El suicidio de las palabras o cómo ser un copywriter y no morir en el intento

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Hace unos días, gracias a un antiguo compañero de carrera leí este artículo: Abandonemos el diseño cuqui de una vez por todas. ¡Qué puedo decir! No sólo me gustó, me pareció una demostración de que las frases de autoayuda unidas a diseños infantiles se nos están atragantando.

Y junto al diseño ‘cuqui’ conviven los textos melosos. Y no olvidemos lo esencial, una empresa necesita palabras que le diferencien pero ¿y si hemos entrado en un agujero negro y el buen rollo perdura frente al ingenio, al oficio?

Crear una infografía es tan sencillo como obtener un café  de una máquina. Cualquiera puede hacerlo sin ser diseñador. Cualquiera puede crear una página web sin tener unos conocimientos básicos. Por supuesto, cualquiera puede abrir un blog y denominarse, escritor.


¿Qué ocurre en el mundo de las palabras? ¿Qué pasa con los redactores?


 

Como muy bien explica José Luis Boj, en su blog, muchos son los que deciden ganarse la vida escribiendo, y muy pocos los que logran este objetivo. Os recomiendo encarecidamente que leáis su artículo. Escribir, duele. En el mejor sentido del verbo doler.

Coincido con él en un punto: si quieres ser redactor publicitario aunque ames la Literatura, déjala dormir en ese rincón en el que habita el escritor que llevas dentro.

Escribir para vender o captar la atención, no va de la mano de un amasijo de hermosa prosa. Recuerdo las clases de redacción publicitaria. Sentía que me cortaba las alas, pero a la vez entendí el concepto.

Un texto persuasivo no debe distraer al lector-cliente, sino seducir, atrapar su atención de una manera concisa, clara y directa.

Como en el baile, en el baloncesto, o en cualquier otro deporte, existen unas reglas. Unas normas que hay que cumplir, por esta razón no basta sólo con saber escribir. Disciplina y creatividad ha de ir de la mano.

Escribir implica horas, leer, en ocasiones algún tirón de pelo, y otras tantas ganas de tirar el portátil por la ventana, al ver que tu oficio es poco menos que invisible. O mejor dicho, fácil de suplantar por cualquiera que crea tener gracia para redactar.

Como soy optimista por naturaleza y convicción, animo a que el suicidio de las palabras se quede en una mera metáfora y que si deseas y sientes que lo tuyo es escribir, te formes, y encuentres ese lugar donde valoren tu trabajo, sin olvidar lo más importante: entrenar a diario.

Y como decía mi buen profesor, Carlos Llorca Baus: hay que escribir TODOS los días. Y añado: estar al tanto de lo que se cuece en el mundo de la publicidad, el marketing y de las nuevas necesidades del cliente.

Un apunte: si quieres y necesitas escribir relatos, no tires la toalla. Ambos caminos son compatibles. Redacción y acción literaria.

Joana Sánchez González

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2 thoughts on “El suicidio de las palabras o cómo ser un copywriter y no morir en el intento

  1. Excelente artículo. Como siempre Joana Sánchez describe con acertadas y expertas palabras lo que nos ronda por la cabeza pero no somos capaces de explicar porque escribir no es lo nuestro. No dejéis de compartirlo.

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