El discurso del rey, un ejemplo de superación

321504782_7f6887b145_z

Anoche hicieron una vez más “El discurso del rey” una deliciosa película basada en un hecho real. En realidad se trata de un drama, el del Duque de York con problemas de tartamudez, que acude en búsqueda de ayuda a un experto en ‘defectos del habla’. En el momento en que se descubren sus técnicas poco ortodoxas, éste verá su trabajo peligrar, a pesar de los logros conseguidos.

“Soy un rey que no tiene voz”, gritará lleno de furia y frustración Alberto de York. En algún momento todos nos hemos sentido así. Como si fuéramos invisibles. ¿Las razones? En el caso del monarca por su tartamudez y miedo a hacer el ridículo, en el nuestro por nuestra falta de confianza, miedos irracionales, recelo ante los cambios y sobre todo  pánico a lo que conlleve salirse de las normas.

Vamos a destacar varios puntos de la película y qué podemos aprender con ellos y con esta historia.

Humildad

La humildad es necesaria tanto para hablar en público, como para afrontar el día a día. La prepotencia sólo sirve para ahuyentar a los demás. Lionel es un ejemplo de persona instruida que demuestra en todo momento su solvencia bajo un carácter firme pero flexible. No duda en pedir disculpas cuando debe, al igual que mantiene en secreto la identidad de su noble paciente tanto a su esposa como hijos. Se mantendrá tranquilo cada una de las veces que el rey decida prescindir de sus servicios. El cliente siempre tiene la razón ¿verdad?

Perseverancia

En este caso nos fijaremos en el paciente. Desde niño ha sufrido vejaciones por su tartamudez. No quiere ser rey. Preferiría mantenerse callado y al margen de la situación que le toca vivir. ¿No nos ha sucedido esto alguna vez? ¡Daríamos lo que fuera por ser invisibles!

Pero en su caso una obligación como la de ser el único candidato a suceder al monarca le obligará a perseverar, a vencer sus miedos afrontándolos, y en el nuestro también deberíamos encarar los problemas u obstáculos en vez de huir,  éstos deben ser los motores para que con creatividad, motivación y ganas venzamos al desánimo.

Perseverar es agotador pero gratificante pasado el tiempo y sobre todo una vez que logramos nuestro objetivo.

Pasión por lo que haces

Volvemos a Lionel. Ama su trabajo. Tal vez no posea un título que reforzaría su sapiencia pero él sabe que no lo necesita, tiene experiencia y ha ayudado a otros. Lo suyo ha sido un trabajo llevado a cabo con personas y no entre cuatro paredes rodeado de libros. Al margen de que estudiar y contar con preparación sea importante, también lo es valorar los conocimientos que se poseen y el pisar la calle.

Si te apasiona lo que haces aportarás un valor añadido, el amor y las ganas por ayudar al otro, ese otro que ha depositado su confianza en ti aunque en ocasiones se muestre reacio a ser ayudado, sólo en tus manos estará ser un buen profesional y así ser capaz de interpretar las emociones de quien tienes delante.  Si tus métodos son peculiares pero eficaces no tires la toalla ante las críticas. Lo diferente asusta pero si es bueno, si da resultados persevera.

Si no has visto la película te la recomiendo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s