


 

Para todo existen cursos porque todo se puede aprender, pero hay algo que tengo claro, si esta profesión me gusta, es porque formaba parte de mi día a día. ¿Te gusta leer? ¿Te gusta el cine? ¿Te detienes ante un anuncio en mitad de la calle? ¿Haces fotos a textos graciosos?¿Sabes qué es la RAE? 

No te estoy preguntando si eres un experto en SEO, ni siquiera si sabes las fórmulas mágicas para que un texto sea leído con agrado por el lector.

A mí me han enseñado esas técnicas, las he empleado aunque no las veas en este momento.

Yo confieso

Tenía pagado un tema de WordPress maravilloso que me permitía escribir bonito. Redactar para que no huyas pero expiró. Si te quedas, te regalo una canción. Pero no le des al play todavía. Al final.

Gracias


La gente no quiere leer


Es cierto, las imágenes y los vídeos funcionan. Pero pienso que a las personas les gusta leer pero disponen de poco tiempo.

Cuando comienzas un libro, en la primera página decides si te gusta o no. Es nuestra naturaleza.

Como redactores, todos hemos tenido que escribir sobre temas que a priori podían parecer soporíferos. Por ejemplo, una piscina.

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Si tú quieres comprar una piscina (suertudo) mirarás en páginas donde las puedas encargar, pero San Google tiene preparados un millón de lugares donde visitar piscinas.

Cansado de navegar, te decantas por una, y no sólo ves imágenes descriptivas de oasis para instalar en tu casa, sino trucos para mantenerla en perfecto estado. Ideas para organizar una fiesta en ese entorno…

A ti te gusta nadar, no te atrae el correr ni quieres una bicicleta estática. Buscas información relacionada con Nemo, no con Usain Bolt

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¿Es lo mismo ver una fotografía que se parece a cien, o es preferible que te cuenten una breve historia con consejos útiles para que tu maravillosa piscina te dure más?


CUÉNTAME UNA HISTORIA


 

Gabriel García Márquez no sólo escribió Cien años de soledad sino que imaginó Macondo. Un pueblo mágico. De niño, el escritor aprendió mientras iba al cine, al circo y nunca se cansó de preguntar, de todo y sobre todo. Su curiosidad jamás estuvo saciada. Le gustaba oír historias y aprendió muy pronto a contarlas.

Le gustaban las historias de amor, oírlas de boca de las mujeres. Estuvo casado con una y aconsejaba el matrimonio a sus compañeras de la revista “Cambio”, ahí lo dejo.

¿Qué tiene que ver García Márquez con escribir sobre una piscina?

¡Todo!

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De pequeña yo no leía cuentos o libros sobre piscinas, pero sí estaba atenta a mi entorno, a lo que decían los demás. Si quieres escribir sobre: tomates, aceite, zapatos, dulces, teléfonos móviles…, ESCUCHA.

Nunca sabes qué conversación o qué libro te ayudará a sazonar ese producto con unas gotas de creatividad, que lo hagan diferente al resto. ¿Acaso Cien años de soledad es una novela romántica? Dejando a un lado que el maestro era un genio, al menos nos puede servir de inspiración a los que no contamos con su talento.


HUMOR + HUMOR  Y UN POQUITO DE HUMILDAD


Te invito a escuchar y “leer” este discurso de un Gabriel García Márquez divertido, sencillo y algo nervioso, lo que le le da un aire tierno.

  • ¿Te has reído?
  • ¿Has aprendido algo nuevo?
  • ¿Te sientes identificado?
  • ¿Ya lo conocías?

La cuestión es que enfrentarse a una hoja en blanco, no importa si es para escribir sobre algo en lo que crees o no, tiene que ver con tu actitud. Con el oficio. Con ver lo que tienes delante sea una piscina o un teléfono con otros ojos.

 


¿El humor? ¡Sin humor, no hay quien resista escribir!


Tal vez, ni hoy ni mañana vayas a escribir una novela que venda miles de ejemplares, pero cada texto al que te enfrentes, o mejor dicho, al que ni siquiera existe, tiene que brotar de algo que se llama pasión.

Y la pasión puede ser eficaz mezclada con el SEO, las palabras clave y los párrafos correctos, pero sin lo primero tus copys, tu contenido para ese blog… fallará.

Apelar a las emociones es necesario para llegar al lector pero si encuentras las tuyas mientras escribes será un éxito garantizado.

Ahora puedes dar al play si gustas.

 

 

Joana Sánchez González

Quiero hablar en público: ¿de verdad?

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Hace dos años me fui a Madrid. Allí realicé un curso con Manuel Campo Vidal. Tras mi paso por el ICE logré un título: “Técnico Formador en Habilidades Comunicativas”. No me lo regalaron, ni a mis compañeros,  mientras que sí nos hicieron trabajar duro, quizás menos tiempo de lo que yo hubiera deseado, pero las clases eran intensas. Buen profesorado, buen ambiente y sobre todo: práctico.

Si quieres enseñar a hablar en público con eficacia, debes tener clara una cosa: tú has de pasar por ello, has de ser juzgado, asesorado y sentirte expuesta ante las miradas de los demás. Si no te has puesto frente a una cámara, te han grabado y luego han analizado contigo tus puntos fuertes y tus oportunidades de mejora ¿Cómo vas a asesorar a otros?

Venía de hacer un curso de varios meses de formación ocupacional. También allí aprendí la teoría y la práctica.  Impartíamos clases y más clases todas las semanas. Hoy día me tropiezo con muchos cursos en Internet donde algunos EXPERTOS, te prometen que   hablarás bien delante de un grupo de personas en unas semanas. Yo creo que éste, es un viaje en el que como equipaje has de llevar unas técnicas comunicativas para enseñar, empatía, y mucha humildad. Al menos es mi forma de entender la docencia.

Parece que en el contexto actual no encontramos modelos a seguir. Nuestros políticos han bajado el listón en cuanto a oratoria y sobre todo: trasladan mal sus mensajes. No les entendemos. No utilizan un lenguaje claro.

Probablemente esa sea su intención. Hablar en público, porque seamos comerciales, profesores, debamos defender nuestra tesis o sencillamente queramos mejorar, es una labor amena pero conlleva un fin: que nos entiendan los demás, que les sea de utilidad lo que contamos.

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Hablar por hablar, ALTO, STOP, PELIGRO

Hablar no es comunicar. Muchas personas hablan mucho (yo hablo mucho) pero sé diferenciar cuando estoy en un lugar donde esperan que les traslade una información concreta, a cuando mantengo una conversación informal con un amigo. Añado en mi defensa que también me gusta escuchar.

Si tienes que afrontar un discurso del tipo que sea, has de aprender a estructurar las ideas, medir el tiempo, ensayar previamente y sobre todo, interiorizar lo que vas a decir. No hay nada más aburrido que una persona que hunde la cabeza entre sus papeles y lee.

A veces dan ganas de levantarse y decir: ¿Me pasa los folios y ya me lo leo en casa? Nuestra obligación por respeto a quienes nos escuchan, es tratar de que nuestra intervención resulte amena, estimulante y sobre todo (si es posible) participativa.

No temamos ensayar. ¿Te sientes ridículo? No deberías. Al revés. La mejor forma de improvisar es ensayando previamente. Cuando haces tuyo un discurso, una clase, una ponencia…, la seguridad y la confianza vendrán a ti, estarás deseando que llegue el día. Porque si tú disfrutas el resto también lo hará.

Fuera egos

Aquí nadie ha venido a “hablar de su libro”, permitid que mencione esta broma tan utilizada, pero si necesitas mejorar a la hora de hablar frente a otros, no creas que el fin es convertirse en un líder pretencioso o el “rey de la fiesta”. Las personas que utilizan un vocabulario rico pero adaptado al contexto son las que mejor comunican. Los vanidosos, los que emplean demasiados tecnicismos producen rechazo.

Las personas  que rompen la llamada “cuarta pared” en teatro, son aquellas que no ponen ningún obstáculo físico ni mental entre el auditorio y ellos. Responden a preguntas (aunque no dispongan de toda la información) escuchan y toman nota de las ideas que el resto comparte, y además, son conscientes de que no lo saben todo.

Educando a Rita

Rita es tu voz.

La voz es tu instrumento musical. Lo más importante en este viaje. ¿Sabes cómo cuidar de ella? Cuando nacemos nuestra voz es perfecta, pero a medida que crecemos aprendemos a respirar mal. La respiración abdominal muy utilizada en yoga y aconsejada por psicólogos para calmar la ansiedad, es útil.

Existen muchos ejercicios para relajar los músculos faciales. De una manera u otra intervienen en la fonación, y si ese músculo está cansado trabajará mal.

Aquí os dejo una muestra de ellos:


Ejercicios para relajar la cara, la mandíbula y los labios


  • Hacer muecas, tensando y soltando los músculos de la cara
  • Sonreír de oreja a oreja
  • Apretar los labios fuertemente, y destensar
  • Cerrar la boca abriéndola antes exageradamente
  • Hacer círculos con la mandíbula (este ejercicio también lo recomiendan tras haber sufrido una parálisis parcial facial)
  • Llevar la punta de la lengua hacia el velo del paladar y tocarlo con la boca cerrada. No se podrá reprimir el bostezo, que relajará todas las zonas supraglóticas.
  • Inflar los carrillos de aire cuanto podamos y después expulsarlo con la ayuda de nuestros dedos
  • Tirar de las comisuras labiales hacia atrás con los dedos

Fuente: alguno de estos ejercicios fueron propuestos por D. Manuel Francisco Jiménez Bautista en una sus clases como experto en cursos de voz y locución.

Seguiremos con este tema próximamente. ¿Conoces alguna técnica de relajación que te funcione? ¿Tienes algún problema a la hora de hablar delante de un grupo de personas? ¿Necesitas preparar un discurso?

Hablamos

Joana Sánchez González