Las ventajas de una buena comunicación entre el redactor y el cliente

Vamos al grano, hoy nuestro protagonista es el cliente y no el redactor. Pero, ante todo, la buena comunicación que debe surgir entre ambos.

Consejos que te ahorrarán tiempo y costes

  • ¿Tienes clara tu idea o tu proyecto? El redactor se encargará de que los textos o el proyecto que tienes en mente, se convierta en palabras que llamen la atención de tus futuros clientes. Pero, ojo, es redactor, no adivino. Imagina que vas a una panadería y cierran porque tú aún no te has decidido por el pastel que deseas comprar.

Tu idea o proyecto es ese pastel que te encanta y sabes describir en una frase lo que significa para ti

  • Trata de escribir un plan para tu blog que explique todo que quieres tener y todo lo que el redactor necesita saber. Dile si quieres que consulte fuentes específicas, prepara una lista de temas y guíalo en la dirección que te has planteado tomar.
  • Dale alas al redactor si tienes dudas. Tal vez, tengas en mente un nombre ideal para tu negocio o para un titular. Pero, una vez que lo compartes y alguien ajeno a ti lo dice en voz alta, suena extraño, poco comercial o surrealista.

Dejarse aconsejar es también un ahorro de tiempo. Piensa que el redactor tiene experiencia en redactar textos y que un buen titular es la antesala de una lectura.

  • Ten claro lo que NO QUIERES que aparezca en tu blog o página web. Imaginemos que tu empresa está enfocada a la belleza. Pero tus productos son ecológicos. Dejar claro al redactor que no quieres un artículo o información relacionada con cosméticos o personas que no consumen este tipo de productos, es importante.
  • ¿De veras ese cambio es producto de una necesidad o de un capricho? Ahora me pongo seria. El redactor te ha enviado un borrador. Te gusta. Pero, resulta que como te ha invitado a que modifiques o corrijas, coges el rotulador rojo y empiezas a tachar y cambiar sin saber muy bien el motivo. Piensa que tiene más clientes y aunque te respeta, dispone de 24 horas al día como tú.

A más cambios, mayor será el precio a pagar. Si cambias un párrafo o eliminas todo un texto, piensa si lo haces por el bien de tu negocio o porque sí

  • Escribe, llama y habla todas las veces que sea necesario con el redactor. Hablar no perjudica a nadie. Al revés. Hablando se entiende la gente. Y si no es así, pues habrá que dialogar más. Pregunta al redactor si le ha quedado clara tu idea. Si tiene la suficiente información como para pensar que forma parte de la empresa y ha interiorizado bien vuestros valores.

Eso sí, no llames a las 23 h o un domingo por la tarde, a no ser que el mundo se esté acabando, hay que respetar los horarios del trabajador

  • Apostar por un redactor profesional, con una trayectoria de años, es una garantía. Existen múltiples plataformas que te regalan los textos, pero piensa que no se van a implicar ni la mitad de lo que lo hará un redactor profesional e independiente.

Espero que estas ideas, te sirvan y a la hora de encargar tu proyecto te resulte más sencillo y ahorres tiempo y dinero.

Gracias por leerme,

Juana Sánchez G.

J’acusse…! Carta a los clientes de la redactora peculiar

J’acusse…!

CARTA A LOS CLIENTES DE ESTA

REDACTORA

Estimado cliente,

Permítame que me dirija a usted de un modo general, ya que no puedo dejar fuera de esta misiva algún nombre y después ser acusada de trato de favor.

Los hechos que me llevan a redactar estas letras se remontan a quince años atrás cuando comencé este trabajo tan lleno de espinas como  de alegrías.

Usted es el culpable de que a finales de 2019, siga enarbolando la bandera del redactor como un oficio digno y necesario en esta sociedad donde se insiste en que hombres y mujeres no leen.

Yo acuso a todas esa bocas que pronuncian semejante atrocidad: ¡Se lee! ¡Se escribe!

Por esa razón, mi estimado cliente, le doy las gracias por confiar en mí.

En esta redactora que escribe textos para su página web, busca frases ingeniosas para sus artículos e investiga hasta el infinito para encontrar esa palabra que desea, como si fuera una arqueóloga en busca del tesoro aún por descubrir.

Sin palabras, las calles no tendrían nombre. Las canciones carecerían de letras. Los ‘te quiero’ se esfumarían y sólo nos quedarían las pantallas vacías, quizás llenas de imágenes sin sentido.

Yo acuso, a quienes escriben sin haber leído.

Yo acuso, a quienes se hacen llamar redactores y no aman la palabra.

Yo acuso, a quien promete un buen posicionamiento pero un texto sin alma.

Yo acuso, a quien iguala  escribir a tener un trabajo de mentira.

Usted, cliente que respeta mi oficio y desea que el suyo brille gracias a un texto escrito con delicadeza y a la vez, con la misma garra que un tigre ataca a su presa, merece toda mi gratitud.

Gratitud que otros no ven y reflejan de diversas formas: no pagando por los servicios prestados, como si este trabajo fuera menos valioso que el suyo.

Gratitud por no pensar que me está dando una limosna, sino pagando por un servicio como lo hace cuando compra sus viandas frente al ordenador o en el supermercado.

Como despedida, le deseo que en 2020 sigamos juntos, para que las palabras se oigan más fuerte sea cual sea el soporte, porque esta sociedad las necesita.

Atentamente,

Juana Sánchez G.

¿Necesitas un redactor o un copywriter estrella?

Hola,

¿Todo bien? Así lo espero.

Comienzo con la pregunta del título: ¿Necesitas un redactor o un copywriter estrella? Va por ti estimado cliente.

Este artículo quiere reconocer la labor que realizan los profesionales de la redacción, el marketing de contenido y los creativos respecto a otros que pasan más tiempo impartiendo conferencias que ejerciendo su trabajo.

¿A quién no le gusta que le aplaudan o le den una palmada en la espalda? A mí

Soy redactora, profesora online y escritora. De vez en cuando, no me queda más remedio que pasar al primer plano, sobre todo por el tema de los libros.

Pero mis clientes son lo primero cuando llevo puesto el traje de redactora, de creativa.

Historias que llegan al alma, redactores que la dejan por el camino hacia el estrellato

Acabo de ver el anuncio de Arcos en Twitter, son las 20:38 y sé que lleva siendo TT todo el día, pero era el momento adecuado. Un minuto antes, había intentado escuchar un podcast de una copywriter estrella.

TRADUCCIÓN

Copywriter ⭐⭐⭐⭐ es esa mujer u hombre que se dedica a: mantener un canal de YouTube, un blog, concede entrevistas como si hubiera inventado la escritura y la persuasión. Y lo más importante, se hace llamar: conferenciante. ¿Pero no era antes una redactora?

Vamos a la RAE:

Conferenciante:  Persona que diserta en público sobre algún punto doctrinal.

Vuelvo al anuncio, ¿lo habéis visto? #YoTambiénSoyClara cuenta la historia de cualquier español que intenta ganarse la vida con cuatro trabajos y a pesar de ello, no le llega el sueldo a fin de mes.

Una historia redonda que muestra una realidad: una mujer que vive con su madre y tiene un hijo, que va de empleo en empleo durante el día y la noche, hasta que al final… 😉

¿Por qué las buenas ideas las tienen personas que no gustan de estar en un primer plano?

Detrás de ese vídeo cargado de emoción hay una persona a la que quizás no veamos ofrecer charlas ni talleres como si fuera un vendedor de no se sabe muy bien qué. Sinceramente no sé qué agencia está detrás.

Cuando Arcos confió en esa historia, fue porque estaba perfectamente construida. Mucho más creíble ese corto, que la realidad que nos venden los políticos.

Condensar en poco tiempo una vida, con diálogos creíbles, con tacto en cada palabra y manteniendo el tono, porque es muy fácil caer en la exageración, sólo puede ser fruto del trabajo de un buen equipo y de una persona que construye historias con alma.

Para mí, esa persona al igual que otros muchos redactores y creativos que conozco merece mi respeto

Luego están los que se suben a un escenario a decir obviedades, como si  hubieran olvidado su esencia, para dejar en un segundo plano las frases, los buenos titulares, y así aparecer en cada párrafo ellos en mayúsculas y con mucha purpurina. Cuando la protagonista, la estrella… ES CLARA.

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Imagen|Pexels

Los redactores necesitamos exponernos para que nuestros futuros clientes conozcan nuestro trabajo

Es una forma de mantener una tienda donde te digo: “Pasa, mira y dime si te gusta lo que ves” y así evitar caer en esas ofertas donde te piden trabajar gratis porque creen que no eres real. 

Y lo eres, aunque no tengas un canal en YouTube, ni te hagan entrevistas todos los días, o una editorial te proponga escribir un libro porque tienes K’s seguidores.

Exponerse está bien. Es una parte más de nuestro trabajo. ¿Cómo vas a saber si te gusta cómo escribo si no ves alguna prueba?

El problema (para mí) llega cuando confundes querer ser una estrella de rock o de cine, cuando tu trabajo es el de escribir historias para los demás, una profesión honrada, con prestigio pero artesanal, y poco vas a aprender sobre cómo habla la gente, si te pasas el día subido en un escenario esperando los aplausos.

Ficha técnica:

No he podido evitar buscar información sobre la Agencia que está detrás del spot.

Agencia: El Ruso de Rocky   

Dirección Creativa Ejecutiva: Ángel Torres y Lucas Paulino
Director de Arte: Miguel Novillo, Estelle Gehin
Equipo creativo: Alvaro Marugán, Ángela Pacheco, Mario Carrillo, Marta Fernández
Equipo de Cuentas: Estefanía Gimeno, Izaskun Arríen, Ana Tablado, Marta González

Anunciante: ARCOS
Contacto del cliente: Ignacio Cervantes

Productora TV: Grupo Caribe.
Director Fotografía: Manuel del Moral
Fotógrafo: Victor Bensusi
Agencia de medios: La Pequeña Fábrica

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

Camarero, hay un gurú en mi sopa

Hola:

¿Cómo va todo? Espero que bien.

Imagina un restaurante, es algo extraño porque no sirven comida. Sólo hay personas sentadas frente a pantallas y como mucho, tienen una bebida al lado. En cada mesa hay un cartel: autónomo, pyme, emprendedor.

Todos están enfrascados leyendo. Hasta que de repente una voz rompe el silencio con un grito desgarrador:

– ¡Camarero, hay un gurú en mi sopa!, se trata de un chico con barba pelirroja y el ceño fruncido.

-¡Camarero, aquí hay otro!, esta vez es una mujer de unos cuarenta años, que se ajusta las gafas con rabia.

El local debe cerrar por el ataque de los gurús y los vendehúmos

Siempre he sentido una animadversión hacia los gurús, esos seres que aparecieron por Internet hace unos diez años, y  aprovecharon la burbuja de la crisis económica y el término ‘reinventarse’ para captar a incautos a los que vender su curso, libro o método.

Como me gusta hablar con propiedad, diré que dentro del ranking de los vendehúmos que he encontrado en un artículo, traté con dos.

Al primero jamás le compré nada, sólo leí su blog. Al segundo lo conocí en una de esas charlas que no sirven para nada, y me confesó que no sabía escribir.

Repetid conmigo:

NO SABÍA ESCRIBIR.

Me lo dijo con total naturalidad y hasta mentó a su santa madre que no creía que su hijo se ganara las habichuelas diciéndoles a otros cómo debían escribir correctamente en un blog, cuando él debía pasar el corrector de Word.

Camarero, ¿cómo es posible que los gurús hayan entrado también en el mundo de la redacción?

Es fácil. Al igual que existe un alto porcentaje de personas que detestan las matemáticas y los que son hábiles para mí son los reyes del mundo; también hay seres humanos que odian escribir, ahí tenemos el nicho.

Por otro lado, estaba la idea de que todo el mundo (con o sin necesidad) debía tener un blog y estos gurús te enseñaban a cómo sacar partido a una plantilla de WordPress, cómo estructurar un texto, título, subtítulo, descripción…

Algo que si has pasado por una facultad de publicidad o periodismo lo sabes o si eres autodidacta hay buenos libros en la biblioteca sobre el tema.

O mejor aún, hablas con un buen diseñador gráfico y creador de páginas web, ¿a nadie se le ocurrió? No, porque ellos eran como las navajas suizas, redactores, diseñadores, publicistas, la leche.

¿Qué hacían estos gurús para llenarse los bolsillos?

Primero, elegir nombres cool.

Ahora mismo no me viene a la mente, o no quiero acordarme de un tipo  que llama a sus seguidores ¿manada? o algo similar.

El fin es que te sientas parte de un club. Que no estás solo. Luego están los casos de éxito  que muestran como prueba  irrefutable el motivo por el que ellos son adorados como Buda.

Y lo más importante: dejar claro que necesitas su asesoramiento porque son tan buenos que han dado trabajo a otros.

Pero si ellos como profesionales no tienen pruebas de que son lo mejor, ¿cómo vamos a saber que ese equipo es bueno y confiable?

Ahora es el momento en el que os dejo el enlace de estos dos chicos que han elaborado el ranking de los vendehúmos (yo lo acentúo porque así lo recoge la RAE)

Imaginad mi regocijo cuando leí en un periódico el ranking escrito con un alto sentido de humor, pero que dejaba en evidencia lo grave de la situación.

Lo cual, aplaudo siempre y cuando no caigan en los mismos errores,  aunque no creo que eso suceda puesto han vivido en carne propia su mediocridad al contratar sus servicios. 😉

¿Por qué huir de los gurús en el mundillo de los redactores freelance?

Si fueras un hipotético cliente te diría con claridad: porque te van a sacar dinero por todo. El trabajo se paga, obvio. Pero la purpurina y los lugares comunes, no.

Perdona David Ogilvy a algunas redactoras/coach que aseguran haber inventado la figura del redactor publicitario.

La realidad es que estos redactores estrella, nacen de la mano de uno de estos gurús más veteranos. Les dictan cuatro reglas relacionadas con el marketing, les hacen una entrevista, para después pedirles que escriban sobre temas que alguien que no domina la escritura se tomará como la Biblia.

¿Cómo? Con un lenguaje persuasivo, una web diseñada al milímetro para que veas sonrisas y testimonios de gente feliz por haberlos contratado. ¿Qué pasa con los que se dieron cuenta de que aquello podían lograrlo por otra vía?

Los gurús generan a su alrededor una historia de éxito y dejan que les entrevisten hasta en Radio Patio, el caso es aparecer en todas las búsquedas en Google.

Ofrece charlas, muchas charlas

Y ahí, querido cliente, yo te contaría que una vez asistí de manera online a la conferencia de una ‘estrella’ de la redacción ¡que duraba dos horas!

Su tono era tedioso, el contenido ídem y luego debía comprar algo, no recuerdo qué. Me salí cerrando despacito mi portátil porque sentí vergüenza ajena.

Estimado lector, estimado cliente. Las burbujas siempre han existido e igual que nacen, se hacen grandes y estallan.

Ha llegado la hora de que estos gurús que parecían saber de todo y se reunían los mismos en las mismas conferencias o charlas por un nada módico precio, se extingan.

Y quedaremos los que nacimos para esto porque nos apasiona escribir y somos alérgicos a la purpurina

Como el que nace para pintar. Para vender o para arreglar enchufes (sí, tengo debilidad por los electricistas) A los redactores nos gusta teclear, manejar palabras, buscar las mejores para nuestros clientes, que la cámara les enfoque a ellos y no a nosotros.

Me apetecía mucho hablar sobre estos seres por una razón: respeto a quien escribe. Al redactor por vocación. Y por encima de todo, respeto a mis clientes.

Uno no se hace redactor o copywriter por hacer un curso.

12/09/2019, gracias por esos Likes, ¿Alguna experiencia con un gurú? 😉

Como servicio público, estaría bien elaborar otro ranking.

Gracias por leerme

Juana Sánchez G.

Cuánto cobrar como redactor freelance honesto

Hola,

¿Cómo va el verano? En mi caso sin vacaciones, pero contenta. Creo que septiembre será un buen mes.

Este artículo nació tras leer uno de lo más interesante en El Blog del Redactor Freelance.

A la vez, he querido compartir con vosotros ese momento lleno de temores o inseguridades, que aparecen en el momento de cobrar por primera vez a nuestros clientes.

¿Cobro poco o mucho por redactar textos?

En los inicios tendemos a pensar que cualquier sueldo está bien. Lo que sea con tal de tener unos ingresos. E incluso en estos momentos, si pasas por una época delicada a nivel económico estás dispuesto a aceptar cualquier cantidad aunque sea injusta.

Salió la palabra mágica: injusticia.

La injusticia va de la mano de esos clientes que confunden escribir con: “tienes un don, lo tuyo no es trabajo”

Y te piden que les mires un texto. Te mandan un mensaje demandando unas líneas para un manuscrito porque a ellos no se les ocurre nada.

De hecho, ni se les ha ocurrido pensar que comes, tienes una vida o que a lo mejor estás en mitad de un acontecimiento importante. Y escribir se paga.

Sí, sí, ¿pero cuánto cobro yo como redactor freelance?

El precio justo. Y el precio justo viene de la mano de si quieres ganarte la vida escribiendo. De si eres un profesional.

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Elige tarifas que te ayuden a pagar tus gastos

Gastos

  • Conexión a internet: 50 euros
  • Asesoría: 40 euros
  • Cuota de autónomos: 269 euros
  • Hosting, mantenimiento de tu página web: 14 euros
  • Sueldo ficticio: 1000 euros

Esta fórmula la vi en un artículo de María Usero que redactó para El Blog del Redactor Freelance.

Y sí, añadió 1000 euros del sueldo como gastos. También me sorprendí pero tenía toda la razón. Se trataba de poner un objetivo porque ese dinero no iba a cubrir ni por asomo la cantidad de gastos que tiene un redactor.

Este blog está alojado en un hosting, también pago por un dominio y no se olvidan de pasarme la factura 🙂

Luego están los gastos imprevistos. En mi caso, he tenido que cambiar varias veces de proveedor de internet para acabar con un router 4G con el que estoy muy contenta. Mi portátil se estropeó, gastos.

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Eso de que los freelances no descansamos, tiene que terminar

Todo no va a ser trabajar y te mereces unas pequeñas vacaciones.

Vacaciones y gastos van de la mano.

Y los gastos fijos que tienes no se evaporan en julio o agosto

Por lo que tu objetivo en cuanto a tarifas o precios ha de ser algo más ambicioso y realista.

Hay que pensar en esos días en los que puedes enfermar o por contar algo personal, en los que has de acompañar a un familiar al hospital a menudo.

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Escribir requiere tiempo, dedicación así que calcula tu precio por hora o palabra

Este apartado es complicado puesto que un artículo de 500 palabras puede costar perfectamente, 30 euros si está redactado teniendo en cuenta el posicionamiento, la estructura, el estilo, la documentación si es necesaria y la ortotipografía si te han entregado un texto.

Sé que algunos se estarán llevando las manos a la cabeza. 30 euros. En muchas plataformas te escriben textos por una miseria. Es cierto, y así suelen ser después ese tipo de textos, una pena.

¿Va estar motivada una persona a la que le pagan por escribir 1000 palabras, 10 euros? No, así que por tiempo, por lógica y por sensatez, yo no encargaría un texto a un precio tan bajo.

Los resultados serán obvios: nadie te leerá. Y una web o un artículo lleno de faltas de ortografía tiene mala prensa.

Cobrar por horas me parece un error. Porque en la vida de un freelance si trabajas con varios proyectos, tienes que dedicar tiempo a abrir correos, a realizar gestiones y esa hora al final se convierte en dos o tres.

Encontrar a los clientes adecuados, el último paso

A mí también me sucedió. Pensé que lo que me pagaran estaba bien. Pero cuando comencé a ser valorada por otros clientes, entonces comprendí que esto es un trabajo, no se trata de amistad, ¿verdad que el electricista no te cobra menos por decirle que es un crack?

Para que tu tarifa sea competitiva y realista, debes dirigirte a un público que busca pagar calidad y no cantidad.

Cuando un cliente te da las gracias porque has escrito un artículo en su nombre y se siente identificado, lo agradeces porque ha comprendido que detrás hay mucho trabajo. Si fuera fácil, lo haría mi amigo electricista (me va a odiar)

Yo no sé arreglar un enchufe, él no sabe cómo escribir un texto personalizado, así son las cosas.

Para que tus precios no parezcan desorbitados, primero piensa en tu perfil:

-Qué puedes ofrecer a tu cliente.

-Qué experiencia tienes.

-Eres capaz de ayudarle con una auditoría de su web.

-Puedes darle consejos prácticos y válidos sobre su imagen de marca.

Eso es un valor añadido que no todos los redactores pueden ofrecer a sus clientes

Sé el mejor redactor honesto

Esa es la mejor campaña de marketing que pueda existir. Por eso llevo unos días trabajando con una cliente que desde el minuto uno me lo ha puesto fácil y lo que más valoro: respeta mi trabajo y pide consejo.

Dicen que el que siembra, recoge.

Si estás comenzando y lo tuyo es vocacional, poco a poco te harás con un grupo de personas que confiarán en tu trabajo siempre que seas serio, un buen profesional y una buena persona.

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

Imágenes|Pexels

Un día en la vida de un redactor freelance

Hola,

Hace tiempo que no nos leíamos. ¿Cómo va este mes de julio?. No voy a pronunciar la palabra prohibida entre los autónomos o freelances, vac… ¡No, tranquilo!

Hoy he pensando en dar un paseo por un día cualquiera de un redactor que haya de escribir para varios clientes.

He tenido el impulso de poner el título en Google, el título de este artículo y sólo me aparecía: Un día en la vida de un editor, de Jorge Herralde el fundador de Anagrama. ¿Veis? Todo está inventado.

Un redactor amanece que no es poco

He querido hacer este horrible juego de palabras, porque si eres redactor freelance, es decir no trabajas sólo para una empresa, sabrás lo que significa tener en tu mente diferentes encargos y que, por mucho que te organices, acabas escribiendo hasta tarde.

Son las 8 h. y ya has desayunado. O bien escuchando la radio o bien mirando por YouTube algún programa de corte humorístico porque te gusta afrontar el día con humor e informado.

Una ducha y ropa cómoda es tu uniforme. De hecho, hay días en los que te arreglas un poco más, para no caer en esa rutina donde parece que vayas en pijama. Lo primero de todo es abrir el correo y ver que tienes más de veinte notas de prensa.

Algunas son surrealistas.

Otras, te generan una medio sonrisa: “Le esperamos hoy a las 12:30 en la calle xxxx número xx, Madrid”, cuando tú vives en la Costa Blanca y ni volando llegarías a tiempo, además que ese cliente para el que escribes no paga una suma tan alta para poder costearte un viaje a la capital ida-vuelta por un artículo.

Un buen redactor tiene una botella de agua y apuesta por aplicaciones surrealistas

No es broma, el agua es fundamental. Y  hacer descansos. A veces te sumerges demasiado en el artículo que has decidido comenzar y te olvidas de la hora. Existen muchas técnicas y aplicaciones, como la famosa Técnica Pomodoro.

Sé que para muchos este tipo de herramientas pueden parecer un tanto absurdas pero, aunque yo no soy una millennial admito que esta sociedad me ha atrapado con sus prisas y su urgencia, a veces, un tanto desmedida por la entrega de un trabajo o la necesidad de tener una contestación.

La técnica pomodoro no es otra cosa que lo que antes era: ir a una biblioteca y oír música clásica o cualquier otro tipo de sonido que a ti te resultara blanco, es decir, no te incitara a distraerte.

El ruido blanco puede ser un vídeo donde se oiga el murmullo de gente hablando en una cafetería. Lo sé, parece de locos. Sobre todo, cuando has vivido el irte a escribir a una de verdad y te dejabas llevar por el sonido ambiente, pero no siempre podemos desplazarnos.

En cuanto al agua, hidratarse es importante, no descubro nada nuevo. Evitarás dolores de cabeza.

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Me pongo a trabajar y la vida está en mi contra. ¡Quiero escribir!

Lo más fácil del mundo es quejarse. Lo más difícil buscar una solución.

Hay clientes, hay amigos, conocidos, amigas de tu madre que  piensan que siempre estás ahí en Whatsapp, por ejemplo para responder a sus gifs llenos de purpurina, o para responder cómo estás.

No son culpables de nada. Los límites los has de poner tú. ¿Estado? TRABAJANDO. Se lo crean o no, porque nadie se cree que se pueda trabajar desde casa, parece una leyenda urbana.

A veces es imposible desconectar el teléfono porque esperamos un mensaje importante. Ahí radica la cuestión: IMPORTANCIA. Si lo es, pon un sonido particular a esa persona para mirar el móvil sólo cuando esa deliciosa melodía suene, no caigas en la tentación de andar mirándolo cada dos por tres como si fuera un tic.

Ahora dale al play si estás tan agobiado porque uno de tus vecinos está de obras, el otro tiene cuatro niños con ganas de jugar y no les lleva a un parque ni por asomo, el perro del vecino nuevo ladra porque le han dejado solo y tú estás a punto de gritar porque ya son las 12:30 y sólo llevas un artículo escrito.

¿Mejor? Me alegro. Ahora dispones de 2 horas más 15 minutos. Entre tú y yo, la técnica pomodoro se vendió hace unos siete años como el mayor descubrimiento tras la llegada del hombre a la luna. En mi caso, ni tengo un reloj en forma de tomate ni paro cada cinco minutos.

Apuesto por el sentido común. Pero si a ti te funciona, genial.

En mi caso, no puedo permitirme el lujo de no abrir la puerta si me están llamando o suena el teléfono y es algo urgente a nivel familiar. Por lo que , un sonido de fondo blanco, fuerza de voluntad, cerrar las ventanas y hacerte con un buen ventilador será más que suficiente.

Y lo más importante: PENSAR QUE SI NO HACES TU TRABAJO, LE ESTÁS FALLANDO A TU CLIENTE.

La tarde ha llegado y ni me he enterado

Hacer algo de ejercicio es aconsejable, en mi caso, llevo un mes que no hago nada y me siento mal por ello. Pero normalmente tengo una serie de rutinas para practicar yoga o hacer alguna sesión de hiit (gimnasia rápida, sería la traducción) o saltar con la cuerda.

Además de que sea sano para nuestro cuerpo, también nos llenará de nueva energía para ser los redactores más sanotes del lugar. Entre el agua y la gimnasia…

Lo que no hay que temer es a hacer descansos. Risa. Tengo el vídeo puesto, el segundo y acaba de sonar un pitido, el cual indica que debo descansar cinco minutos.

¿Qué tal? ¿Cómo te va la vida? O mejor no, voy a quemar algo de incienso, a ver… de lavanda está bien.

Me levanto de la silla, me estiro, miro por la ventana y ha venido un gorrión a visitarme. Ay, miro de reojo mi libro, quiero escribir. Escribir para mí. Venga, que son cinco minutos.

Como ves, un día en la vida de un redactor no es lo que te acabo de contar, cada persona somos un mundo y tal vez esta aplicación a ti no te sirva o tengas tu propia forma de concentrarte.

Igual tampoco tienes vecinos porque vives en un chalet (ay, qué suerte tienen algunos) por lo que ahora, que son las 18:40 y he adelantado trabajo, no me voy a poner ni a hacer gimnasia ni yoga ni seguiré con el crepitar de esta falsa chimenea en pleno mes de julio, voy a escribir para el libro que os comenté: Diario de una Redactora Peculiar.

Si os apetece me decís cuál es vuestro oasis casero a la hora de escribir, o bien artículos, un libro o cualquier otra cuestión.

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

5 consejos para responder a comentarios negativos en tus artículos

Hola,

Volvemos a la esencia de este blog, el diario de una redactora freelance y sus peripecias.

A ver, que levante la mano quien no ha tenido que aguantar cara a cara frases de este tipo:

“Estás más gordo/a”

“Te estás quedando calvo”

“¿Es el vestido o estás embarazada?

“En las fotos parecías más alto”

Y así, hasta el infinito y más allá.

¿Qué hacer en estos casos? Pensar que hay gente que se saltó la clase de diplomacia, no sabe lo que significa la empatía y  no son muy educados.

Cuando las críticas llegan hasta uno de tus artículos

Hay que aclarar cuando un comentario está bien argumentado y nos puede servir para mejorar. ¡No somos perfectos! Y las críticas son siempre bien recibidas, pero ojo, hay quien tiene un don para la argumentación con una exquisita delicadeza y hay quien no te dice que te dediques a vender llaveros porque se muerde la lengua.

No sé si es una percepción personal, pero creo que en España no se nos da muy bien eso de argumentar una crítica constructiva.

Se nos da bien enumerar una suerte de defectos que nosotros consideramos horrorosos, y nos importa bien poco si esa persona lo ha hecho bien 100 veces en sus textos, a nosotros nos molesta ése, y vamos a por él, perdón: vamos a dejar un comentario y al terminar, nos aplaudimos.

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Satisfacción tras dejar un comentario

Consejo 1: No es nada personal

Si cada vez que a alguna persona, con tiempo libre, que se haya levantado con mal pie, o sencillamente no le guste o comparta lo que has escrito te va a afectar, vamos mal. Y lo digo con conocimiento de causa.

A mí ya no me afecta nada. Eso no significa que no respete a mis lectores, eso se aprende en primero de redacción, porque sin lectores no somos nada.

Pero, también somos personitas las que tecleamos, y perdemos a un ser querido, otro tal vez esté enfermo y ante un comentario que quizás pasaríamos por alto o leeríamos con calma y le daríamos una respuesta neutral, pequemos y nos salga la vena dramática. No te preocupes. Eres un redactor con corazón.

Consejo 2: Responde siempre

Al fin y al cabo es un lector, alguien que se molesta en leer lo que tú o tus compañeros publicáis. Se merece tu respeto. No estoy muy de acuerdo con eso de que el cliente siempre tiene la razón.

¿Recuerdas el inicio del post de hoy? Pues eso. Pero tú eres hijo, nieto y bisnieto de diplomáticos y con una exquisita educación y tacto, aunque hayas dormido tres horas, hayas pasado dos noches en un hospital y te duelan hasta las pestañas, serás cortés y responderás.

Consejo 3: Los comentarios que no te gustan, no se borran

Aunque vivamos en la era de bloquear, borrar y eliminar a las personas de nuestras redes sociales, creyendo que así de una forma mágica se esfuman de la faz de la Tierra, no es así obviamente.

Borrar el comentario le pondrá más furioso. Y si creía tener razón en una escala del 1 al 10, ahora se sentirá ofendido, malhumorado y si tiene tiempo: tratará de hacerte quedar mal a ti o a tu empresa o medio para el que trabajes.

La vida es corta. Fugaz. Seguro que te has enfrentado a situaciones más duras que a un comentario de  una persona que no está de acuerdo contigo.

¿Qué hago? Lo dejas ahí para que veas que respetas su opinión aunque no la compartas y punto.

Consejo 4: Mantén la autoestima en su sitio

También está mal visto, lo sé. Pero llevo muchos años escribiendo y recuerdo la primera vez que recibí un comentario negativo (todo no iban a ser flores) y resultó ser de alguien que antes trabajaba allí y le sentó muy mal que ocupara su lugar.

No hay mayor satisfacción para alguien que deja un comentario para atacar que sentir que ha hecho daño.

Lo negará, dirá que no es personal, todo lo que desee, pero volvemos a lo de antes, no es éste un lugar donde la argumentación sana brille por su presencia.

Consejo 5: La vida no es justa y cuidado con las personas susceptibles

La expresión “La vida no es justa” es una frase que pone muy nerviosas a algunas personas. Creen que como respuesta a su comentario es una ofensa y no lo es.

Se lo toman como algo personal, cuando no deja de ser una descriptiva forma de decir: “No puedo y no puedes gustarle a todo el mundo”.

El mundo cambia, la gente cambia, todo va muy rápido, pero en esencia seguimos siendo : susceptibles, empáticos, creativos, pasivos, trabajadores, vagos, alegres, tristes, optimistas y pesimistas.

¿Crees que le puedes gustar a todo ese tipo de perfiles? ¡Es imposible! Y nada sano.

De hecho, se aprende más de ese hombre o de esa mujer que no comparte tus ideas, así que aprovecha la ocasión y siempre desde la calma, si te lo puedes permitir, toma aire y relee su reflexión de cuatro hojas, quizás saques algo en claro.

Muchas gracias por leerme

Joana  Sánchez G.

Cómo cobrar y exigir un pago si eres redactor freelance, entrevista

Hola, ¿cómo estáis?

Hoy os presento una entrevista que Diego Murcia, me hizo para su programa Secreto a Voces, una excusa para hablar de este mundo tan complicado, loco y gratificante como es el de la redacción.

Todo mundo te habla de las ventajas de ser un freelance: más tiempo con la familia, horarios a tu medida, ser tu propio jefe, trabajar desde casa, sin intermediarios…

Pero hay un lado oscuro, uno del que poco se habla.  Además, ¿hasta dónde considerarías tener un poco de flexibilidad con alguno de tus clientes que ha prometido pagarte aunque no en la fecha acordada?

¿Cuál es el método de cobro más confiable al que podemos recurrir como autónomos? Hoy vamos a hablar sobre el negocio de la “freelanceada” con Joana Sánchez, redactora  y creadora de contenidos en antesdeahora.com.

Me gustaría que la oyeras e incluso la compartieras, por tres razones:

  1. Hablamos sobre anécdotas reales con clientes que se niegan a pagar.
  1. El tono es ameno aunque algún tema sea ‘espinoso’.
  1. Diego está en El Paso, Texas y yo en Alicante y que dos redactores conversen sobre lo que implica escribir para los demás cada uno en un continente ya tiene su miga, pero además hay cabida para el humor.
Secreto a voces
PINCHA EN LA IMAGEN Y MAGIA… LA ENTREVISTA 🙂

Si te gusta, me alegraré.

Si quieres dejar alguna pregunta, hazlo.

Si deseas seguir el canal de Diego, te lo recomiendo.

Si la escuchas entera, muchas gracias.

Bitextuales, aquí podéis encontrar todo el trabajo de Diego Murcia.

Joana Sánchez G.

#quieroseredactor III

jerrylewis
Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

Hola, qué rápido transcurren las semanas. Parece que fue ayer cuando compartí contigo la importancia del orden y el descanso. Ok. Hoy es martes pero no creo que mañana pueda escribir y soy redactora de palabras.

Sí, mis chistes malos y yo.

Si hay algo que me gusta es contar algún hecho que me haya sucedido en el día o en el mes. Las mejores historias suceden cuando menos te lo esperas y en los lugares más insospechados. La historia de hoy tiene unos orígenes remotos pero, ha llegado a su clímax  el 29 de enero de 2019 en Linkedin.

 

Un redactor también tiene sus ídolos y los menciona

 

En mi caso no comparto otros blogs porque sea buena persona o porque pretenda que me pidan colaborar. Es una técnica que conozco como tú que me estás leyendo, pero pocas o ninguna vez la he utilizado.

Si te lo comento es porque hoy, en Linkedin esa red profesional que no es para ligar, había un artículo de un redactor Roger García, al que sigo desde hace años: El blog del redactor freelance   

¿El título?

Redactores en el mundo: cómo trabajar de redactor freelance en Estados Unidos

A mí me ha parecido interesante y he dejado un comentario. Sobre todo, porque el autor del texto, Diego Murcia , redactor, traductor y un luchador (añado) retrata un ambiente y unas condiciones similares a las de España.

Para empezar, por lo visto el redactor es una figura, como sucede en otros oficios, donde parece que cualquiera puede meter el pie y hasta la mano, sobre todo para teclear por una miseria.

Y escribir por poco dinero es regalar tu trabajo, y el que trabaja merece un sueldo digno

 

¿Guerra de precios o vamos a ofrecer artículos de calidad?

 

He extraído buenas ideas entre los comentarios. Había estudiantes y veteranos de la libreta y la tecla.

Te confieso que ha sido como una terapia para todos, porque el oficio de escribir no deja de tener su punto solitario y durante unas horas, hemos formado una pequeña comunidad que reivindicaba aspectos que beneficiaban al cliente y al redactor profesional:

  • Si pagas por un buen vino, ¿por qué no pagar también por un buen texto que te ayude a vender?

 

  • Si crees que un texto de más de 600 palabras merece 1 euro… di que buscas a alguien que trabaje gratis para ti porque eres muy especial, levitas o algo similar.

 

  • Si respetas tu empresa, tienes claro que las palabras, los textos de calidad requieren de investigación, documentación, palabras clave y tiempo, llama a un redactor y escucha su presupuesto sin llevarte las manos a la cabeza.

 

 

Estimado cliente: Quiero escribir para ti como si lo hiciera para mí

 

Con este juego de palabras, intento aclarar que los redactores amamos a nuestros clientes.

De hecho, a mí me gustaría dedicarme al 100% a trabajar para uno, porque aunque mi implicación sea máxima, mi cerebro hay momentos en los que no sabe si está en modo doctor, experta en Recursos Humanos o en profesora online.

El esfuerzo que un redactor realiza ante el texto de un nuevo cliente es enorme porque es un reto

Para empezar, investiga sobre el tema que le piden, después observa y lee lo que hay escrito sobre ese campo en la red, después construye el texto de manera que resulte atractivo y eficaz: atraiga al lector, lo persuada o le invite a suscribirse, por poner un ejemplo.

En definitiva, si queremos ser respetados habrá que comenzar por respetarnos nosotros y no aceptar jamás tarifas que sean un insulto.

Al igual que hay redactores profesionales, hay clientes exigentes que no buscan pagar lo mínimo, prefieren calidad y eficacia a rapidez y un texto en el que nadie se detenga.

 

Y copio con todo descaro y cariño, el último comentario del artículo anterior, precisamente escrito por Diego Murcia:

 

A mí, lo que me da esperanzas es esta tendencia: https://bitextuales.com/encuesta-blogueros/. Los textos especializados, tarde o temprano, terminarán dándonos la razón a quienes vendemos calidad por encima de cantidad sin valor agregado. Al menos eso es lo que espero de corazón.

 

Suscribo sus palabras.

 

Hasta el próximo miércoles.

 

Joana Sánchez G.

 

 

#quieroseredactor II

jerrylewis

Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

 

Aquí comienza la segunda entrega de #quieroseredactor.

¿Consejos, lecciones, 10 pasos para que triunfes como redactor? No. Tan sólo mis experiencias a lo largo de estos años dándole a la tecla.

¿Recuerdas que la semana pasada hablamos de piscinas y de la importancia de fusionarte con el producto sobre el que escribes? Gracias por prestar atención pero como ves, te he puesto un enlace, por si acaso.

 

Si escribes, no mezcles temas por favor

 

Si no trabajas para un cliente, corres el riesgo de acabar viviendo situaciones entre graciosas y surrealistas. La mente de un redactor debe estar igual de ordenada que la casa de Marie Kondo (chiste fácil y malo)

Pero hace unos días, se me juntaron tres proyectos.

mariekondo
La gurú del orden, Marie Kondo

 

En el primero debía escribir sobre las células madre y lo que eso conlleva (documentación, documentación y más documentación) en esa ocasión escribí sobre la disfunción eréctil y lo que las células madre pueden hacer con este problema que afecta a 1 de cada 5 hombres en España.

El siguiente proyecto tenía como título: Ligar por linkedin, la torpeza como habilidad y además tenía pendiente el correo de un alumno del curso Análisis de Operaciones Psicológicas al que debía responder a una duda sobre propaganda política.

 

El orden, no es territorio exclusivo de los seguidores de Kondo

 

Tuve un instante de cruce de células grises a lo Hércules Poirot a cámara lenta. Si la sabia japonesa domina el orden en armarios, cuartos de baño…, como redactora tuve que frenar y tomar aire. No debía teclear nada en esos instantes de ligera confusión.

 

El mayor enemigo de un redactor, además del desorden es el cansancio, puedes acabar escribiendo un fragmento de El Quijote, en un artículo relacionado con lo sano que es la práctica de juegos eróticos con tu pareja

 

Y eso fue lo que hice, no…, lo de los juegos no, lo de  apartar las manos del teclado y ponerlas sobre mis rodillas. Mirar a través de la ventana, relajar la vista y hacer unas respiraciones.

 

No temas parar de escribir aunque tengas varios encargos

 

De hecho, si no lo hiciera dejaría asombrado a algún cliente o, no quiero ni pensarlo, a algún lector de esos lugares donde publico y sí existe un público amplio.

El buen redactor o el redactor sensato, piensa antes de escribir y de publicar. El truco más viejo del mundo es el de leer en voz alta.

Resulta llamativo cómo un párrafo nos puede parecer perfecto mientras lo escribimos y un horror cuando lo leemos.

 

Parar. Respirar. Descansar. Releer dos veces antes de publicar o enviar un texto por correo, es de sentido común pero cuando andamos escasos de sueño, todo vale

 

Y por hoy nada más y nada menos.

He aparcado otra contestación a un alumno al que responderé ipso facto, por escribir este artículo ya que me comprometí.

Seguro que él también lo agradecerá porque ahora he tenido tiempo de relajarme y despejar mi mente mientras os contaba mis cosas.

Recuerda, si escribes descansa de vez en cuando, al igual que cuando conduces.

Hasta el próximo miércoles.

 

Joana Sánchez G.