#quieroseredactor IV

 

 

jerrylewis
Jerry Lewis y la máquina de escribir de Leroy Anderson

 

Hola, al final lo de publicar el martes se va a convertir en tradición pero la culpa en esta ocasión es de mi conexión pésima. De hecho estoy tecleando por encima de mis posibilidades.

Esto me hará ir al grano y no perderme en jardines ni bosques.

 

El día que una desconocida me pidió ‘cuatro letras’ para dárselas a su maltratador

 

Hace casi dos años abrí un canal en Ivoox donde locutaba textos propios, no lo voy a compartir porque no es el momento. Un alter ego ponía voz a historias de corte erótico y me abrí una cuenta en Twitter.

No pensaba ni en quién podría escuchar esos audios ni en nada, lo confieso. La vida no se estaba portando bien conmigo y escribir y locutar por la noche fue una válvula de escape. Y como la magia se da precisamente en circunstancias donde nadie la espera, un día recibí un mensaje extraño, tierno y conmovedor.

Una mujer, dijo que le gustaba mi voz y mi forma de expresarme. Ella necesitaba a una redactora que le escribiera ‘cuatro letras’ porque debía volver a casa de sus padres y en ese lugar, habitaba un familiar que abusó de ella cuando era niña. ¿Le haría yo el favor de escribir esa carta?

 

Antes de escribir, ponte en los zapatos de la otra persona

 

¿Impactados? Imagino que como yo. Por resumir os diré que me contó, siempre a través de Twitter, que no imaginó volver a ver la cara de esa persona pero que a pesar de ser una adulta le temblaba el cuerpo sólo de pensar tenerlo delante y que no sabía muy bien la razón pero confiaba en mí.

Tras darle las gracias, le pedí que me contara lo que ella quisiera y qué deseaba decirle a ese hombre.

Fue clara: ya no te tengo miedo. A partir de ahí yo tenía que escribir un breve discurso que ella le diría en cuanto lo tuviera delante

Sé que parece el guión de una película pero es tan real como que mañana amanecerá, que no es poco. Desgraciadamente, esta víctima de abusos cuando no se denunciaban, no era ni es la protagonista de una ficción.

 

El texto más difícil de escribir en mi carrera, una carta a un maltratador

 

¿Qué le diría yo a un maltratador? ¿Qué impacto tendrían esas palabras en un ser capaz de hacer esas cosas a una cría? La cuestión es que pensé en ella y en lo aliviada que se sentiría al poder afrontar el momento con un puñado de palabras.

“Quien escribe estas líneas es ya una ADULTA, una mujer fuerte como una roca. Jamás olvidaré lo que ocurrió cuando era una niña. No creas que vivo con miedo, rencor o rabia. Para mí eres invisible. Una parte de mi historia que he borrado pero no olvidado. Por respeto a MIS PADRES, sólo te voy a pedir un favor: no pises JAMÁS su casa. Mi casa.

No te temo. No me importas, pero ELLOS sí. Si te veo por una maldita casualidad sonreiré porque la educación me sale por los poros, pero fíjate en mis ojos porque ellos no han olvidado el dolor que causaste. Así que te repito: piensa en el jamás más grande que puedas, en el nunca más enorme. Porque jamás y nunca quiero que pises esa casa.”

Y este texto fue el que salió cuando me puse en su piel.

Esta fue su respuesta: 

“En estos últimos días me ha recorrido tanto miedo por todo el cuerpo, que creo que lo he absorbido, con tu ayuda además he sido capaz de digerirlo y lo que es mejor aún, ahora me siento genial, fuerte y capaz.

Seguro que te hago sonreír, llevo tres copias de la carta, una en la maleta en el mismo sobre donde guardo documentación “importante”, otra en un bolsillo con cremallera dentro de mi bolso de mano, y una tercera en el bolsillo del chaquetón que me pondré dentro de unas horas cuando salga, y que me pondré una vez baje del bus.

No soy exagerada aunque lo parezca, creo que las cosas importantes deben tener más un lugar. Cuanto más los leo, con más valor me siento.”

 

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Cuando escribir se convierte en un oficio maravilloso que alivia un dolor

 

Sé que el feminismo ha hecho mucho por las mujeres, soy una gran admiradora de Clara Campoamor y de todas las mujeres anónimas que han sacado adelante a sus familias, y de todas aquellas que han luchado por mejorar nuestros derechos.

Pero soy alérgica al feminismo que va ligado al postureo, a la camiseta, al mucho ruido y al mensaje vacío. Cualquiera, sin hacer nada, puede coger la bandera del feminismo y ondearla.

Dar pequeños pasos, pasos que vayan de la mano de conseguir pequeños logros es el objetivo de cualquier causa. Y la mía, desde el anonimato fue escribir este texto para ella, la desconocida que me enviaba mensajes contándome su historia porque estaba sola.

 

Hoy tampoco hay consejo para que seas un redactor brillante. Hoy sólo te he abierto mi corazón y te he mostrado que escribir es importante.

Las palabras alivian un sufrimiento, dan alas a las personas que han sufrido y pueden ayudar a sentirte poderoso.

El final de esta historia, me lo guardo.

Dedicado a todas las mujeres que sufrieron maltratos cuando lo normal era callar.

 

Joana Sánchez G.

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