Los escritores invisibles: los redactores

Soy redactora y escritora en mi tiempo libre. Pero hoy quiero hablarte de mi trabajo, el de escribir para otros.

A veces, parecemos personas con poderes, como Superman o Wonder Woman, pero lo único que hacemos es pensar y ponernos en los zapatos de nuestros clientes.

Cuando un cliente necesita un artículo, un texto, un post para una red social, un vídeo, una imagen (sí, los redactores también hacemos tareas relacionadas con el diseño) ahí estamos nosotros.

Un redactor ha de tener cajones en su cerebro

Uno de tus clientes te necesita porque ha abierto una tienda de maquillaje en Internet. Hay productos pero no hay VIDA.

Son objetos inertes, y para que cual Pinocho empiecen a hablar, ahí entro yo: con artículos que los coloquen como protagonistas de historias. O manteniendo conversaciones en las redes sociales con los seguidores y clientes.

Sin palabras, el talento y los servicios se perderían como lágrimas bajo la lluvia

Escribo para ti como si lo hiciera para mí

Otro cliente se dedica a ofrecer servicios destinados a personas. Servicios que están relacionados con los más vulnerables de nuestra sociedad. Entonces, la redactora ha de abrir otro cajón y cerrar el del maquillaje.

Es el momento de pensar en ese colectivo. En buscar, leer, documentarme y llegar a emocionarme mientras escribo.

Tal vez mi nombre no lo leas ni me veas en ninguna fotografía, pero tras esos textos, esas palabras que te han conmovido estoy yo. La redactora invisible.

Un trabajo digno a veces, mal pagado

  • Imagina una página web llena de imágenes y ni una sola palabra.
  • Imagina una conferencia y todos permanecen en silencio.
  • Imagina tu empresa con un logo potente y atractivo, muda.
  • Imagina que a partir de hoy tuvieras que encargarte de redactar artículos, post para tus redes sociales o crear una imagen con una frase que enamore a tus seguidores y clientes.

Sin la escritura, sin los textos, las descripciones, las emociones y los datos no llegarían a esa persona que tanto te interesa, y el vehículo que has empleado para llegar a ÉL, soy yo.

Hoy quiero dedicar un fuerte aplauso a todos los redactores que en su día estudiaron en la universidad, han seguido formándose con los años.

¿Mi caso? Paso por el mejor momento que he vivido como redactora y publicista.

Por ello, doy gracias a cada una de las personas que confían en mí para que sus empresas y proyectos tengan VOZ.

Juana Sánchez G.
Gracias por leerme.

J’acusse…! Carta a los clientes de la redactora peculiar

J’acusse…!

CARTA A LOS CLIENTES DE ESTA

REDACTORA

Estimado cliente,

Permítame que me dirija a usted de un modo general, ya que no puedo dejar fuera de esta misiva algún nombre y después ser acusada de trato de favor.

Los hechos que me llevan a redactar estas letras se remontan a quince años atrás cuando comencé este trabajo tan lleno de espinas como  de alegrías.

Usted es el culpable de que a finales de 2019, siga enarbolando la bandera del redactor como un oficio digno y necesario en esta sociedad donde se insiste en que hombres y mujeres no leen.

Yo acuso a todas esa bocas que pronuncian semejante atrocidad: ¡Se lee! ¡Se escribe!

Por esa razón, mi estimado cliente, le doy las gracias por confiar en mí.

En esta redactora que escribe textos para su página web, busca frases ingeniosas para sus artículos e investiga hasta el infinito para encontrar esa palabra que desea, como si fuera una arqueóloga en busca del tesoro aún por descubrir.

Sin palabras, las calles no tendrían nombre. Las canciones carecerían de letras. Los ‘te quiero’ se esfumarían y sólo nos quedarían las pantallas vacías, quizás llenas de imágenes sin sentido.

Yo acuso, a quienes escriben sin haber leído.

Yo acuso, a quienes se hacen llamar redactores y no aman la palabra.

Yo acuso, a quien promete un buen posicionamiento pero un texto sin alma.

Yo acuso, a quien iguala  escribir a tener un trabajo de mentira.

Usted, cliente que respeta mi oficio y desea que el suyo brille gracias a un texto escrito con delicadeza y a la vez, con la misma garra que un tigre ataca a su presa, merece toda mi gratitud.

Gratitud que otros no ven y reflejan de diversas formas: no pagando por los servicios prestados, como si este trabajo fuera menos valioso que el suyo.

Gratitud por no pensar que me está dando una limosna, sino pagando por un servicio como lo hace cuando compra sus viandas frente al ordenador o en el supermercado.

Como despedida, le deseo que en 2020 sigamos juntos, para que las palabras se oigan más fuerte sea cual sea el soporte, porque esta sociedad las necesita.

Atentamente,

Juana Sánchez G.

¿Necesitas un redactor o un copywriter estrella?

Hola,

¿Todo bien? Así lo espero.

Comienzo con la pregunta del título: ¿Necesitas un redactor o un copywriter estrella? Va por ti estimado cliente.

Este artículo quiere reconocer la labor que realizan los profesionales de la redacción, el marketing de contenido y los creativos respecto a otros que pasan más tiempo impartiendo conferencias que ejerciendo su trabajo.

¿A quién no le gusta que le aplaudan o le den una palmada en la espalda? A mí

Soy redactora, profesora online y escritora. De vez en cuando, no me queda más remedio que pasar al primer plano, sobre todo por el tema de los libros.

Pero mis clientes son lo primero cuando llevo puesto el traje de redactora, de creativa.

Historias que llegan al alma, redactores que la dejan por el camino hacia el estrellato

Acabo de ver el anuncio de Arcos en Twitter, son las 20:38 y sé que lleva siendo TT todo el día, pero era el momento adecuado. Un minuto antes, había intentado escuchar un podcast de una copywriter estrella.

TRADUCCIÓN

Copywriter ⭐⭐⭐⭐ es esa mujer u hombre que se dedica a: mantener un canal de YouTube, un blog, concede entrevistas como si hubiera inventado la escritura y la persuasión. Y lo más importante, se hace llamar: conferenciante. ¿Pero no era antes una redactora?

Vamos a la RAE:

Conferenciante:  Persona que diserta en público sobre algún punto doctrinal.

Vuelvo al anuncio, ¿lo habéis visto? #YoTambiénSoyClara cuenta la historia de cualquier español que intenta ganarse la vida con cuatro trabajos y a pesar de ello, no le llega el sueldo a fin de mes.

Una historia redonda que muestra una realidad: una mujer que vive con su madre y tiene un hijo, que va de empleo en empleo durante el día y la noche, hasta que al final… 😉

¿Por qué las buenas ideas las tienen personas que no gustan de estar en un primer plano?

Detrás de ese vídeo cargado de emoción hay una persona a la que quizás no veamos ofrecer charlas ni talleres como si fuera un vendedor de no se sabe muy bien qué. Sinceramente no sé qué agencia está detrás.

Cuando Arcos confió en esa historia, fue porque estaba perfectamente construida. Mucho más creíble ese corto, que la realidad que nos venden los políticos.

Condensar en poco tiempo una vida, con diálogos creíbles, con tacto en cada palabra y manteniendo el tono, porque es muy fácil caer en la exageración, sólo puede ser fruto del trabajo de un buen equipo y de una persona que construye historias con alma.

Para mí, esa persona al igual que otros muchos redactores y creativos que conozco merece mi respeto

Luego están los que se suben a un escenario a decir obviedades, como si  hubieran olvidado su esencia, para dejar en un segundo plano las frases, los buenos titulares, y así aparecer en cada párrafo ellos en mayúsculas y con mucha purpurina. Cuando la protagonista, la estrella… ES CLARA.

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Imagen|Pexels

Los redactores necesitamos exponernos para que nuestros futuros clientes conozcan nuestro trabajo

Es una forma de mantener una tienda donde te digo: “Pasa, mira y dime si te gusta lo que ves” y así evitar caer en esas ofertas donde te piden trabajar gratis porque creen que no eres real. 

Y lo eres, aunque no tengas un canal en YouTube, ni te hagan entrevistas todos los días, o una editorial te proponga escribir un libro porque tienes K’s seguidores.

Exponerse está bien. Es una parte más de nuestro trabajo. ¿Cómo vas a saber si te gusta cómo escribo si no ves alguna prueba?

El problema (para mí) llega cuando confundes querer ser una estrella de rock o de cine, cuando tu trabajo es el de escribir historias para los demás, una profesión honrada, con prestigio pero artesanal, y poco vas a aprender sobre cómo habla la gente, si te pasas el día subido en un escenario esperando los aplausos.

Ficha técnica:

No he podido evitar buscar información sobre la Agencia que está detrás del spot.

Agencia: El Ruso de Rocky   

Dirección Creativa Ejecutiva: Ángel Torres y Lucas Paulino
Director de Arte: Miguel Novillo, Estelle Gehin
Equipo creativo: Alvaro Marugán, Ángela Pacheco, Mario Carrillo, Marta Fernández
Equipo de Cuentas: Estefanía Gimeno, Izaskun Arríen, Ana Tablado, Marta González

Anunciante: ARCOS
Contacto del cliente: Ignacio Cervantes

Productora TV: Grupo Caribe.
Director Fotografía: Manuel del Moral
Fotógrafo: Victor Bensusi
Agencia de medios: La Pequeña Fábrica

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

Necesito un redactor o necesitas un REDACTOR

Si ponemos en Google: Necesito un redactor, aparecen cientos de lugares.

Hola cliente. Soy una redactora que va por libre, eso no significa que escriba en un prado verde, mientras saboreo un té.

Mi trabajo es duro, serio y le pongo mucho interés, como la mayoría de los redactores freelances.

Si nos hacemos llamar así no es por parecer más sofisticados, es lo que hay, ya sabes: la jerga.

Pero la realidad se llama Joana o Juana y escribo artículos en una habitación-despacho pintada de color azul. Me gusta mi trabajo y  mimar a mis clientes.

¿Necesitas un redactor o necesitas un redactor de calidad?

Si has llegado hasta este artículo igual has visto mis tarifas. Igual también te has pasado por trabajos anteriores. Quizás te empiezo a generar confianza. Me alegro.

Eso es lo positivo de contar con alguien con quien puedes hablar de tú a tú. Primero te abro la puerta de mi casa, echas un vistazo, te pones cómodo y miras cada rincón, sin problema.

Después, nos sentamos y me cuentas qué título tiene tu historia: tu empresa, tu proyecto, tu blog o incluso ese breve texto que deseas escribir y no te sale.

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Aquí no encontrarás una casa recargada, llena de adornos y florituras. Mi estilo es minimalista: no quiero distracciones, quizás un pequeño minion sobre mi router, pero lo demás invita a escribir, a pensar para dar lo mejor.

Piensa en mí, cuando busques un redactor, te irá bien

¿Demasiado confianza?

Igual no es tan buena, puedes llegar a pensar pero lo soy. He tardado años en poder decir este tipo de cosas.

Si depositas tu confianza en mí, voy a trabajar duro en tu proyecto.

La razón es sencilla, soy REDACTORA y no, no estoy gritando en el lenguaje de las mayúsculas, es para que quede claro que igual que yo no sería capaz de ofrecer mis servicios como electricista (me encanta poner ese símil) no me gusta que quien no sabe darte lo que necesitas, se haga llamar redactor.

Supongo que como tú, considero que el tiempo es oro y que el dinero cuesta mucho ganarlo, como para regalarlo.

Si buscas textos útiles, atractivos y generar una comunidad, cuenta conmigo.

Si buscas preguntar por cualquier detalle que todo el mundo da por hecho que debes saber pero que tú desconoces, cuenta conmigo.

Gracias por leerme y vamos a escribir.

No tengamos miedo a soñar.

Juana Sánchez G.

Redactora peculiar, anónima y agradecida

Hola a todos, este artículo es uno de los más breves pero de los más llenos de sentimiento de gratitud.

Como redactora es difícil salir adelante, pero como escritora también 🙂 ¡Alegría! En realidad, nada es sencillo en esta vida, pero cuando escribir es sinónimo de placer y de sentirte bien contigo y con lo que haces, no importa el éxito.

Y ahora te pregunto ¿qué es el éxito?

Nada más y nada menos que ser feliz con poco. ¿Y qué es poco? Parezco una prima lejana de Sócrates.

La felicidad es algo personal. Mientras que para unos tiene la forma de un coche de lujo, para otros es vender un libro, que un lector te diga que te está descubriendo y que no dejes de escribir.

¿Poco práctica mi felicidad? Seguimos con las preguntas. La felicidad no tiene que significar que tu cuenta corriente comience a crecer de manera desorbitada.

Claro que me gustaría que mis libros los compraran muchas personas, pero siendo realista soy consciente de quién soy y de dónde habito. Y en este mundo, hay más libros que granos de arena en la playa.

Redactora peculiar y agradecida hasta el infinito y más allá

Un lector me dijo que ser la escritora de las minorías era bueno. Me hizo sonreír y pensar.

No creo que ostente ese título pero sí enarbolo la bandera de los escritores anónimos. Desde el redactor que elabora textos para catálogos, cursos, páginas web o artículos jugosos, hasta ese escritor que teme autopublicar su historia por temor a las críticas.

Así que a ellos y a los lectores que poco a poco comparten el tener en sus casas Diario de una Redactora Peculiar o Agorafóbica Perdida, mil gracias y a esos personajes que parecen protagonistas de una novela, también. Sin ellos hubiera sido imposible redactar muchos de los capítulos.

GRACIAS A QUIENES HABÉIS COMPRADO ALGUNO DE MIS LIBROS.

BESO EN LA FRENTE

Por cierto, hoy 30 de septiembre conoceremos al ganador de un ejemplar en tapa blanda.

Suerte a todos

Juana Sánchez G.

El misterio de los artículos sin un ❤️ corazón👍🏽un like y 0 comentarios

¿Cómo es posible que este artículo tan bueno tenga cero comentarios?

Me pasa con frecuencia. Necesito información, la encuentro y compruebo que nadie da las gracias al autor del artículo. No es ninguna desgracia si quien lo redactó lo hizo por amor al arte o fue un hecho puntual.

El problema viene cuando te dedicas a escribir y tus artículos no tienen repercusión alguna.

Somos muchos en este barco llamado internet y no es tarea fácil hacerse un hueco. Aprovecho la ocasión para dar las GRACIAS a quienes dejáis un me gusta y además os leéis el texto 🙂

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Los corazones de los lectores hay que ganarlos a base de buen contenido

No voy a descubrir nada nuevo, pero sí voy a recordar algunas cuestiones que pueden servir para clientes o personas que no comprenden cómo sus artículos  pasan sin pena ni gloria cuando han trabajado en ellos.

No existe una fórmula magistral y la tengo yo, pero sí poseo mi propio método tras haberme caído unas cuantas veces, ya sabéis que yo de gurú nada de nada.

Además de:

  • Un buen contenido.
  • Resolver una necesidad.

Hay que dedicar tiempo a escribir.

Si deseas que te lean, y además que alguien invierta unos segundos de su vida en dejarte un comentario, ofrece algo escrito no sólo con el corazón, también con profesionalidad.

Si bien me gusta saber algo más sobre el que escribe, la realidad es que puedo vivir sin conocer qué desayuna, come o cena. Si es un experto en Literatura, aspiro a que me ayude con sus conocimientos, no con su dieta.

En ese error caen o caemos al principio, en el de contar asuntos personales, que tienen su encanto pero que hay que dosificar.

Fíjate en los grandes redactores, no temas no saber de todo

¿Cómo se hace un gran deportista? Con actitud positiva, sí. ¿Entrenando? ¡Sí! Y con eso vuelvo al tiempo. Si no dedicas horas de tu día a escribir no podrás entrenar la escritura, y se entrena, vaya que si se entrena.

Si nunca has tenido la necesidad de levantarte de la silla, estirar bien la espalda y dar vueltas por tu casa o donde escribas para despejar la cabeza, no estás ‘entrenando’ lo suficiente.

Y sobre todo, si te cierras como una ostra y no sigues el trabajo de otros redactores que llevan más tiempo que tú en el oficio , poco o nada vas a crecer y seguirás ofreciendo lo mismo a tus clientes.

Soy bueno escribiendo, ¿por qué nadie le da al ‘me gusta’ o me regala un corazón?

  • Quizás no eres tan bueno. Qué mal me siento al escribir estas palabras pero son ciertas. Hay personas a las que se les adjudica el papel de redactor en una empresa.  Saben unas cuantas normas básicas para estructurar un texto, pero su trabajo se parece al de un millón que pululan por la red.
  • Escribes para ti o para el lector. Hace unos días una editora lanzó esa pregunta  vía Twitter y respondí: Escribo para mí con la esperanza de que haya mucha gente que le guste lo que hago. Ahí contestó mi alter ego. Un redactor de contenidos tiene que escribir para el lector.
  • El objetivo del blog o de la página web no se entiende. Veo una foto del equipo donde llevan nariz de payaso por no sé qué fiesta, leo un post con información sobre el sector al que se dedican junto a una foto de un banco de imágenes que todos hemos visto: este chico con barba pelirroja.
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Aquí está nuestro amigo, creo que no era consciente de que iba a encabezar miles de artículos. A veces, ni agradecen al autor, servidora sí: Rawpixel, mil gracias.

Sé original sin llegar a ser histriónico… ¡Sé como te pida tu cliente y algo más!

Las tentaciones son diversas. Los memes. Los gifs. Los emoticonos. Las imágenes impactantes. Listados curiosos. Enlaces y más enlaces para generar más tráfico. Elegir palabras clave y abusar de ellas, sembrando el texto como si fuera un campo fértil.

Antes de escribir hay que preguntarse:

  • ¿Quién es mi cliente?
  • ¿Qué busca?
  • ¿Cuál es su público?
  • ¿Cómo se relacionan verbalmente sus seguidores?
  • ¿Conozco su jerga?
  • ¿Detestan los memes o se los tomarán con humor?
  • ¿Tengo confianza con este cliente para plantear otra estrategia?

Obviamente, en un blog dedicado a la administración no vamos a emplear un tono desenfadado. ¿He dicho yo eso? Pues me retracto. Nos debemos al cliente, pero hay muchos profesionales que apuestan por un tono diferente al de su competencia y eso no quiere decir que el contenido no sea útil y serio.

Manuel Amate, el cliente con el que soñamos todos

No sé si conocéis a Manuel Amate de Domo Electra. En mi caso (momento personal) fue gracias al que entonces era mi pareja.

Le conocí en sus inicios y escribí un artículo sobre su caso: un electricista que acaba dando charlas en las universidades y que en 2019 tiene más suscriptores en YouTube que muchos expertos en marketing.

¿La razón? Supo encontrar un tono cercano y ofrecer un contenido didáctico a la par que divertido en una profesión que podría pasar desapercibida, ¿verdad?

Un Técnico Superior en Instalaciones Electrotécnicas, una persona que decide emprender y gracias a un amigo se introduce en el mundo digital donde traslada su forma de comunicar y hablar con los proveedores a las redes sociales.

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Manuel Amate, fundador de Domo Electra, excelente profesional y comunicador

Un hombre que dio vía libre a emplear la creatividad, pero que tiene una estrategia bien definida y que no ha abandonado a lo largo de los años.

Si analizamos su trayectoria desde 2011, su cercanía sigue intacta, sus textos son resolutivos y sus vídeos prácticos con algunas pinceladas de humor. Ha logrado crear una COMUNIDAD y desde luego atesora muchos corazones y likes.

A modo de conclusión diría que para que tus artículos no pasen sin pena ni gloria, aquí tienes mi particular receta:

1 pizca de creatividad.

2 puñados de paciencia.

3 sorbitos de profesionalidad mezclado con trabajo duro.

4 kg de comunicación con tu cliente.

Aderezado todo con mucha pasión y respeto por lo que haces.

Gracias por leerme y por ese me gusta 🙂

Juana Sánchez G.

Camarero, hay un gurú en mi sopa

Hola:

¿Cómo va todo? Espero que bien.

Imagina un restaurante, es algo extraño porque no sirven comida. Sólo hay personas sentadas frente a pantallas y como mucho, tienen una bebida al lado. En cada mesa hay un cartel: autónomo, pyme, emprendedor.

Todos están enfrascados leyendo. Hasta que de repente una voz rompe el silencio con un grito desgarrador:

– ¡Camarero, hay un gurú en mi sopa!, se trata de un chico con barba pelirroja y el ceño fruncido.

-¡Camarero, aquí hay otro!, esta vez es una mujer de unos cuarenta años, que se ajusta las gafas con rabia.

El local debe cerrar por el ataque de los gurús y los vendehúmos

Siempre he sentido una animadversión hacia los gurús, esos seres que aparecieron por Internet hace unos diez años, y  aprovecharon la burbuja de la crisis económica y el término ‘reinventarse’ para captar a incautos a los que vender su curso, libro o método.

Como me gusta hablar con propiedad, diré que dentro del ranking de los vendehúmos que he encontrado en un artículo, traté con dos.

Al primero jamás le compré nada, sólo leí su blog. Al segundo lo conocí en una de esas charlas que no sirven para nada, y me confesó que no sabía escribir.

Repetid conmigo:

NO SABÍA ESCRIBIR.

Me lo dijo con total naturalidad y hasta mentó a su santa madre que no creía que su hijo se ganara las habichuelas diciéndoles a otros cómo debían escribir correctamente en un blog, cuando él debía pasar el corrector de Word.

Camarero, ¿cómo es posible que los gurús hayan entrado también en el mundo de la redacción?

Es fácil. Al igual que existe un alto porcentaje de personas que detestan las matemáticas y los que son hábiles para mí son los reyes del mundo; también hay seres humanos que odian escribir, ahí tenemos el nicho.

Por otro lado, estaba la idea de que todo el mundo (con o sin necesidad) debía tener un blog y estos gurús te enseñaban a cómo sacar partido a una plantilla de WordPress, cómo estructurar un texto, título, subtítulo, descripción…

Algo que si has pasado por una facultad de publicidad o periodismo lo sabes o si eres autodidacta hay buenos libros en la biblioteca sobre el tema.

O mejor aún, hablas con un buen diseñador gráfico y creador de páginas web, ¿a nadie se le ocurrió? No, porque ellos eran como las navajas suizas, redactores, diseñadores, publicistas, la leche.

¿Qué hacían estos gurús para llenarse los bolsillos?

Primero, elegir nombres cool.

Ahora mismo no me viene a la mente, o no quiero acordarme de un tipo  que llama a sus seguidores ¿manada? o algo similar.

El fin es que te sientas parte de un club. Que no estás solo. Luego están los casos de éxito  que muestran como prueba  irrefutable el motivo por el que ellos son adorados como Buda.

Y lo más importante: dejar claro que necesitas su asesoramiento porque son tan buenos que han dado trabajo a otros.

Pero si ellos como profesionales no tienen pruebas de que son lo mejor, ¿cómo vamos a saber que ese equipo es bueno y confiable?

Ahora es el momento en el que os dejo el enlace de estos dos chicos que han elaborado el ranking de los vendehúmos (yo lo acentúo porque así lo recoge la RAE)

Imaginad mi regocijo cuando leí en un periódico el ranking escrito con un alto sentido de humor, pero que dejaba en evidencia lo grave de la situación.

Lo cual, aplaudo siempre y cuando no caigan en los mismos errores,  aunque no creo que eso suceda puesto han vivido en carne propia su mediocridad al contratar sus servicios. 😉

¿Por qué huir de los gurús en el mundillo de los redactores freelance?

Si fueras un hipotético cliente te diría con claridad: porque te van a sacar dinero por todo. El trabajo se paga, obvio. Pero la purpurina y los lugares comunes, no.

Perdona David Ogilvy a algunas redactoras/coach que aseguran haber inventado la figura del redactor publicitario.

La realidad es que estos redactores estrella, nacen de la mano de uno de estos gurús más veteranos. Les dictan cuatro reglas relacionadas con el marketing, les hacen una entrevista, para después pedirles que escriban sobre temas que alguien que no domina la escritura se tomará como la Biblia.

¿Cómo? Con un lenguaje persuasivo, una web diseñada al milímetro para que veas sonrisas y testimonios de gente feliz por haberlos contratado. ¿Qué pasa con los que se dieron cuenta de que aquello podían lograrlo por otra vía?

Los gurús generan a su alrededor una historia de éxito y dejan que les entrevisten hasta en Radio Patio, el caso es aparecer en todas las búsquedas en Google.

Ofrece charlas, muchas charlas

Y ahí, querido cliente, yo te contaría que una vez asistí de manera online a la conferencia de una ‘estrella’ de la redacción ¡que duraba dos horas!

Su tono era tedioso, el contenido ídem y luego debía comprar algo, no recuerdo qué. Me salí cerrando despacito mi portátil porque sentí vergüenza ajena.

Estimado lector, estimado cliente. Las burbujas siempre han existido e igual que nacen, se hacen grandes y estallan.

Ha llegado la hora de que estos gurús que parecían saber de todo y se reunían los mismos en las mismas conferencias o charlas por un nada módico precio, se extingan.

Y quedaremos los que nacimos para esto porque nos apasiona escribir y somos alérgicos a la purpurina

Como el que nace para pintar. Para vender o para arreglar enchufes (sí, tengo debilidad por los electricistas) A los redactores nos gusta teclear, manejar palabras, buscar las mejores para nuestros clientes, que la cámara les enfoque a ellos y no a nosotros.

Me apetecía mucho hablar sobre estos seres por una razón: respeto a quien escribe. Al redactor por vocación. Y por encima de todo, respeto a mis clientes.

Uno no se hace redactor o copywriter por hacer un curso.

12/09/2019, gracias por esos Likes, ¿Alguna experiencia con un gurú? 😉

Como servicio público, estaría bien elaborar otro ranking.

Gracias por leerme

Juana Sánchez G.

Un día en la vida de un redactor freelance

Hola,

Hace tiempo que no nos leíamos. ¿Cómo va este mes de julio?. No voy a pronunciar la palabra prohibida entre los autónomos o freelances, vac… ¡No, tranquilo!

Hoy he pensando en dar un paseo por un día cualquiera de un redactor que haya de escribir para varios clientes.

He tenido el impulso de poner el título en Google, el título de este artículo y sólo me aparecía: Un día en la vida de un editor, de Jorge Herralde el fundador de Anagrama. ¿Veis? Todo está inventado.

Un redactor amanece que no es poco

He querido hacer este horrible juego de palabras, porque si eres redactor freelance, es decir no trabajas sólo para una empresa, sabrás lo que significa tener en tu mente diferentes encargos y que, por mucho que te organices, acabas escribiendo hasta tarde.

Son las 8 h. y ya has desayunado. O bien escuchando la radio o bien mirando por YouTube algún programa de corte humorístico porque te gusta afrontar el día con humor e informado.

Una ducha y ropa cómoda es tu uniforme. De hecho, hay días en los que te arreglas un poco más, para no caer en esa rutina donde parece que vayas en pijama. Lo primero de todo es abrir el correo y ver que tienes más de veinte notas de prensa.

Algunas son surrealistas.

Otras, te generan una medio sonrisa: “Le esperamos hoy a las 12:30 en la calle xxxx número xx, Madrid”, cuando tú vives en la Costa Blanca y ni volando llegarías a tiempo, además que ese cliente para el que escribes no paga una suma tan alta para poder costearte un viaje a la capital ida-vuelta por un artículo.

Un buen redactor tiene una botella de agua y apuesta por aplicaciones surrealistas

No es broma, el agua es fundamental. Y  hacer descansos. A veces te sumerges demasiado en el artículo que has decidido comenzar y te olvidas de la hora. Existen muchas técnicas y aplicaciones, como la famosa Técnica Pomodoro.

Sé que para muchos este tipo de herramientas pueden parecer un tanto absurdas pero, aunque yo no soy una millennial admito que esta sociedad me ha atrapado con sus prisas y su urgencia, a veces, un tanto desmedida por la entrega de un trabajo o la necesidad de tener una contestación.

La técnica pomodoro no es otra cosa que lo que antes era: ir a una biblioteca y oír música clásica o cualquier otro tipo de sonido que a ti te resultara blanco, es decir, no te incitara a distraerte.

El ruido blanco puede ser un vídeo donde se oiga el murmullo de gente hablando en una cafetería. Lo sé, parece de locos. Sobre todo, cuando has vivido el irte a escribir a una de verdad y te dejabas llevar por el sonido ambiente, pero no siempre podemos desplazarnos.

En cuanto al agua, hidratarse es importante, no descubro nada nuevo. Evitarás dolores de cabeza.

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Me pongo a trabajar y la vida está en mi contra. ¡Quiero escribir!

Lo más fácil del mundo es quejarse. Lo más difícil buscar una solución.

Hay clientes, hay amigos, conocidos, amigas de tu madre que  piensan que siempre estás ahí en Whatsapp, por ejemplo para responder a sus gifs llenos de purpurina, o para responder cómo estás.

No son culpables de nada. Los límites los has de poner tú. ¿Estado? TRABAJANDO. Se lo crean o no, porque nadie se cree que se pueda trabajar desde casa, parece una leyenda urbana.

A veces es imposible desconectar el teléfono porque esperamos un mensaje importante. Ahí radica la cuestión: IMPORTANCIA. Si lo es, pon un sonido particular a esa persona para mirar el móvil sólo cuando esa deliciosa melodía suene, no caigas en la tentación de andar mirándolo cada dos por tres como si fuera un tic.

Ahora dale al play si estás tan agobiado porque uno de tus vecinos está de obras, el otro tiene cuatro niños con ganas de jugar y no les lleva a un parque ni por asomo, el perro del vecino nuevo ladra porque le han dejado solo y tú estás a punto de gritar porque ya son las 12:30 y sólo llevas un artículo escrito.

¿Mejor? Me alegro. Ahora dispones de 2 horas más 15 minutos. Entre tú y yo, la técnica pomodoro se vendió hace unos siete años como el mayor descubrimiento tras la llegada del hombre a la luna. En mi caso, ni tengo un reloj en forma de tomate ni paro cada cinco minutos.

Apuesto por el sentido común. Pero si a ti te funciona, genial.

En mi caso, no puedo permitirme el lujo de no abrir la puerta si me están llamando o suena el teléfono y es algo urgente a nivel familiar. Por lo que , un sonido de fondo blanco, fuerza de voluntad, cerrar las ventanas y hacerte con un buen ventilador será más que suficiente.

Y lo más importante: PENSAR QUE SI NO HACES TU TRABAJO, LE ESTÁS FALLANDO A TU CLIENTE.

La tarde ha llegado y ni me he enterado

Hacer algo de ejercicio es aconsejable, en mi caso, llevo un mes que no hago nada y me siento mal por ello. Pero normalmente tengo una serie de rutinas para practicar yoga o hacer alguna sesión de hiit (gimnasia rápida, sería la traducción) o saltar con la cuerda.

Además de que sea sano para nuestro cuerpo, también nos llenará de nueva energía para ser los redactores más sanotes del lugar. Entre el agua y la gimnasia…

Lo que no hay que temer es a hacer descansos. Risa. Tengo el vídeo puesto, el segundo y acaba de sonar un pitido, el cual indica que debo descansar cinco minutos.

¿Qué tal? ¿Cómo te va la vida? O mejor no, voy a quemar algo de incienso, a ver… de lavanda está bien.

Me levanto de la silla, me estiro, miro por la ventana y ha venido un gorrión a visitarme. Ay, miro de reojo mi libro, quiero escribir. Escribir para mí. Venga, que son cinco minutos.

Como ves, un día en la vida de un redactor no es lo que te acabo de contar, cada persona somos un mundo y tal vez esta aplicación a ti no te sirva o tengas tu propia forma de concentrarte.

Igual tampoco tienes vecinos porque vives en un chalet (ay, qué suerte tienen algunos) por lo que ahora, que son las 18:40 y he adelantado trabajo, no me voy a poner ni a hacer gimnasia ni yoga ni seguiré con el crepitar de esta falsa chimenea en pleno mes de julio, voy a escribir para el libro que os comenté: Diario de una Redactora Peculiar.

Si os apetece me decís cuál es vuestro oasis casero a la hora de escribir, o bien artículos, un libro o cualquier otra cuestión.

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

5 consejos para responder a comentarios negativos en tus artículos

Hola,

Volvemos a la esencia de este blog, el diario de una redactora freelance y sus peripecias.

A ver, que levante la mano quien no ha tenido que aguantar cara a cara frases de este tipo:

“Estás más gordo/a”

“Te estás quedando calvo”

“¿Es el vestido o estás embarazada?

“En las fotos parecías más alto”

Y así, hasta el infinito y más allá.

¿Qué hacer en estos casos? Pensar que hay gente que se saltó la clase de diplomacia, no sabe lo que significa la empatía y  no son muy educados.

Cuando las críticas llegan hasta uno de tus artículos

Hay que aclarar cuando un comentario está bien argumentado y nos puede servir para mejorar. ¡No somos perfectos! Y las críticas son siempre bien recibidas, pero ojo, hay quien tiene un don para la argumentación con una exquisita delicadeza y hay quien no te dice que te dediques a vender llaveros porque se muerde la lengua.

No sé si es una percepción personal, pero creo que en España no se nos da muy bien eso de argumentar una crítica constructiva.

Se nos da bien enumerar una suerte de defectos que nosotros consideramos horrorosos, y nos importa bien poco si esa persona lo ha hecho bien 100 veces en sus textos, a nosotros nos molesta ése, y vamos a por él, perdón: vamos a dejar un comentario y al terminar, nos aplaudimos.

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Satisfacción tras dejar un comentario

Consejo 1: No es nada personal

Si cada vez que a alguna persona, con tiempo libre, que se haya levantado con mal pie, o sencillamente no le guste o comparta lo que has escrito te va a afectar, vamos mal. Y lo digo con conocimiento de causa.

A mí ya no me afecta nada. Eso no significa que no respete a mis lectores, eso se aprende en primero de redacción, porque sin lectores no somos nada.

Pero, también somos personitas las que tecleamos, y perdemos a un ser querido, otro tal vez esté enfermo y ante un comentario que quizás pasaríamos por alto o leeríamos con calma y le daríamos una respuesta neutral, pequemos y nos salga la vena dramática. No te preocupes. Eres un redactor con corazón.

Consejo 2: Responde siempre

Al fin y al cabo es un lector, alguien que se molesta en leer lo que tú o tus compañeros publicáis. Se merece tu respeto. No estoy muy de acuerdo con eso de que el cliente siempre tiene la razón.

¿Recuerdas el inicio del post de hoy? Pues eso. Pero tú eres hijo, nieto y bisnieto de diplomáticos y con una exquisita educación y tacto, aunque hayas dormido tres horas, hayas pasado dos noches en un hospital y te duelan hasta las pestañas, serás cortés y responderás.

Consejo 3: Los comentarios que no te gustan, no se borran

Aunque vivamos en la era de bloquear, borrar y eliminar a las personas de nuestras redes sociales, creyendo que así de una forma mágica se esfuman de la faz de la Tierra, no es así obviamente.

Borrar el comentario le pondrá más furioso. Y si creía tener razón en una escala del 1 al 10, ahora se sentirá ofendido, malhumorado y si tiene tiempo: tratará de hacerte quedar mal a ti o a tu empresa o medio para el que trabajes.

La vida es corta. Fugaz. Seguro que te has enfrentado a situaciones más duras que a un comentario de  una persona que no está de acuerdo contigo.

¿Qué hago? Lo dejas ahí para que veas que respetas su opinión aunque no la compartas y punto.

Consejo 4: Mantén la autoestima en su sitio

También está mal visto, lo sé. Pero llevo muchos años escribiendo y recuerdo la primera vez que recibí un comentario negativo (todo no iban a ser flores) y resultó ser de alguien que antes trabajaba allí y le sentó muy mal que ocupara su lugar.

No hay mayor satisfacción para alguien que deja un comentario para atacar que sentir que ha hecho daño.

Lo negará, dirá que no es personal, todo lo que desee, pero volvemos a lo de antes, no es éste un lugar donde la argumentación sana brille por su presencia.

Consejo 5: La vida no es justa y cuidado con las personas susceptibles

La expresión “La vida no es justa” es una frase que pone muy nerviosas a algunas personas. Creen que como respuesta a su comentario es una ofensa y no lo es.

Se lo toman como algo personal, cuando no deja de ser una descriptiva forma de decir: “No puedo y no puedes gustarle a todo el mundo”.

El mundo cambia, la gente cambia, todo va muy rápido, pero en esencia seguimos siendo : susceptibles, empáticos, creativos, pasivos, trabajadores, vagos, alegres, tristes, optimistas y pesimistas.

¿Crees que le puedes gustar a todo ese tipo de perfiles? ¡Es imposible! Y nada sano.

De hecho, se aprende más de ese hombre o de esa mujer que no comparte tus ideas, así que aprovecha la ocasión y siempre desde la calma, si te lo puedes permitir, toma aire y relee su reflexión de cuatro hojas, quizás saques algo en claro.

Muchas gracias por leerme

Joana  Sánchez G.

#quieroseredactor VIII

jerrylewis
Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

 

Hola, hoy quiero empezar dando las gracias a las personas que me han comentado que leen cada entrega.

Y como alcalde vuestro que soy… no, eso no iba aquí. Como sierva vuestra que soy en este mundo de los artículos, correcciones y demás os contaré el motivo de mi nueva desaparición: he estado escribiendo.

Vamos al grano.

 

¿Es una leyenda urbana que un cliente te contrate al leer tu blog?

 

Ya sabéis que eso de tener un blog es importante, pero ojo, un blog es como un rinconcito de vuestra casa. De hecho, es el lugar favorito de tu hogar. No importa si los muebles son antiguos o ese sofá debería cambiarse por otro con mejor aspecto.

  • Está limpio (es fácil de leer).
  • Ordenado (el lector encuentra todo a la primera) Ni la Marie Kiondo te gana.
  • Acogedor (cuando un visitante llega, siente deseos de quedarse)
  • Sencillo (el lector que no conozca este mundillo, no se perderá en tecnicismos)

Porque no hay nada peor que confundir profesionalidad con palabras que no vienen al caso. De hecho, hace unos días escribí sobre el uso del término CEO que emplean alegremente muchas personas sin saber lo que significa realmente. ¿Por qué hacer difícil lo fácil?

oseillo
Esta imagen me pareció apropiada para el artículo: “Yo no soy tu CEO, soy tu jefe de toda la vida”

El mejor SEO es tu profesionalidad y mostrar tu trabajo, tu forma de escribir

 

Ya puedes encargar tu blog al mejor diseñador de páginas web, que como no tengas nada que aportar, sólo poseerás una casita bonita que todo el mundo se para a mirar, pero si echan un vistazo por la ventana la encontrarán vacía y sin ángel.

El ángel es escribir, llenar de historias, consejos, ayuda para otros redactores o clientes que busquen tus servicios

Y aquí es donde entra la anécdota de hoy. Hace años me escribieron para colaborar en la revista Ling, cuando este blog no existía. Abrí uno sencillo, humilde pero lleno de contenido, mis pocos muebles estaban colocados de manera acogedora.

Les gustó, y decidieron que sería su corresponsal en Alicante. De ahí que mi correo lleve “lecool” añadido, porque formé parte de ese equipo, donde cada redactor era de un punto del planeta, y yo me convertí en uno de ellos gracias a mostrar mis textos, mi estilo (mejor o peor) a través de un blog cálido.

Jamás desesperes si deseas hacerte un hueco en este mundillo de la redacción

Al igual que los deportistas de élite, sólo los vemos cuando ganan una medalla y nadie va con su cámara a filmar su día a día porque entrenar no vende ni resulta atractivo.

Tu obligación como redactor es escribir a diario, para que esos dedos ágiles tecleen ideas en forma de artículos, breves textos…, y un día puedas vivir de lo que te gusta, esa será tu particular medalla.

Por último te diré que vivir de la redacción no es fácil. Y quien diga lo contrario, miente. Ya sabes, esto es un diario real, la vida misma y en este mundo donde nos movemos tú y yo, nadie regala nada, por lo que ponte a escribir pero ya.

 

Gracias por leerme.

 

Joana Sánchez G.