¿Es importante volver a editar un libro?

Hola,

Hoy voy a ir al grano. Eso sí, espero que quienes haya tenido vacaciones en Semana Santa, sobre todo en España, no se hayan mojado mucho. Al mal tiempo, bueno es leer o escribir.

En alguna ocasión te he hablado de la importancia de repasar, de leer en voz alta un texto una vez que ya pasaste por la fase de: documentación, estructura y esa última mirada concienzuda que es tan necesaria para que quede tan perfecto como una de esas tartas que dan pena comer, por lo bonitas que son.

Con el manual que preside el artículo de hoy me ha sucedido eso.  He repetido todos esos pasos porque cuando lo escribí en 2012, yo escribía peor que ahora. ¿Cómo es posible?

Te lo pregunto abiertamente:

¿Crees que eres un poco más sabio que hace cinco años?

No te conozco pero estoy convencida de que la respuesta será afirmativa, a menos que te hayas dedicado a estar tumbado en el sofá las 24 horas del día de los 365 días del año mirando al techo.

De alguna manera, nuestro objetivo o nuestro fin en la vida es mejorar. Tanto como personas como profesionales. Pero con la escritura es todavía más importante crecer.

Ojo, por un lado mejoraremos algunos aspectos, tendremos más conocimientos, pero el nivel de exigencia aumenta.

Volver a editar un libro es la mejor idea que hayas podido tener

Fui excesivamente sincera y te confesé que en la portada del manual para hablar en público estaba mi ex. Alguien a quien respeto y deseo la mayor de las felicidades, pero lo que en aquel momento me pareció una genialidad, con los años me daba cuenta de que no era lo ideal para estar en la portada de un libro.

Yo he cambiado y mi estilo de escribir también. A la vez, mi personalidad es diferente a la de aquella entusiasta Joana de 2012 decidió dar el salto y publicar el manual en Amazon sin pensar en detalles que ahora me parecen relevantes.

Por ejemplo, la portada. Yo me enamoro de libros por sus portadas. Eso no quiere decir que no le dé importancia ni al escritor ni al contenido.

Los libros no están en este mundo para hacer bonito un rincón de tu casa, pero sí para captar tu atención, como ese perrito que en la perrera te mira con ojos dulces para que lo rescates y te lo lleves a casa.

Estoy más orgullosa de este manual en 2019. No sólo he cambiado la portada, por dentro he navegado entre los capítulos y ahora es más ameno de leer, más fácil y he quitado párrafos, sí, algo que un escritor odia y el lector agradece cuando lo tiene en sus manos.

¿Si he escrito este artículo pensando en que lo compres? Pues si tienes problemas para hablar en público o te interesan las habilidades comunicativas y cómo escribir un mensaje para poder leer delante de otros y  hacerlo con la mayor naturalidad, sí.

Y lo puedes conseguir aquí:

Soy tímido, pero a Churchill pongo por testigo de que: ¡Hablaré en público!

Sé que ya pasó el día 23 de abril, el Día Internacional del Libro, pero llevemos la contraria al mundo. Seamos rebeldes. Si dieras el paso y te hicieras con un ejemplar, tras leerlo que dejaras una reseña no sólo me haría ilusión (una ilusión renovada) también me gustaría saber que te gustó.

¡Nos leemos pronto y gracias por estar ahí!

Joana Sánchez G.

#quieroseredactor X

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Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

Hola, hemos llegado a la última semana de esta serie de consejos y anécdotas relacionadas con la redacción.

Os quiero dar las gracias por vuestros “me gusta”, los comentarios y por compartir las experiencias de esta humilde artesana de la escritura.

La manera que he encontrado de agradecer vuestra generosidad, es regalaros este taller de creatividad y pensamiento lateral que en su momento, a mí me ayudó mucho.

Espero daros en breve otra buena nueva, relacionada con la escritura y el mundo del podcast.

Ojo, esto no se acaba como dicen Delafé.

 

Si de veras quieres formar parte de esta comunidad donde no habrá presidente de la escalera molón, pero sí redactora con bolígrafo y teclado: suscríbete.

¡Hasta la próxima!

Joana Sánchez G.

#quieroseredactor VIII

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Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

 

Hola, hoy quiero empezar dando las gracias a las personas que me han comentado que leen cada entrega.

Y como alcalde vuestro que soy… no, eso no iba aquí. Como sierva vuestra que soy en este mundo de los artículos, correcciones y demás os contaré el motivo de mi nueva desaparición: he estado escribiendo.

Vamos al grano.

 

¿Es una leyenda urbana que un cliente te contrate al leer tu blog?

 

Ya sabéis que eso de tener un blog es importante, pero ojo, un blog es como un rinconcito de vuestra casa. De hecho, es el lugar favorito de tu hogar. No importa si los muebles son antiguos o ese sofá debería cambiarse por otro con mejor aspecto.

  • Está limpio (es fácil de leer).
  • Ordenado (el lector encuentra todo a la primera) Ni la Marie Kiondo te gana.
  • Acogedor (cuando un visitante llega, siente deseos de quedarse)
  • Sencillo (el lector que no conozca este mundillo, no se perderá en tecnicismos)

Porque no hay nada peor que confundir profesionalidad con palabras que no vienen al caso. De hecho, hace unos días escribí sobre el uso del término CEO que emplean alegremente muchas personas sin saber lo que significa realmente. ¿Por qué hacer difícil lo fácil?

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Esta imagen me pareció apropiada para el artículo: “Yo no soy tu CEO, soy tu jefe de toda la vida”

El mejor SEO es tu profesionalidad y mostrar tu trabajo, tu forma de escribir

 

Ya puedes encargar tu blog al mejor diseñador de páginas web, que como no tengas nada que aportar, sólo poseerás una casita bonita que todo el mundo se para a mirar, pero si echan un vistazo por la ventana la encontrarán vacía y sin ángel.

El ángel es escribir, llenar de historias, consejos, ayuda para otros redactores o clientes que busquen tus servicios

Y aquí es donde entra la anécdota de hoy. Hace años me escribieron para colaborar en la revista Ling, cuando este blog no existía. Abrí uno sencillo, humilde pero lleno de contenido, mis pocos muebles estaban colocados de manera acogedora.

Les gustó, y decidieron que sería su corresponsal en Alicante. De ahí que mi correo lleve “lecool” añadido, porque formé parte de ese equipo, donde cada redactor era de un punto del planeta, y yo me convertí en uno de ellos gracias a mostrar mis textos, mi estilo (mejor o peor) a través de un blog cálido.

Jamás desesperes si deseas hacerte un hueco en este mundillo de la redacción

Al igual que los deportistas de élite, sólo los vemos cuando ganan una medalla y nadie va con su cámara a filmar su día a día porque entrenar no vende ni resulta atractivo.

Tu obligación como redactor es escribir a diario, para que esos dedos ágiles tecleen ideas en forma de artículos, breves textos…, y un día puedas vivir de lo que te gusta, esa será tu particular medalla.

Por último te diré que vivir de la redacción no es fácil. Y quien diga lo contrario, miente. Ya sabes, esto es un diario real, la vida misma y en este mundo donde nos movemos tú y yo, nadie regala nada, por lo que ponte a escribir pero ya.

 

Gracias por leerme.

 

Joana Sánchez G.

 

Cómo cobrar y exigir un pago si eres redactor freelance, entrevista

Hola, ¿cómo estáis?

Hoy os presento una entrevista que Diego Murcia, me hizo para su programa Secreto a Voces, una excusa para hablar de este mundo tan complicado, loco y gratificante como es el de la redacción.

Todo mundo te habla de las ventajas de ser un freelance: más tiempo con la familia, horarios a tu medida, ser tu propio jefe, trabajar desde casa, sin intermediarios…

Pero hay un lado oscuro, uno del que poco se habla.  Además, ¿hasta dónde considerarías tener un poco de flexibilidad con alguno de tus clientes que ha prometido pagarte aunque no en la fecha acordada?

¿Cuál es el método de cobro más confiable al que podemos recurrir como autónomos? Hoy vamos a hablar sobre el negocio de la “freelanceada” con Joana Sánchez, redactora  y creadora de contenidos en antesdeahora.com.

Me gustaría que la oyeras e incluso la compartieras, por tres razones:

  1. Hablamos sobre anécdotas reales con clientes que se niegan a pagar.
  1. El tono es ameno aunque algún tema sea ‘espinoso’.
  1. Diego está en El Paso, Texas y yo en Alicante y que dos redactores conversen sobre lo que implica escribir para los demás cada uno en un continente ya tiene su miga, pero además hay cabida para el humor.
Secreto a voces
PINCHA EN LA IMAGEN Y MAGIA… LA ENTREVISTA 🙂

Si te gusta, me alegraré.

Si quieres dejar alguna pregunta, hazlo.

Si deseas seguir el canal de Diego, te lo recomiendo.

Si la escuchas entera, muchas gracias.

Bitextuales, aquí podéis encontrar todo el trabajo de Diego Murcia.

Joana Sánchez G.

#quieroseredactor VII

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Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

 

Hola, he desaparecido una semana ¿se ha notado? Dicen que lo bueno se hace esperar, ejem, y tras esta dosis de autoestima, volvemos a la carga.

Seguimos con las aventuras y desventuras de una redactora que intenta ayudarte si has decidido dar el paso de escribir para los demás.

Hoy te espera una historia reciente, contemporánea, tanto que sucedió hace un par de días. Aquí ya os he hablado de la importancia de no aburrir al lector, de utilizar el SEO, las palabras clave, de creatividad y sobre todo, de valorar tu trabajo.

 

Deformación profesional del redactor: capturar fallos en la ortografía ajena

 

Ojo, mucho cuidado con ser grosero. No hay nada más feo que corregir a una persona públicamente y no digamos si se trata de un cliente. Puedes haber leído El Quijote, Cien Años de Soledad, La Biblia, incluso conocer los términos del diccionario que eso no te da derecho a avergonzar a otra persona.

Un redactor debe ser humilde y mejorar cada día, ése es su poder

En algunas profesiones, yo diría que en todas, cuando te aplauden un poco o consigues que un gran número de personas siga tu trabajo puedes caer fácilmente en el síndrome del superhéroe, es decir, pensar que tienes poderes que el resto anhela.

 

 

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El actor William Katt, caracterizado como El Gran Héroe Americano, un poco patoso

 

Errare humanum est y tú también eres humano

 

Hace unos días los que tenemos un perfil en Facebook tropezamos con un anuncio de un profesional del blog y del emprendimiento online. A mí me llamó la atención desde la primera frase. Pero yo soy una de esas excéntricas que lee todos los textos que se le cruzan. ¿Ves? Acabo de parecer una engreída gafapasta que sabe escribir mejor que tú, bórralo.

Ahora en serio, el anuncio era un cuadro. Y no un cuadro de tu pintor favorito. El fin de ese anuncio, deduzco que era que visitaras una página donde el susodicho experto ofrecía un método para mejorar el posicionamiento y las ventas de tu negocio (algo así)

Para empezar, eligió un nombre que se prestaba al chiste, a la risa.

Voy a inventarme otro para no descubrir de quién se trata. Imaginad a un profesional de la electricidad, y que decidiera contar un cuento a su hijo antes de dormir y pensara en él como protagonista, y al buscar un nombre eligiera: “Electrín” y podéis trasladar este nombre a cualquier profesión: “Dibujín”, “Diseñín”, “Informatiquín”, “Mediquín”, “Redactín” y así hasta el infinito.

Crueldad del lector o falta de conexión con tu público

 

Tras leer el texto que era larguísimo y aburrido hasta dormirse, al niño del señor electricista le hubiera venido bien, eché un vistazo a los comentarios. No había ninguno que fuera elogioso con él.

  • “Me cuentas toda esta historia y al final sólo se trata de venderme un curso”—-alusión clara a que era extenso.
  • “Como recomendación te diría que contrates a un redactor antes de lanzar esto”—alusión a que estaba mal redactado (yo no fui)
  • “¿Cuánto dinero voy a ganar siendo un xxxxx? El curso también es un cursín?”—alusión a lo chistoso del nombre pero con nula conexión con el producto.
  • “Otro coach que intenta destacar en el mucho del coaching, estamos invadidos”— alusión al hartazgo que existe de expertos en todo.

 

Lo injusto de esta historia es que esta persona es un buen profesional, al menos cuando seguí su trabajo en sus inicios, y por lo visto no le va mal, pero está claro que el lenguaje que empleó con esa especie de cuento sólo provocó rechazo y burla entre los lectores.

De ahí la importancia de pensar antes de lanzar un anuncio, un artículo o un libro. Probablemente a él le pareció muy gracioso tanto el nombre del protagonista como el contenido de ese cuento para adultos; ¿se lo mostró a amigos? ¿a su familia? ¿fueron sinceros?

Hoy he comprobado que no deja que se comente en la publicación. Me parece una reacción curiosa pero no entraré a juzgarla. De hecho, juzgar está muy feo. Queridos redactores de bien, si tenéis la infinita suerte de poder mostrar vuestros textos a alguien antes de publicar, hacedlo.

Aceptad críticas, sugerencias, leed en voz alta lo que habéis escrito y si a pesar de todo, como me ha sucedido hoy tras leer un artículo de hace unos años, os equivocáis, no pasa nada, pero la escritura va de la mano de la humildad.

Seamos humildes, que es gratis.

Hasta el próximo día.

 

Joana Sánchez G.

#quieroseredactor VI

 

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Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

 

Hola, recuperamos las viejas costumbres y hoy miércoles estoy aquí dándole a la tecla. Tengo que compartir contigo un problema que surge cuando eres una persona dispersa y abres un blog.

En mi caso, soy redactora así que este blog sólo debería hablar de cómo escribir bien, de herramientas para agilizar tu trabajo como redactor, ventajas y desventajas de ser un redactor freelance, diccionarios que pueden ser de utilidad, tarifas, cómo hacerte con un número de clientes importante…

Pero como soy una apasionada de la comunicación en todas sus vertientes y he hecho otras cosas además de escribir (locutar, aprender habilidades comunicativas para hablar bien en público, soy formadora…) resulta que cuando consulto mis estadísticas, me encuentro que uno de los artículos más leídos es Yo te acoso, Jazztel.

No me puedes negar que el título es original

Pero, si mi fin es que agencias de publicidad y medios de comunicación se fijen en mí, ¿cómo lo voy a lograr si leen un artículo dedicado a cómo he sido acosada días, tardes y noches por esa compañía?

 

Si abres un blog procura ser monotemático

 

Llevo desde los ocho años escribiendo y de manera profesional más de diez, pero habré tenido cuatro blogs. Lo dicho, me disperso. Soy una persona creativa que ama diferentes campos, soy como uno de los concursantes de Boom, Los Lobos

Pero si pretendes hacerte un nombre dentro de la redacción de contenidos, déjate de ser original o ‘graciosa’ escribiéndoles un artículo porque a no ser que el responsable de marketing de la compañía crea que tengo algún talento que a él le interese, creo que sólo estoy recibiendo visitas de clientes igual de enfadados que yo en su momento.

 

Procura no abandonar tu blog pero tampoco creas que eres David Ogilvy

 

Desde la humildad y después de mucho trabajo interno, creo que soy una redactora bastante buena, por supuesto no soy la mejor ni me hacen entrevistas en programas que todo el mundo ve, ni soy TT en Twitter por mis ocurrencias.

Pero, seamos sinceros, todos sabemos hacer algo bien, y creo que aunque me queda mucho por aprender ‘esto’ no lo hago muy mal.

Hay más blogs de redactores  que replicantes en Blade Runner

Por esta razón, desde la humildad te cuento mi experiencia: a mí no parece buena idea escribir todos los días y a todas horas en este blog. ¿Para qué? ¿Para aparecer en primer lugar en las búsquedas de Google? Sé lo que es el SEO y las palabras clave, pero también sé que sabes que huele a clon en el universo de internet.

Escribe en tu blog sobre lo que sabes hacer pero no aburras ni agobies

 

Son años los que llevo por este universo y la experiencia no es más que llevar más años que otro observando. Y observo blogs que son una copia de otra copia. Veamos, si yo soy una empresa y busco contenido que se diferencie del resto y venda ¿voy a contratar a un redactor que utiliza las mismas técnicas que el gurú de turno?

¿Un redactor que comparte entrevistas que le ha hecho otro experto, al que ha pagado para que le enseñe cuál es su sistema y que su blog de redactora o de vendedora de cupcakes, triunfe?

 

Amigos redactores, lectores:

Sois únicos y como tal, podéis aprender técnicas de marketing, de SEO, pero vuestra personalidad no puede ser la misma que la de otros bloggers. No está bien cometer el error de escribir un artículo gracioso, como hice yo, pero tampoco perder vuestra esencia con tal de pagar al gurú-sabiondo de turno.

Hasta el miércoles.

 

Joana Sánchez G.

 

#quieroseredactor IV

 

 

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Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

 

Hola, al final lo de publicar el martes se va a convertir en tradición pero la culpa en esta ocasión es de mi conexión pésima. De hecho estoy tecleando por encima de mis posibilidades.

Esto me hará ir al grano y no perderme en jardines ni bosques.

 

El día que una desconocida me pidió ‘cuatro letras’ para dárselas a su maltratador

 

Hace casi dos años abrí un canal en Ivoox donde locutaba textos propios, no lo voy a compartir porque no es el momento. Un alter ego ponía voz a historias de corte erótico y me abrí una cuenta en Twitter.

No pensaba ni en quién podría escuchar esos audios ni en nada, lo confieso. La vida no se estaba portando bien conmigo y escribir y locutar por la noche fue una válvula de escape. Y como la magia se da precisamente en circunstancias donde nadie la espera, un día recibí un mensaje extraño, tierno y conmovedor.

Una mujer, dijo que le gustaba mi voz y mi forma de expresarme. Ella necesitaba a una redactora que le escribiera ‘cuatro letras’ porque debía volver a casa de sus padres y en ese lugar, habitaba un familiar que abusó de ella cuando era niña. ¿Le haría yo el favor de escribir esa carta?

 

Antes de escribir, ponte en los zapatos de la otra persona

 

¿Impactados? Imagino que como yo. Por resumir os diré que me contó, siempre a través de Twitter, que no imaginó volver a ver la cara de esa persona pero que a pesar de ser una adulta le temblaba el cuerpo sólo de pensar tenerlo delante y que no sabía muy bien la razón pero confiaba en mí.

Tras darle las gracias, le pedí que me contara lo que ella quisiera y qué deseaba decirle a ese hombre.

Fue clara: ya no te tengo miedo. A partir de ahí yo tenía que escribir un breve discurso que ella le diría en cuanto lo tuviera delante

Sé que parece el guión de una película pero es tan real como que mañana amanecerá, que no es poco. Desgraciadamente, esta víctima de abusos cuando no se denunciaban, no era ni es la protagonista de una ficción.

 

El texto más difícil de escribir en mi carrera, una carta a un maltratador

 

¿Qué le diría yo a un maltratador? ¿Qué impacto tendrían esas palabras en un ser capaz de hacer esas cosas a una cría? La cuestión es que pensé en ella y en lo aliviada que se sentiría al poder afrontar el momento con un puñado de palabras.

“Quien escribe estas líneas es ya una ADULTA, una mujer fuerte como una roca. Jamás olvidaré lo que ocurrió cuando era una niña. No creas que vivo con miedo, rencor o rabia. Para mí eres invisible. Una parte de mi historia que he borrado pero no olvidado. Por respeto a MIS PADRES, sólo te voy a pedir un favor: no pises JAMÁS su casa. Mi casa.

No te temo. No me importas, pero ELLOS sí. Si te veo por una maldita casualidad sonreiré porque la educación me sale por los poros, pero fíjate en mis ojos porque ellos no han olvidado el dolor que causaste. Así que te repito: piensa en el jamás más grande que puedas, en el nunca más enorme. Porque jamás y nunca quiero que pises esa casa.”

Y este texto fue el que salió cuando me puse en su piel.

Esta fue su respuesta: 

“En estos últimos días me ha recorrido tanto miedo por todo el cuerpo, que creo que lo he absorbido, con tu ayuda además he sido capaz de digerirlo y lo que es mejor aún, ahora me siento genial, fuerte y capaz.

Seguro que te hago sonreír, llevo tres copias de la carta, una en la maleta en el mismo sobre donde guardo documentación “importante”, otra en un bolsillo con cremallera dentro de mi bolso de mano, y una tercera en el bolsillo del chaquetón que me pondré dentro de unas horas cuando salga, y que me pondré una vez baje del bus.

No soy exagerada aunque lo parezca, creo que las cosas importantes deben tener más un lugar. Cuanto más los leo, con más valor me siento.”

 

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Cuando escribir se convierte en un oficio maravilloso que alivia un dolor

 

Sé que el feminismo ha hecho mucho por las mujeres, soy una gran admiradora de Clara Campoamor y de todas las mujeres anónimas que han sacado adelante a sus familias, y de todas aquellas que han luchado por mejorar nuestros derechos.

Pero soy alérgica al feminismo que va ligado al postureo, a la camiseta, al mucho ruido y al mensaje vacío. Cualquiera, sin hacer nada, puede coger la bandera del feminismo y ondearla.

Dar pequeños pasos, pasos que vayan de la mano de conseguir pequeños logros es el objetivo de cualquier causa. Y la mía, desde el anonimato fue escribir este texto para ella, la desconocida que me enviaba mensajes contándome su historia porque estaba sola.

 

Hoy tampoco hay consejo para que seas un redactor brillante. Hoy sólo te he abierto mi corazón y te he mostrado que escribir es importante.

Las palabras alivian un sufrimiento, dan alas a las personas que han sufrido y pueden ayudar a sentirte poderoso.

El final de esta historia, me lo guardo.

Dedicado a todas las mujeres que sufrieron maltratos cuando lo normal era callar.

 

Joana Sánchez G.

#quieroseredactor II

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Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

 

Aquí comienza la segunda entrega de #quieroseredactor.

¿Consejos, lecciones, 10 pasos para que triunfes como redactor? No. Tan sólo mis experiencias a lo largo de estos años dándole a la tecla.

¿Recuerdas que la semana pasada hablamos de piscinas y de la importancia de fusionarte con el producto sobre el que escribes? Gracias por prestar atención pero como ves, te he puesto un enlace, por si acaso.

 

Si escribes, no mezcles temas por favor

 

Si no trabajas para un cliente, corres el riesgo de acabar viviendo situaciones entre graciosas y surrealistas. La mente de un redactor debe estar igual de ordenada que la casa de Marie Kondo (chiste fácil y malo)

Pero hace unos días, se me juntaron tres proyectos.

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La gurú del orden, Marie Kondo

 

En el primero debía escribir sobre las células madre y lo que eso conlleva (documentación, documentación y más documentación) en esa ocasión escribí sobre la disfunción eréctil y lo que las células madre pueden hacer con este problema que afecta a 1 de cada 5 hombres en España.

El siguiente proyecto tenía como título: Ligar por linkedin, la torpeza como habilidad y además tenía pendiente el correo de un alumno del curso Análisis de Operaciones Psicológicas al que debía responder a una duda sobre propaganda política.

 

El orden, no es territorio exclusivo de los seguidores de Kondo

 

Tuve un instante de cruce de células grises a lo Hércules Poirot a cámara lenta. Si la sabia japonesa domina el orden en armarios, cuartos de baño…, como redactora tuve que frenar y tomar aire. No debía teclear nada en esos instantes de ligera confusión.

 

El mayor enemigo de un redactor, además del desorden es el cansancio, puedes acabar escribiendo un fragmento de El Quijote, en un artículo relacionado con lo sano que es la práctica de juegos eróticos con tu pareja

 

Y eso fue lo que hice, no…, lo de los juegos no, lo de  apartar las manos del teclado y ponerlas sobre mis rodillas. Mirar a través de la ventana, relajar la vista y hacer unas respiraciones.

 

No temas parar de escribir aunque tengas varios encargos

 

De hecho, si no lo hiciera dejaría asombrado a algún cliente o, no quiero ni pensarlo, a algún lector de esos lugares donde publico y sí existe un público amplio.

El buen redactor o el redactor sensato, piensa antes de escribir y de publicar. El truco más viejo del mundo es el de leer en voz alta.

Resulta llamativo cómo un párrafo nos puede parecer perfecto mientras lo escribimos y un horror cuando lo leemos.

 

Parar. Respirar. Descansar. Releer dos veces antes de publicar o enviar un texto por correo, es de sentido común pero cuando andamos escasos de sueño, todo vale

 

Y por hoy nada más y nada menos.

He aparcado otra contestación a un alumno al que responderé ipso facto, por escribir este artículo ya que me comprometí.

Seguro que él también lo agradecerá porque ahora he tenido tiempo de relajarme y despejar mi mente mientras os contaba mis cosas.

Recuerda, si escribes descansa de vez en cuando, al igual que cuando conduces.

Hasta el próximo miércoles.

 

Joana Sánchez G.

La historia de Robert Samuel sin hacer cola y París

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Robert Samuel en una entrevista para Foxbusiness

Una de las razones por las que me gusta escribir es poder contar historias. En este caso la de Robert Samuel. Hoy día parece que el tiempo va más rápido que hace veinte años. Siempre llegamos tarde y no disponemos de unos minutos para conversar.

Nuestro protagonista es un observador y un ejemplo de que con creatividad, constancia y trabajo duro, se logran los sueños. Si buscamos en Google: trabajos curiosos, uno de ellos es el de filero profesional.

Los artículos que he leído nombran a Robert Samuel y  ponen un enlace a su página web. A mí la curiosidad me vence. Debe ser que llevo una semana de revisar clásicos como El cuarto poder, Luna Nueva…, que me parecía llamativo que nadie se hubiera puesto en contacto con este hombre para saber más sobre su idea, su vida y su historia.

¿Cómo nació Same Ole Line Dudes?

 

El fundador se metió en el negocio de esperar por otros en 2012, cuando perdió su trabajo como representante de ventas de AT & T y necesitaba una nueva forma de ganar dinero extra. El iPhone 5 resultó estar saliendo al mismo tiempo así que puso un anuncio en Craiglist (un sitio web de anuncios clasificados) ofreciéndose para esperar en la fila.

Tras 19 horas de espera, ganó 325 dólares

 

 

Desde el punto de vista psicológico hacer cola conlleva muchas emociones para una persona, dependiendo del tiempo de espera, del contexto y del fin de esa cola. En este artículo de LA VANGUARDIA podéis leer sobre los 4 años que llegamos a perder haciendo colas.

Esperar por otro no es una novedad, de hecho Robert Samuel lleva desde 2012 dedicándose de manera profesional a ello. En algunos artículos leemos que es una moda de Italia. Same Ole Line Dudes, es fruto de una necesidad que cubrir: tiempo que no disponemos o tiempo que no queremos perder y que otros han sabido obtener de ello una rentabilidad.

Antes de que existieran los iPhone  que tanto gustan a los neoyorkinos, había otra razón para guardar cola: Galatoire’s, un restaurante en el 209 Bourbon Street en el barrio francés de Nueva Orleans, Louisiana, Estados Unidos. Abierto desde 1905, hace más de veinte años era habitual y una tradición esperar para conseguir la mejor mesa. Hacer cola era un placer.

 

Tiempo sin tiempo

Preciso tiempo necesito ese tiempo
que otros dejan abandonado
porque les sobra o ya no saben
que hacer con él
tiempo
en blanco
en rojo
en verde
hasta en castaño oscuro
no me importa el color
cándido tiempo
que yo no puedo abrir
y cerrar
como una puerta

tiempo para mirar un árbol un farol
para andar por el filo del descanso
para pensar qué bien hoy es invierno
para morir un poco
y nacer enseguida
y para darme cuenta
y para darme cuerda
preciso tiempo el necesario para
chapotear unas horas en la vida
y para investigar por qué estoy triste
y acostumbrarme a mi esqueleto antiguo

Tiempo para esconderme
en el canto de un gallo
y para reaparecer
en un relincho
y para estar al día
para estar a la noche
tiempo sin recato y sin reloj

vale decir preciso
o sea necesito
digamos me hace falta
tiempo sin tiempo.

Mario Benedetti

 

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La característica gorra amarilla de Same Ole Line Dudes

Hacer cola es universal, pero oh New York, New York

 

De acuerdo, he leído algún artículo breve sobre chicas que hacen cola por otras en conciertos y les pagan 10 o 12 euros. La diferencia entre Robert Samuel y el colista ocasional es grande. Cuando Samuel volvió a casa tras su experiencia con Apple y ese cliente que tan bien le pagó, él no se quedó con la anécdota, se dijo:

“Aquí hay un negocio,

a la gente le falta tiempo,

voy a cubrir esa necesidad”

 

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The yellow tents of professional line-waiters Same Old Line Dudes in New York City.
Courtesy photo

 

La desemejanza entre Robert Samuel y una persona que se anuncia en España o en otro país para hacer cola por ti, es que él ha montado un negocio donde el amarillo de sus gorras, de sus tiendas de campaña y la complicidad con sus clientes, se ha convertido en una referencia.

Si en algo nos diferenciamos de los norteamericanos, es de su habilidad para saber vender

 

En mi caso, puedo tener mil ideas pero llevarlas a la práctica me resulta en ocasiones, complicado o me frena el miedo, y no me considero una persona excesivamente miedosa.

Allí, no podemos negarlo, saben cómo afrontar una mala racha. No digo que en Nueva York haya un emprendedor en cada esquina, pero sí que su mentalidad es diferente frente a los negocios y las oportunidades. Porque las oportunidades se crean.

El tiempo es poesía, arte y exposiciones en París

Porque esta es la última novedad que rodea al empresario; en su página de Facebook encontré un vídeo en el que hablaba con sus seguidores sobre su presencia en Francia y esta redactora quiso saber el motivo de su visita a Europa.

Os adelanto que en su infinita amabilidad me ha contestado vía Facebook para decirme que se iba a dormir 🙂 Nada mejor que hablar en tiempo real con el protagonista de esta historia, ¿verdad? Tras disculparme darle las buenas noches y la enhorabuena, aquí está el motivo de: New York-París. De Robert Samuel/Arte contemporáneo.

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David Brognon et Stéphanie Rollin | “Call (809) 610 – WAIT”, 8 septembre 2018-7 octobre 2018

 

 

“Call (809) 610 – WAIT”

 

Para su primera exposición individual parisina,  David Brognon  y  Stéphanie Rollin  presentan “Call (809) 610 – WAIT”  una serie de nuevas obras en la galería  hasta entonces desde el 8 de septiembre de 2018. La instalación, la escultura, las fotos y la marquetería de paja (en la foto de arriba) constituyen un viaje en un momento particular, suspendido por la espera. Una obsesión para ambos artistas.

Desde 2008, David Brognon y Stéphanie Rollin han estado construyendo un fascinante corpus dedicado al tiempo, su medida, su desplazamiento, sus meandros y sus callejones sin salida.

“El mundo es una sala de espera. Desde el nacimiento estamos encerrados en una línea de tiempo cuya muerte es el resultado natural e impredecible, unos años. Nuestras actividades diarias son solo un truco para engañar a la espera. Nuestros trabajos son siempre la descripción de este estado de espera entre la esperanza, la resignación y la impaciencia. Porque el letargo de la espera es también este estado emocionante en el que comenzamos a movernos.

El título “Llamar (809) 610 – ESPERA” es una referencia a las tarjetas de visita distribuidos por  Línea cuidadores de  Nueva York, el nuevo arte inventado por  Robert Samuel  en 2012 para satisfacer los deseos y la impaciencia de los que sueñan con el nuevo Iphone o que lleva al teatro sin el tiempo o el deseo de hacer cola.

Robert Samuel y sus  Same Ole Line Dudes  pasan días y noches en las aceras de Nueva York esperando la apertura de una puerta. Al llenar una necesidad contemporánea con su mera presencia física, se han convertido en un nuevo estándar para medir el tiempo.

Invitado por David Brognon y Stéphanie Rollin, Robert Samuel medirá en París una expectativa a la que todos podemos enfrentar un día: la muerte programada. 24 horas al día, esperará en la galería hasta entonces para medir su presencia, una necesidad que pocos países se atreven a enfrentar sin hipocresía: acompañamiento y aceleración del final de la vida.

“Una expectativa última y anormal en el curso de la vida humana, ya que la fecha y hora de nuestra muerte son los únicos datos que generalmente no conocemos.

Una anormalidad que es escandalosa, pero esta expectativa “anormal” se ha convertido en un alivio para muchos. Un alivio de que ya no podemos rechazarlos “.

 

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Durante el mes de septiembre, en Bélgica, donde la ley enmarca la eutanasia con la mayor claridad, un hombre o una mujer repetidamente habrán decidido y notificado a los médicos su deseo de no vivir para abreviar su dolor. El día y el segundo de la partida voluntaria de este hombre o mujer, Robert Samuel abandonará la galería.

 

Galería de Untilthen

41 Boulevard de Magenta

75010 Paris

 

Trabajadores de Same Ole Line Dudes

Si he de ser sincera, no esperaba que la exposición fuera de esta profundidad cuando le envié el mensaje. Pero si nos detenemos un segundo, ¿acaso la vida no es un suspiro y la perdemos (o la ganamos) mientras uno tras otro formamos una fila por cualquier razón?

Sólo deseo que Robert Samuel, disfrute de la experiencia, que duerma bien esta noche porque le esperan dos días donde él será el que tendrá que llenar el tiempo vacío. Le he dejado una pregunta: ¿Usted hace cola…?

 

Joana Sánchez González

 

Fuentes:

https://www.businessinsider.com/professional-line-sitters-2015-10?IR=T

https://www.playgroundmag.net/now/profesion-hacer-colas-esperar-pobres_22672801.html

http://www.duendepr.com/actualites/2018/06/27/david-brognon-et-stephanie-rollin-call-809-610-wait-galerie-untilthen/?lang=en

 

Cuando mi padre se convirtió en mi hijo

Si bien escribo para otros de manera habitual hoy escribo para mi padre, si te apetece quédate. Esta es su historia y la de muchos cuidadores.

MIS 33 Y PAPA
Antonio Sánchez Manda, mi padre.

Llevo días intentando escribir sobre mi padre. Os diré su nombre, se llamaba Antonio Sánchez Manda y con 74 años nos dijo adiós el 22 de junio a las 23 h.

Mi padre era de esa generación que emigró a Alemania sin dos carreras y un master, pero lo hizo porque era un trabajador nato desde adolescente y para que a su familia no le faltara de nada.

Encofrador de profesión, muchos lugares de Alicante y su provincia están hechos con las manos de mi padre y su cuadrilla, entre ellos la Universidad de Alicante, donde me gradué. Su afición era “torturar” a sus hijos llevándonos a esos lugares. Él para vivir escogió un barrio de la periferia de Alicante, un tercero sin ascensor. Éramos niños sanos con tanto subir escaleras.

A mi padre le gustaba leer el Diario Información o La Verdad, ver las noticias en la televisión, escuchar al hombre del tiempo y oír a Antonio Molina. También era un gran seguidor de Miguel Gila.

JUBILACIÓN, ¿JÚBILO?

Cuando cumplió los 65 años se dedicó a disfrutar de su jubilación a su manera: es decir, haciendo cosas sencillas sin querer viajar fuera de Alicante 🙂 lo cual hacía mucha ilusión a mi madre. Pero ella es parecida a mí, con pequeñas cosas somos felices.

Mi padre caminó más que Forrest Gump. Desde niño tuvo problemas en los pies y en las piernas, por lo que sus caminatas eran gloriosas para ‘ponerlas en marcha’ tal y como él decía.

Todo lo que tenía planeado hacer en cuanto se jubilara no lo cumplió: quería ir a la universidad, por ejemplo o escribir un libro sobre su vida, en realidad la encargada sería su hija pero no hubo tiempo.

Al menos lo veíamos feliz bajando al barrio de Carolinas a comprar el periódico y charlar con sus amigos, mientras saboreaba un murcianito con su mujer en la confitería “La Murciana”.

Otro de sus placeres eran los cumpleaños. Sabíamos que le encantaban las tartas y desde niña recuerdo cómo se celebraban esos días tanto para mi madre, para él y mi hermano. Tenemos muchas fotos de él sonriendo mientras sopla las velas, de niño nunca celebró su aniversario, por lo que este diciembre de 2016 tuvo tarta y tuvo su regalo como debe ser. Como siempre, Esther fue la encargada de plasmar ese momento.

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Mi madre, Carmen González Morata y mi padre en uno de los pocos viajes a los que fueron.

CAMBIOS

A mi padre le empezó a cambiar el carácter allá por 2008 y ese hombre alegre, pletórico porque su hija se iba a Madrid para estudiar/trabajar con Campo Vidal, dejó paso a un hombre con miedos irracionales que en aquel momento no comprendíamos.

Su comportamiento era extraño. Preparaba viajes al pueblo y al día siguiente se echaba atrás.

En 2013 sus pasos se hicieron más cortos y la médica de cabecera se percató de ello, así que tras una operación (la primera en su vida) supimos que algo le sucedía.  Y pronto tuvo un nombre: PARKINSONISMO. Y tras ese diagnóstico, que no nos quisimos creer, vinieron pruebas y más palabras: CUERPOS DE LEWY.

 

PASEOS Y ALMUERZOS

No sé ni cómo mi padre pasó de caminar durante dos horas a bajar en autobús al barrio de al lado, y poco a poco sus salidas se fueron espaciando. Nuestra Explanada era un camino que hay justo enfrente de nuestras ventanas. Desde ahí dimos muchos paseos y me señalaba las montañas como si fuera un alicantino más.

Se me hace difícil recordarlo ahora como era siempre. Porque a partir de 2015 mi padre dejó de ser mi padre para convertirse en un hijo tanto para mi madre como para mí.

Recuerdo que mi cuñada y amiga Esther encontró unos ejercicios para enfermos de Alzheimer, al principio yo escondía la portada y simplemente todos los sábados hacíamos ejercicios. De memoria, redacciones, cultura general y dibujos.

Abrí una página con sus obras de arte. Le daba vergüenza pero a la vez, se asomaba al portátil para echar un vistazo: Antonio Sánchez Manda, emprendedor.

Sus rutinas cambiaron pero él no dejó jamás de escribir y de memorizar todo lo que hiciera falta. Como en una película de Berlanga, mi padre iba en el autobús leyendo:

“Me llamo Antonio Sánchez Manda, nací el 27 de diciembre de 1942, en Bullas. Vivo en Alicante. Mi mujer se llama Carmen y mis hijos Francisco y Juana. Estoy jubilado pero he sido encofrador”

Luego, con disimulo me pasaba la hoja y allí no había pasado nada. Parecía que con la medicación, su trabajo y el ambiente estimulante en casa todo iba mejor. Me gustaba almorzar con él. De pie en la cocina tomaba una fruta o nueces y hablábamos de cualquier cosa.

 

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Mi hermano Paco y Esther en uno de nuestros cumpleaños sencillos.

TEMBLORES Y ALUCINACIONES

La primera vez que tuvo temblores fuertes mi madre me llamó asustada, me limité a frotar sus brazos y piernas y a tranquilizarlo. No tenía ni idea de lo que hacía. Oficialmente las dos éramos cuidadoras sin habernos licenciado en medicina.

Luego aparecieron las alucinaciones y a mí me parecía que esa medicación era horrible porque eso le hacía pasar un mal trago y a nosotros también.

Pero tuvo mucha suerte. Su familia por parte de mi madre vino en muchas ocasiones desde Mula a hacerle visitas. Mi padre siempre fue peculiar, le gustaban las sobremesas tranquilas, pero le hacía muy feliz ver la casa llena de gente: sus sobrinos, su cuñada, los hijos de mis primos, mi hermano, su mujer y yo.

Los amigos de toda la vida, tanto por su parte como por la mía, le visitaron. Vieron su faceta de dibujante, y fueron muy cariñosos con él.

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Valoro mucho a cada una de esas personas que aparcaron durante unos instantes sus vidas para pasar un rato o unos días con nosotros. GRACIAS.

YO TE CUIDO

Y como en un tobogán, mi padre se deslizó junto a unos síntomas que reflejaban que su estado no iba a mejor. Y con él su familia. El día a día era duro. Cada vez le costaba más bajar las escaleras, las alucinaciones eran más frecuentes, y la impotencia en nosotros más.

Cada vez que necesitaba levantarse ahí estaban nuestros brazos para ayudar. ¿Un paseo? Ahí estaban nuestras manos para que se sintiera seguro. Mi hermano se encargaba de recordarle aquellos momentos en los que trabajaron juntos. Hablar de su trabajo era su pasión y mi hermano era su memoria en ese terreno.

¿Su ánimo flaqueaba? Un poco de música, unos chistes e incluso una partida de cartas. Detesto ese juego pero por él lo que fuera y me ganó en todas las ocasiones hasta que pudo jugar a la ‘brisca’.

Mientras mis amigas tenían niños y me llenaban WhatsApp con sus fotografías, yo cuidaba de mi padre. Ese señor que ya necesitaba que le echaran una mano para darse una ducha. Ahora puede parecer un tanto surrealista pero hacía mil cosas a lo largo del día:

  1. Escribir artículos.
  2. Charlar con él.
  3. Salir algún sábado con los amigos.
  4. Caer en una depresión y tener que mandarla a la porra.
  5. Animar a mi madre.
  6. Llorar a escondidas.
  7. Cansarme de la situación y de la enfermedad.
  8. Reírme de mi ruptura amorosa.
  9. Desarrollar una paciencia que ni yo sabía que tenía y desarrollar una fortaleza mental y ganas de vivir inmensas.
  10. Echar de mi vida a personas porque he podido comprobar que ni son ni han sido conscientes de la situación tan crítica que estaba atravesando y la vida no es YO, sino NOSOTROS. Carecer de empatía y EXIGIR no es propio de un buen amigo. Por eso, los cuatro, cinco o seis que tengo valen su peso en oro y les querré toda mi vida.

LA MALDITA LUNA DE MIEL

El otro día me lo comentaba mi madre: “Su enfermedad también es conocida como Luna de Miel”. ¿El motivo? Durante un período de años el paciente se encuentra bien y con la medicación puede hacer una vida normal.

En el caso de mi padre tenía pequeñas lunas de miel. Porque los Cuerpos de Lewy son una demencia y la medicación no surtía efecto, pero había días mágicos en los que se levantaba solo e iba al baño o a su cuarto a mirar en su cajón sus cosas y mi madre y yo nos quedábamos con la boca abierta.

O venía mi hermano y mientras le afeitaba podía hablar manteniendo una conversación lúcida.

Eso era lo mejor y lo peor, sobre todo cuando preguntaba por ciertas personas que sólo acudieron el día del funeral.

El cuidador establece una relación estrecha y a veces, dependiente. Echo de menos salir y verlo en su sofá, pero luego pienso en que la mayor parte del tiempo estaba dormido y a última hora en la cama, así que…

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Mi padre y mi madre el día de la boda de mi hermano y Esther. (2013)

 

 

NO ME DEJES SOLO Y NO ME TIRES

Estas dos frases eran sus mantras. Detestaba que mi madre fuera a comprar. La pobre además de lesionarse un brazo iba a una velocidad de vértigo para que él no lo pasara mal a sabiendas de que estaba con mi hermano o conmigo.

Los paseos por la pequeña Explanada dieron lugar a los paseos por el pasillo de la escalera y a su mayor reto: bajar los 26 peldaños que nos separaban de nuestra portería.

Primero se negaba pero luego, a base de paciencia y de insistir daba el primer paso y un día, de esos de luna de miel quiso andar y andar, pero yo no podía sola con él. Le hice fotos, grabé vídeos que le envié a mi hermano y pensábamos que eso era lo máximo.

Pequeños milagros. Pequeñas trampas de la enfermedad. Pero entonces regresaban sus gestos, su forma de mirar, sus bonitos ojos que me miraban con complicidad, sus bromas absurdas y sus chistes malos.

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Mi hermano Paco y mi padre en un cumpleaños, no podía ser de otra manera 🙂

365 días fugaces

En un año y pico el cambio fue brutal. Las conversaciones eran pocas, los llantos muchos, las pesadillas, el insomnio instalado en esa casa, la irritabilidad y el amor. Todo junto.

En mi caso me aferraba a mis amigos. Que nunca han dejado de llamar, de visitarme de secuestrarme para ir dos veces a la playa en todo el verano, de sacarme sonrisas, de obligarme a vivir un poco mi vida. Pero siempre pasando por la casilla de ver a mi padre.

Esos gestos y a esos amigos no les voy a fallar nunca, bueno nunca digas nunca jamás, pero intentaré estar a la altura. Miguel Ángel, Pablo, Elisabet, Mabel y Esther, mi cuñada, mi amiga y mi confidente. Una de las personas más fuertes que conozco, discretas y sobre todo: luchadoras. Con ella, y gracias al humor negro he pasado momentos agradables en un contexto complicado.

Y mi hermano. Los hermanos son piezas clave en nuestras vidas. Mi padre estaría orgulloso de ver nuestra relación. Nos hablamos a diario. Él está superando su propia batalla de la que saldrá victorioso y ha sostenido entre sus brazos a su padre muchas veces. Cuando lo vio en el hospital, él que es más callado dijo: “Me da rabia no poder afeitarle”.

LA LEY DE DEPENDENCIA

En nuestro caso no hemos recibido ningún tipo de ayuda económica. En estos últimos meses contratamos a un auxiliar de enfermería porque a mí se me había caído dos veces y mi madre tiene el brazo derecho destrozado de levantarlo.

Nuestro ángel, es un chico de 35 años con una historia de película, pero como casi todos los héroes que conozco prefieren vivir en el anonimato. Junto a  él está Cristina, que pertenece a una asociación de Parkinson como fisioterapeuta. Las primeras veces, mi padre la saludaba y todo era más o menos normal, a última hora sólo se quejaba.

Tanto a uno como a otra les observaba para poder aplicar lo que hacían el resto del tiempo a mi manera.

Mi padre cotizó 40 años a la Seguridad Social y no ha de darle las gracias al Estado por ninguna ayuda. Pero no le faltó de nada. Sobre todo AMOR, del auténtico.

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NOS VAMOS AL HOSPITAL

Como una premonición, mi familia de Mula acude a visitarnos y ven a mi padre ya en cama. Sin reaccionar, aunque sí abre los ojos al oír a mi prima María Ángeles. Le damos de comer en la cama y me acurruco a su lado para cantarle, poner su música y observar su poder porque las lágrimas se le saltaban.

Un día, me dijo que íbamos a tomar un helado en Carolinas (nunca me he tomado un helado con mi padre allí) pero me pareció una idea excelente aunque sabía que él ya no iba a salir más a la calle.

Y me equivoqué, lo hizo un jueves de madrugada tras llamar al 112 y mi madre se fue con él. De esos días tan recientes sólo recuerdo una cosa: una sensación de fortaleza y de ganas de estar a su lado infinitas.

Desde hacía tiempo ya no sabía lo que era dormir de un tirón, y mi madre menos pero no sé ni cómo pero tanto ella, como mi hermano y mi cuñada Esther hicimos viajes de San Juan a Alicante todos los días. Mi madre no salió del hospital ni de la habitación. Sólo lo hizo para acudir al reumatólogo porque su brazo se movía y se mueve solo y estábamos preocupados.

En plenas Hogueras, en plenas fiestas, con las calles cortadas, mi madre apuraba el paso para volver cuanto antes a su lado. Y ya nos habían comunicado que mi padre no iba a vivir muchos días más…

 

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La noche del Roscón es para creer en la magia y comportarnos como críos.

MUJERES FUERTES

Dicen que aunque una persona no esté consciente puede oír. Mi padre oyó las conversaciones de mi tía Fulgencia y de mi madre esos días. Una tía que se comportó como una madre para mí y que pasó noches con ellos en una habitación de hospital para que yo pudiera descansar.

Porque mi madre había tenido que dejar de cuidarlo al menos en la parte física y por eso se afanaba en cuidar su alimentación, que llevara la mejor ropa, que tuviera todo acondicionado a su mayor comodidad porque ella creía que esa Luna de Miel regresaría.

Otra mujer valiente y fuerte es Esther, ya os he hablado de ella. Perdió a su madre pero no sólo ha estado en mi familia en los momentos buenos sino que en los malos ha dado el do de pecho más y mejor que otras personas cercanas a mi padre.

Mi tía, mi cuñada, mi madre… sólo he visto a mujeres fuertes que en una situación dolorosa y agotadora jamás han tirado la toalla. Conozco a hombres que han sido cuidadores y tengo a uno muy cerca, pero eso de que las mujeres están hechas de otra pasta es cierto.

ADIÓS PAPÁ

Y de manera dulce pero clara como el agua la médica abrazó a mi padre y nos dijo: “No resistirá mucho más”. Y allí en el hospital donde pasamos alguna noche recorriendo los pasillos para entrar en calor, esa noche estábamos mi madre y yo. Por la mañana le dije TE QUIERO quince veces al oído. Luego le di un masaje y le recordé que me debía un helado.

Mi madre era un alma en pena. Mi hermano también y mi tía descansaba en casa porque ya había vivido con mi tío esta situación, pero mujer dura y guapa se afanó en convertir mi casa en un lugar agradable.

Ese día medio comí en la habitación sentada a los pies de su cama. Sus compañeros de trabajo habían venido dos días antes, y se habían despedido de él tal que así:

– Hasta pronto, capitán.

Amigos de toda la vida, amigos con los que compartimos playa y momentos bonitos fueron pasando para despedirse de él no una vez sino varias. Y sus sobrinos de Mula, y su pequeña familia de cuatro.

Un día cuando volvíamos de un paseo yo tarareé esta canción:

Mi madre siempre ha sido seguidora de Mocedades y El Consorcio, y él me la cantó. Luego bailamos el resto que fueron apareciendo en el CD. Daba igual si las conocía o no. Era como sostener a un niño, y esta canción junto al gran maestro Gila fue lo último que escuchó mi padre.

Un hombre al que no le gustó nunca llamar la atención, ni ser jefe, ni encargado (por más que se lo propusieran) que no quiso cambiar de piso cuando podía y luego, se acomodó a la incomodidad. Un hombre que era tímido pero fuerte en sus convicciones, siempre denunció las injusticias en el terreno laboral y sacó pecho por sus compañeros.

Un buen hombre. Un currante. Al que le gustaba leer. Ser poco sociable y como un niño cuando recibía un regalo.

Y así, cuando llegó la noche, y ninguna nos dormimos él se durmió para siempre. Eran casi las once de la noche, en plenas Hogueras, mi madre y yo recogimos nuestra ropa y la metimos en nuestras bolsas de viaje.

El agotamiento se mezclaba con la tensión y la tristeza y comenzó la parte más surrealista: llamar al seguro, hablar con los del tanatorio y con mi capa de Wonder Woman, sin llamar a nadie, y tras despedirme de mi padre, arreglamos algún papel y cogimos un taxi para volver a casa y darle la noticia a mi tía.

A 4 de julio, quiero homenajear a Antonio Sánchez Manda por ser un buen tipo, por tener defectos y querer corregirlos, por elegir a mi madre porque tuvo mucha suerte, ella le ofreció no sólo su amor sino una vida que no había conocido.

Dar las gracias a quienes nos han apoyado en estos últimos meses, y sobre todo a los que han estado a nuestro lado en la carrera de fondo, es decir, desde 2013-2014: amigos, vecinos y toda nuestra familia de Mula.

Lo volvería a hacer todo una vez más.

Gracias papá por haberme convertido en una mujer más fuerte, paciente y realista.

Joana Sánchez González