El manual “Soy tímido pero a Churchill…”pronto en manos de su ganador

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Como os anuncio en el título: Adrián pronto tendrá en sus manos el manual y estoy muy contenta  porque creo que le ha tocado a la persona indicada. 🙂 Ha sido muy comprensivo y amable a pesar de la tardanza del envío, así que el sobre lleva algo más que el libro … una pequeña sorpresa 😉

Ahora sólo espero que lo lea y lo ponga en práctica.

Hoy os dejo con el inicio para que podáis leerlo sin problema.

Espero que os guste y mil gracias por todas las visitas que recibe cada mes la entrada ME DA VERGÜENZA HABLAR POR TELÉFONO. 

Joana Sánchez González

 

Concurso #CuandoHablo

Hola, os he tenido un poco abandonados.

Perdón por tener el blog aparcado tanto tiempo. Ya sabéis que por mucho que nos organicemos a veces, las tareas se acumulan.

¿Cómo os va? ¿Habéis echado de menos uno de esos artículos sobre publicidad o hablar en público con un poco de humor? 😉

Voy al grano: he organizado un concurso en Twitter para sortear un manual de “Soy tímido pero a Churchill pongo por testigo de que: ¡Hablaré en público!”

Si queréis mejorar o ganar confianza a la hora de hablar en público participad: son tres pasos y puede ser una buena inversión para perder de una vez el miedo a dar un discurso o a exponer una idea ante un grupo de personas.

Pasos:

  1. Seguir mi cuenta @JoanaAlicante
  2. Hacer un RT de la publicación que está fijada
  3. Con el hashtag #CuandoHablo dejar una frase corta o lo que queráis

    Y a esperar al día 10 de enero de 2017

Mucha suerte

Joana Sánchez González

Carlos Valdés, locutor

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Cierra los ojos y escucha esa voz. La voz que acompaña una cuña de radio, un spot, un documental. ¿Te agrada?

Carlos Valdés es una de esas personas que ha hecho de su voz, su profesión. Un trabajo tan hermoso como necesario. Sin estos profesionales las empresas serían mudas.

Carlos lo tuvo claro, la voz era su pasión  cursó un Posgrado de Locución en la Universidad Pontificia de Salamanca, y más tarde se marchó a Madrid para formarse en en las escuelas de Locución AM y Luisa Ezquerra.

Ha prestado su voz a diversos proyectos además de compaginar su trabajo como locutor con el de profesor de voz y habilidades comunicativas. Fue en ICE donde conocí a Carlos y observé el potencial que tenía como formador en este campo.

Con los años ha crecido como profesional pero sigue estudiando. Este trabajo es una carrera de fondo. Si de pequeño le apasionaban las voces de los personajes que aparecían en las series, ahora con un estudio propio es él quien enamora a sus clientes con su técnica.

Servicios que presta

LOCUCIONES

PRESENTACIÓN A CÁMARA

CLASES DE LOCUCIÓN

CURSOS DE VOZ Y COMUNICACIÓN

Como un ejemplo vale más que mil palabras, aquí puedes escuchar una demo de Carlos Valdés, ¿Qué te parece?

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Twitter: @ValdesLoc

Facebook: Carlos Valdés Locutor

 

Joana Sánchez

 

Hablar en público desde Japón

 

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El otro día recibí un correo, alguien había comprado el libro “Soy tímido pero a Churchill pongo por testigo de que: hablaré en publico” (ahora veo que el título es largo).

Me hizo ilusión, sobre todo por una razón: carezco de campaña de marketing, nadie me ha hecho una entrevista, ni soy una persona conocida.

No voy a decir la cantidad de libros vendidos pero no es un cifra baja, ¡tampoco me voy a hacer millonaria! ni lo pretendía al redactar esta serie de pautas y casos que fui aprendiendo a lo largo de  los años.

Por un cambio a la hora de publicar el libro en distintos portales desaparecieron las opiniones que había recibido, buena gente que en su momento en 2012 se hicieron con un ejemplar y al que les doy las gracias de nuevo.

Sólo quería aprovechar para hablaros de la  importancia de llevar a cabo un proyecto con ilusión.

Lo sé, el vil metal es importante y que te hagan fotografías y te inviten a mil lugares a contar tus experiencias, pero en ocasiones, el simple hecho de saber que una persona en Reino Unido, en México…, se ha molestado en echar un vistazo a un trabajo propio, sonará a tópico pero a mí me llena, no necesito más.

Gracias a esos lectores anónimos de parte de esta redactora anónima.

El discurso del rey, un ejemplo de superación

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Anoche hicieron una vez más “El discurso del rey” una deliciosa película basada en un hecho real. En realidad se trata de un drama, el del Duque de York con problemas de tartamudez, que acude en búsqueda de ayuda a un experto en ‘defectos del habla’. En el momento en que se descubren sus técnicas poco ortodoxas, éste verá su trabajo peligrar, a pesar de los logros conseguidos.

“Soy un rey que no tiene voz”, gritará lleno de furia y frustración Alberto de York. En algún momento todos nos hemos sentido así. Como si fuéramos invisibles. ¿Las razones? En el caso del monarca por su tartamudez y miedo a hacer el ridículo, en el nuestro por nuestra falta de confianza, miedos irracionales, recelo ante los cambios y sobre todo  pánico a lo que conlleve salirse de las normas.

Vamos a destacar varios puntos de la película y qué podemos aprender con ellos y con esta historia.

Humildad

La humildad es necesaria tanto para hablar en público, como para afrontar el día a día. La prepotencia sólo sirve para ahuyentar a los demás. Lionel es un ejemplo de persona instruida que demuestra en todo momento su solvencia bajo un carácter firme pero flexible. No duda en pedir disculpas cuando debe, al igual que mantiene en secreto la identidad de su noble paciente tanto a su esposa como hijos. Se mantendrá tranquilo cada una de las veces que el rey decida prescindir de sus servicios. El cliente siempre tiene la razón ¿verdad?

Perseverancia

En este caso nos fijaremos en el paciente. Desde niño ha sufrido vejaciones por su tartamudez. No quiere ser rey. Preferiría mantenerse callado y al margen de la situación que le toca vivir. ¿No nos ha sucedido esto alguna vez? ¡Daríamos lo que fuera por ser invisibles!

Pero en su caso una obligación como la de ser el único candidato a suceder al monarca le obligará a perseverar, a vencer sus miedos afrontándolos, y en el nuestro también deberíamos encarar los problemas u obstáculos en vez de huir,  éstos deben ser los motores para que con creatividad, motivación y ganas venzamos al desánimo.

Perseverar es agotador pero gratificante pasado el tiempo y sobre todo una vez que logramos nuestro objetivo.

Pasión por lo que haces

Volvemos a Lionel. Ama su trabajo. Tal vez no posea un título que reforzaría su sapiencia pero él sabe que no lo necesita, tiene experiencia y ha ayudado a otros. Lo suyo ha sido un trabajo llevado a cabo con personas y no entre cuatro paredes rodeado de libros. Al margen de que estudiar y contar con preparación sea importante, también lo es valorar los conocimientos que se poseen y el pisar la calle.

Si te apasiona lo que haces aportarás un valor añadido, el amor y las ganas por ayudar al otro, ese otro que ha depositado su confianza en ti aunque en ocasiones se muestre reacio a ser ayudado, sólo en tus manos estará ser un buen profesional y así ser capaz de interpretar las emociones de quien tienes delante.  Si tus métodos son peculiares pero eficaces no tires la toalla ante las críticas. Lo diferente asusta pero si es bueno, si da resultados persevera.

Si no has visto la película te la recomiendo.

No soy tímido pero me cuesta hablar en público

Empieza desde que sabes que has de hablar frente a un grupo de personas. No duermes. No comes. Te pasas el día visualizando ese momento. Crees que te caerás redondo al suelo. O peor aún, te quedarás en blanco, y un montón de ojos se clavarán en tu persona riendo.

¿Qué has hecho tú para merecer pasar por esa pesadilla? Con los amigos es otra cosa. “No soy tímido”, te repites. Eres capaz de contar anécdotas, compartir bromas, hablar durante horas y pasarlo bien.

¿Por qué te impone hablar delante de un grupo de desconocidos? Es extraño porque en el fondo sabes que no sucederá nada catastrófico pero resulta tan difícil evitar esos pensamientos. Imagina que el día D, es decir, el momento en el que has de afrontar esa charla, examen, conferencia, etc. te caes. ¿Qué harías tú si estuvieras entre el público? ¿Reír? ¿Ir en ayuda de esa persona? ¿No hacer nada?

El miedo irracional tiende a la exageración.

A creer que todo saldrá mal y no es así, pero eso estás cansado de leerlo o de que te lo digan, en este caso quiero que te pongas en la peor de las situaciones, insisto ¿qué pasaría si te cayeras? ¡Nada! Esa es la respuesta. Si crees que el ser humano es perfecto, que todos los conferenciantes pisan seguros cuando salen a exponer cualquier tema, te equivocas.

La adrenalina es energía, energía que bien canalizada puede incluso ayudar a que esa charla funcione mejor, llegue a esas personas que tanto temes y que en realidad tienen los mismos miedos que tú. Puede que no tanto a hablar en público pero sí a otras cuestiones.

El primer paso para desmitificar que otros te miren y que ese hecho te ponga nervioso es ser consciente de que no son tus ‘enemigos’. Están ahí porque lo han elegido libremente.

Su intención no es la de juzgarte sino la de escucharte.

Antes de salir ‘a escena’ haz algo que te haga sentir bien. Puedes hacerlo. Puedes escuchar tu canción favorita, motivarte con alguna frase, llevar contigo una fotografía de una persona con la que te lleves bien, quieras o te haga sentir seguro.

Y por último, no olvides que eres la misma persona que hablar sin cesar delante de sus amigos. No eres un bicho raro, y cuando consigas vencer ese miedo irracional estoy convencida de que disfrutarás en tu próxima intervención.

Lo puedes adquirir en Amazon por 7,30 euros

Hablar en público de una vez por todas (el libro)

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Hace un tiempo escribí un libro titulado“Soy tímido pero a Churchill pongo por testigo de que: ¡Hablaré en público!”. Lo alojé en Amazon y tuvo una buena acogida, al año añadí información y lo puedes encontrar también como eBook aquí.

En todo caso si eres de los que suda y tiembla o empieza a bailar antes de dar una clase, ofrecer una charla o lo pasa mal  ante una entrevista de trabajo te invito a leerlo. Es obvio, lo he escrito yo y no soy famosa ni tengo un representante que os cuente las bondades sobre mi persona.

“Es una mujer encantadora. Lleva soñando con escribir toda la vida, y ahora lo hace. Colabora escribiendo artículos pero su meta desde niña fue escribir libros, sí, como si fuera sencillo, un acto cotidiano como tomar el desayuno. A sus años aún guarda sus cuentos encuadernados donde ella se encargaba de la historia, los dibujos, el diseño y el trabajo final. Cree que los escritores lo son en el anonimato, con una libreta en la mano sentados en un autobús o en un parque.”

Si te apetece leer sobre cómo hablar en público mediante historia, consejos y ejercicios prácticos aquí podrás hacerlo. Porque Churchill será tu inspiración y yo me limitaré a llevarte de la mano sin soltarte ni una vez.

Escribir es algo muy serio que debe ser tomado con el mejor de los humores

Quiero hablar en público: ¿de verdad?

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Hace dos años me fui a Madrid. Allí realicé un curso con Manuel Campo Vidal. Tras mi paso por el ICE logré un título: “Técnico Formador en Habilidades Comunicativas”. No me lo regalaron, ni a mis compañeros,  mientras que sí nos hicieron trabajar duro, quizás menos tiempo de lo que yo hubiera deseado, pero las clases eran intensas. Buen profesorado, buen ambiente y sobre todo: práctico.

Si quieres enseñar a hablar en público con eficacia, debes tener clara una cosa: tú has de pasar por ello, has de ser juzgado, asesorado y sentirte expuesta ante las miradas de los demás. Si no te has puesto frente a una cámara, te han grabado y luego han analizado contigo tus puntos fuertes y tus oportunidades de mejora ¿Cómo vas a asesorar a otros?

Venía de hacer un curso de varios meses de formación ocupacional. También allí aprendí la teoría y la práctica.  Impartíamos clases y más clases todas las semanas. Hoy día me tropiezo con muchos cursos en Internet donde algunos EXPERTOS, te prometen que   hablarás bien delante de un grupo de personas en unas semanas. Yo creo que éste, es un viaje en el que como equipaje has de llevar unas técnicas comunicativas para enseñar, empatía, y mucha humildad. Al menos es mi forma de entender la docencia.

Parece que en el contexto actual no encontramos modelos a seguir. Nuestros políticos han bajado el listón en cuanto a oratoria y sobre todo: trasladan mal sus mensajes. No les entendemos. No utilizan un lenguaje claro.

Probablemente esa sea su intención. Hablar en público, porque seamos comerciales, profesores, debamos defender nuestra tesis o sencillamente queramos mejorar, es una labor amena pero conlleva un fin: que nos entiendan los demás, que les sea de utilidad lo que contamos.

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Hablar por hablar, ALTO, STOP, PELIGRO

Hablar no es comunicar. Muchas personas hablan mucho (yo hablo mucho) pero sé diferenciar cuando estoy en un lugar donde esperan que les traslade una información concreta, a cuando mantengo una conversación informal con un amigo. Añado en mi defensa que también me gusta escuchar.

Si tienes que afrontar un discurso del tipo que sea, has de aprender a estructurar las ideas, medir el tiempo, ensayar previamente y sobre todo, interiorizar lo que vas a decir. No hay nada más aburrido que una persona que hunde la cabeza entre sus papeles y lee.

A veces dan ganas de levantarse y decir: ¿Me pasa los folios y ya me lo leo en casa? Nuestra obligación por respeto a quienes nos escuchan, es tratar de que nuestra intervención resulte amena, estimulante y sobre todo (si es posible) participativa.

No temamos ensayar. ¿Te sientes ridículo? No deberías. Al revés. La mejor forma de improvisar es ensayando previamente. Cuando haces tuyo un discurso, una clase, una ponencia…, la seguridad y la confianza vendrán a ti, estarás deseando que llegue el día. Porque si tú disfrutas el resto también lo hará.

Fuera egos

Aquí nadie ha venido a “hablar de su libro”, permitid que mencione esta broma tan utilizada, pero si necesitas mejorar a la hora de hablar frente a otros, no creas que el fin es convertirse en un líder pretencioso o el “rey de la fiesta”. Las personas que utilizan un vocabulario rico pero adaptado al contexto son las que mejor comunican. Los vanidosos, los que emplean demasiados tecnicismos producen rechazo.

Las personas  que rompen la llamada “cuarta pared” en teatro, son aquellas que no ponen ningún obstáculo físico ni mental entre el auditorio y ellos. Responden a preguntas (aunque no dispongan de toda la información) escuchan y toman nota de las ideas que el resto comparte, y además, son conscientes de que no lo saben todo.

Educando a Rita

Rita es tu voz.

La voz es tu instrumento musical. Lo más importante en este viaje. ¿Sabes cómo cuidar de ella? Cuando nacemos nuestra voz es perfecta, pero a medida que crecemos aprendemos a respirar mal. La respiración abdominal muy utilizada en yoga y aconsejada por psicólogos para calmar la ansiedad, es útil.

Existen muchos ejercicios para relajar los músculos faciales. De una manera u otra intervienen en la fonación, y si ese músculo está cansado trabajará mal.

Aquí os dejo una muestra de ellos:


Ejercicios para relajar la cara, la mandíbula y los labios


  • Hacer muecas, tensando y soltando los músculos de la cara
  • Sonreír de oreja a oreja
  • Apretar los labios fuertemente, y destensar
  • Cerrar la boca abriéndola antes exageradamente
  • Hacer círculos con la mandíbula (este ejercicio también lo recomiendan tras haber sufrido una parálisis parcial facial)
  • Llevar la punta de la lengua hacia el velo del paladar y tocarlo con la boca cerrada. No se podrá reprimir el bostezo, que relajará todas las zonas supraglóticas.
  • Inflar los carrillos de aire cuanto podamos y después expulsarlo con la ayuda de nuestros dedos
  • Tirar de las comisuras labiales hacia atrás con los dedos

Fuente: alguno de estos ejercicios fueron propuestos por D. Manuel Francisco Jiménez Bautista en una sus clases como experto en cursos de voz y locución.

Seguiremos con este tema próximamente. ¿Conoces alguna técnica de relajación que te funcione? ¿Tienes algún problema a la hora de hablar delante de un grupo de personas? ¿Necesitas preparar un discurso?

Hablamos

Joana Sánchez González

 

Flora Davis.La comunicación no verbal comunica

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A raíz del artículo anterior, eché un vistazo al libro de la autora Flora Davis, “La comunicación no verbal”, una obra editada en la década de los 70. Curiosamente hace alusión al tema del uso del teléfono, como un instrumento nefasto para una comunicación efectiva. Me apetecía compartir con vosotros este fragmento, espero que os guste y sea de utilidad.

“Pertenezco a la clase de personas que no confía plenamente en el uso del teléfono. No es que considere que el sistema telefónico se esté desintegrando —a pesar de que en ciertas circunstancias da esa impresión—sino que al emplear este medio me parece que no logro saber a ciencia cierta lo que está pensando realmente la otra persona.

Si no puedo verla, ¿cómo puedo adivinar sus sentimientos. Y, ¿qué importancia tiene lo que dice si desconozco lo que piensa?”

¿A qué otra forma de comunicación actual os recuerda el teléfono al que alude la psicóloga?

La comunicación, una asignatura pendiente

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Manuel Campo Vidal

El pasado 5 de octubre de 2011, Manuel Campo Vidal ofreció una conferencia en la Sede Permanente de Alicante. El título era el mencionado en este artículo.

Comunicar no es cosa de políticos, empresarios, profesores, periodistas. Si entre dos personas no fluyen las palabras, las ideas o las intenciones, se producen situaciones rocambolescas.

Los correos electrónicos, los mensajes en el móvil, las llamadas por teléfono o una breve conversación, son sinónimo de comunicación sesgada.Tras un teclado o a través de un auricular apenas captamos toda la información que quiere compartir nuestro interlocutor. Efectivamente, el lenguaje no verbal resulta imprescindible.

En una conversación corta entre dos personas que hace tiempo que no se ven, pueden surgir problemas de comunicación eficaz. Hace dos meses, uno de ellos puede haber atravesado por un episodio emocional grave, tal vez también oculte datos sobre su situación económica o personal que le llevan a mostrarse: serio, nervioso, confundido, etc. Este tipo de actitud en la otra persona-ajena a esas vivencias del otro- puede provocar hasta rechazo. Y contemplar al otro con desdén, incredulidad e incluso con indiferencia.

Resulta llamativo que en esta era de la comunicación 2.0, donde tenemos una alta gama de soportes para comunicarnos, en el cuerpo a cuerpo nos defendamos francamente mal. En mi opinión, la excesiva educación, a veces confundida con un alejamiento de los sentimientos, es la clave.  ¿Y no existe acaso la inteligencia emocional?.

Desafortunadamente, vivimos en una sociedad donde impera el individualismo, donde decir y demostrar que estamos agradecidos nos cuesta.

Podemos hablar y hablar durante horas, y no decir nada. Incluso gestionar el lenguaje eficazmente. Pero si no fusionamos junto a la comunicación, la emoción y la empatía nos convertiremos en un sujeto pasivo. Un comunicador a medias.

Reivindico la sinceridad, el hablar de tú a tú, el dar y recibir las gracias, la empatía y la escucha activa, pero no para ponerlo en un manual, sino para practicarlo, es decir, que llegue ese instante en el que olvidas qué ibas a decir porque estás absorto en lo que el otro te está contando.

Tuve la ocasión de recibir un curso en el ICE dirigido por Manuel Campo Vidal. Era la primera vez que vivía en Madrid, y reconozco que repasé conceptos que ya conocía como formadora ocupacional, aprendí de las intervenciones de mis compañeros, enriquecí el verbo compartir, y además me fui con una enseñanza metida en la maleta: todos podemos mejorar.

Incluso quienes nos parecen excelentes comunicadores, tienen un espacio para la excelencia. La empresa es el ejemplo de espacios donde la comunicación si falla, puede llevar a resultados desastrosos. Un empleado que no se siente valorado,  al que no se le verbaliza un gesto altruista por la  organización con un GRACIAS, o un esfuerzo mientras atraviesa un momento personal delicado, puede convertirse en el peor enemigo.

Tengamos en cuenta que en los trabajos sucede como en el amor, nunca hay que dar por sentado que el otro sabe que le valoras, ¡demuéstralo!

Existe solución en estos casos, el problema viene cuando el sujeto que ha de escuchar no sólo con los oídos, sino con las emociones y los sentimientos, rechaza a estos dos últimos como elementos indispensables en la comunicación. Obviamente jamás entenderá al cien por cien el mensaje del otro.

Os invito a comunicar, a dialogar, a estructurar vuestras ideas, pensamientos o discursos, pero también a escuchar. Si no me hubiera pasado la vida escuchando, hoy pensaría que el mejor comunicador es el que pronuncia bien y al  que le gusta escucharse bajo una pose. Y el camino no es ése.

Cerremos la boca, abramos los oídos y atendamos cada palabra o gesto de quien comparte información valiosa con nosotros. Hoy por ti mañana por mí. Y sobre todo, no juzguéis.

Un ser humano puede parecer el ser más despreciable cuando vive una tormenta interior.

  • El mejor comunicador debe nacer todos los días.
  • El mejor comunicador es el que escucha y observa.