La peor publicista del mundo

Leer a Javier Regueira me está ayudando mucho. ¿No os recomendé su blog? Ahí va: NO CONTENT NO BRAND.

Si en algo estoy de acuerdo y creo que tú también, es que se acabó la era de impresionar al cliente con anuncios que servían para alimentar el ego del publicista o del cliente.

Las marcas no son como tu primera cita donde lo das todo: cuidas tu aspecto, el mínimo detalle, intentas ser ingeniosa, divertida, original y con una pretensión: dar la mejor impresión de ti misma.

Las marcas, ahora son como un amor pausado donde prima la amistad. En ese camino: Somos naturales. La amistad sana es la base de la relación. Y los amigos son cercanos. A veces meten la pata pero también piden perdón, y les perdonamos porque pesa más en la balanza lo bueno.

La marca en la actualidad busca construir un espacio donde tú eres lo primero. Y el diálogo es más importante que un anuncio con un premio.

YO, YO, YO, YO

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Si mi intención es ser mejor publicista y formadora ¿a qué viene ese título? Os cuento, y me salto la primera regla: NO HABLAR DE UNO MISMO. 

Las fotos que veis arriba me las hice por razones nada planificadas. Las de las gafas de la marca PRAIAS @praiasco, fueron un regalo de la marca portuguesa a mi hermano que él me dio.


Siguiendo el protocolo me fui a dar un paseo, me planté las gafas y me hice esas cuatro fotos. Sin filtros, sin retoques. Sin artificios. Y en mi cuenta de Instagram quedaron alojadas a modo de agradecimiento. Al momento, los “me gusta” en forma de corazones aparecieron.


A esa primera sorpresa se unió el que compartiera con una frase chistosa la imagen en la que aparezco en un primer plano. El texto rezaba: “Mi cara de iluminada cuando trabajo un domingo”.

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¿Qué estaba haciendo mal? ¿Por qué mi imagen recibía más trozos de corazón de mis seguidores que las de mis artículos? 

¿Sería que poner rostro a mi producto (mis artículos) atraía  más? No soy una blogger que se maquilla o espera aparecer vestida con las marcas que llamen a mi puerta. No es mi perfil. Temblé por si era la impresión que daba, hasta que me di cuenta de que no ocurría nada. Al menos, nada malo.

El blog recibe visitas ¡GRACIAS! y dejáis comentarios.

Mi misión no es otra que lo que cuente aquí sea de interés para ti.

Y puesto que trabajo en solitario, mi imagen también forma parte del lote. A mí me gusta ver el proceso de trabajo de un  pintor, de un locutor, ya sabéis, romper esa cuarta pared.

Se acabó rasgarse las vestiduras

Pero algunos siguen sin darse por aludidos. Un ejemplo: Hace unos días Vogue, dio muestras de no saber que esto de la publicidad ya no se limita a un espacio elitista, donde unos pocos son los elegidos. Protagonizaron este titular: “Vogue llama patéticas a las blogueras y las invita a buscarse un trabajo”

No os voy a mentir, a mí se me escapa la risa cuando veo a blogueras famosas o anónimas en posturas imposibles, posando delante de la fachada de su casa. Imagino a ese novio o amiga, cansado de pasar los domingos haciendo fotos a su chica.

Pero la realidad me dice: esto gusta. 

De hecho, muchas tienen más seguidores e influencia que actrices, presentadoras y famosas con carnet que carecen quizás de su espontaneidad. La famosa cercanía de la que hablamos y persiguen las marcas.

Señores de Vogue, no son patéticas, son el vehículo para que ustedes vendan.

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Creer que uno está en posesión de la verdad. O creer que por repetir un mantra, la realidad volverá a ser la misma que hace diez años, es absurdo.

A ti te puede gustar leer un libro en su formato original, detestar los teléfonos inteligentes, no tener instalado Whatsapp, no estar presente en Facebook o desconocer para qué sirve Instagram. No pasa nada.

Pero el ser humano se ha de adaptar al tiempo que vive y no hay nada más bello que no renunciar a nuestros gustos sin cerrar los ojos pensando que todavía vivimos en el Siglo de Oro.

No soy una especialista en moda, pero observo que las furiosas declaraciones de las redactoras de Vogue son una muestra de quien se resiste a admitir que el mundo (su mundo) ha cambiado.

“El buen comunicador es el que se adapta al contexto.

Y el contexto ha movido los muebles de sitio”

Por cierto, las marcas pagan a esas blogueras para que luzcan sus prendas. Al igual que esta publicación tiene sus  propios anunciantes. Quizás creen que no las necesitan. Que ellos hacen algo diferente, con glamour. Profesional.

Pero al igual que las distantes modelos no se ajustan al 90% de las mujeres que pisan la calle, estas blogueras profesionales sí representen ahora a sus nuevas consumidoras. ¿Está Vogue perdiendo una oportunidad de ampliar su mercado?

¿Les interesan las blogueras pero sólo a ratos? ¿Por qué durante diez años las han invitado a sus desfiles e incluso han dejado que fueran portada de su publicación y ahora las repudian?

Dejo con este párrafo que aparece en EL PAÍS  ,nos leemos pronto.

Lejos de venirse abajo por las críticas, estas influencers de moda le han plantado cara al medio, cuyo rostro más visible es Anna Wintour.

“La única cosa patética aquí es su celoso, hipócrita y malicioso artículo. Ustedes son esa clase de personas que han dotado al mundo de la moda de una reputación de frío, inhóspito y despiadado. Afortunadamente, los tiempos están cambiando.

Una institución como Vogue debería respetar a los jóvenes empresarios en lugar de menospreciarlos”, ha sido la respuesta de la bloguera Shea Marie, que tiene un millón de seguidores en Instagram, a las acusaciones del artículo.

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Más información: La bloguera de los seis millones

Chiara Ferragni. Un ejemplo de blog que acaba convertido en una potente empresa.

 

Joana Sánchez González

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2 thoughts on “La peor publicista del mundo

  1. No debes enfadarte contigo misma, Joana. Tus imágenes son concretas, breves y fulminantes y ese es el camino para conseguir lectores en internet. Tus magníficos artículos con más propios de Papel prensa o Papel Revista, que de este loco Internet. Cuanto más corto y preciso sea tu post, más entradas y mas lectores te seguirán. Lo ideal, dicen los expertos, es escribir no más de 15/20 líneas. Lo difícil es tener algo que decir y encorsetarlo ahí … yo nunca lo consigo, pero lo intento, además, ya sabes lo que dijo Benet: La calidad literaria es inversamente proporcional al número de lectores.
    Un abrazo amiga y mucho ánimo que tú vales mucho

  2. Mi querido Enrique, no estoy en absoluto “enfadada” conmigo 🙂 Bromeaba con el asunto. Reflexionaba y de hecho, soy consciente del lenguaje que he de emplear en este medio, es a lo que me dedico desde hace muchos años. En Instagram no verás estos textos. Sobre la teoría de que no hay que escribir más de 15 o 20 líneas tiene sus defensores pero también están quienes apuestan por un artículo extenso y estructurado que invite a la lectura. Estoy de lo más contenta con todos los nuevos seguidores y aprovecho para decir un GRACIAS enorme a los que han aparecido esta semana porque me llena de orgullo y satisfacción 🙂 Hago lo que me gusta: escribir y también formar. ¡Espero estar haciéndolo bien en Pymes y Autónomos, Enrique! Que allí llevo desde 2012. Eres un magnífico contador de historias y mejor persona. El más fiel de mis lectores allá donde me lleve la vida. Un abrazo enorme. Nos leemos, siempre nos leemos.

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