Los escritores invisibles: los redactores

Soy redactora y escritora en mi tiempo libre. Pero hoy quiero hablarte de mi trabajo, el de escribir para otros.

A veces, parecemos personas con poderes, como Superman o Wonder Woman, pero lo único que hacemos es pensar y ponernos en los zapatos de nuestros clientes.

Cuando un cliente necesita un artículo, un texto, un post para una red social, un vídeo, una imagen (sí, los redactores también hacemos tareas relacionadas con el diseño) ahí estamos nosotros.

Un redactor ha de tener cajones en su cerebro

Uno de tus clientes te necesita porque ha abierto una tienda de maquillaje en Internet. Hay productos pero no hay VIDA.

Son objetos inertes, y para que cual Pinocho empiecen a hablar, ahí entro yo: con artículos que los coloquen como protagonistas de historias. O manteniendo conversaciones en las redes sociales con los seguidores y clientes.

Sin palabras, el talento y los servicios se perderían como lágrimas bajo la lluvia

Escribo para ti como si lo hiciera para mí

Otro cliente se dedica a ofrecer servicios destinados a personas. Servicios que están relacionados con los más vulnerables de nuestra sociedad. Entonces, la redactora ha de abrir otro cajón y cerrar el del maquillaje.

Es el momento de pensar en ese colectivo. En buscar, leer, documentarme y llegar a emocionarme mientras escribo.

Tal vez mi nombre no lo leas ni me veas en ninguna fotografía, pero tras esos textos, esas palabras que te han conmovido estoy yo. La redactora invisible.

Un trabajo digno a veces, mal pagado

  • Imagina una página web llena de imágenes y ni una sola palabra.
  • Imagina una conferencia y todos permanecen en silencio.
  • Imagina tu empresa con un logo potente y atractivo, muda.
  • Imagina que a partir de hoy tuvieras que encargarte de redactar artículos, post para tus redes sociales o crear una imagen con una frase que enamore a tus seguidores y clientes.

Sin la escritura, sin los textos, las descripciones, las emociones y los datos no llegarían a esa persona que tanto te interesa, y el vehículo que has empleado para llegar a ÉL, soy yo.

Hoy quiero dedicar un fuerte aplauso a todos los redactores que en su día estudiaron en la universidad, han seguido formándose con los años.

¿Mi caso? Paso por el mejor momento que he vivido como redactora y publicista.

Por ello, doy gracias a cada una de las personas que confían en mí para que sus empresas y proyectos tengan VOZ.

Juana Sánchez G.
Gracias por leerme.

Las ventajas de una buena comunicación entre el redactor y el cliente

Vamos al grano, hoy nuestro protagonista es el cliente y no el redactor. Pero, ante todo, la buena comunicación que debe surgir entre ambos.

Consejos que te ahorrarán tiempo y costes

  • ¿Tienes clara tu idea o tu proyecto? El redactor se encargará de que los textos o el proyecto que tienes en mente, se convierta en palabras que llamen la atención de tus futuros clientes. Pero, ojo, es redactor, no adivino. Imagina que vas a una panadería y cierran porque tú aún no te has decidido por el pastel que deseas comprar.

Tu idea o proyecto es ese pastel que te encanta y sabes describir en una frase lo que significa para ti

  • Trata de escribir un plan para tu blog que explique todo que quieres tener y todo lo que el redactor necesita saber. Dile si quieres que consulte fuentes específicas, prepara una lista de temas y guíalo en la dirección que te has planteado tomar.
  • Dale alas al redactor si tienes dudas. Tal vez, tengas en mente un nombre ideal para tu negocio o para un titular. Pero, una vez que lo compartes y alguien ajeno a ti lo dice en voz alta, suena extraño, poco comercial o surrealista.

Dejarse aconsejar es también un ahorro de tiempo. Piensa que el redactor tiene experiencia en redactar textos y que un buen titular es la antesala de una lectura.

  • Ten claro lo que NO QUIERES que aparezca en tu blog o página web. Imaginemos que tu empresa está enfocada a la belleza. Pero tus productos son ecológicos. Dejar claro al redactor que no quieres un artículo o información relacionada con cosméticos o personas que no consumen este tipo de productos, es importante.
  • ¿De veras ese cambio es producto de una necesidad o de un capricho? Ahora me pongo seria. El redactor te ha enviado un borrador. Te gusta. Pero, resulta que como te ha invitado a que modifiques o corrijas, coges el rotulador rojo y empiezas a tachar y cambiar sin saber muy bien el motivo. Piensa que tiene más clientes y aunque te respeta, dispone de 24 horas al día como tú.

A más cambios, mayor será el precio a pagar. Si cambias un párrafo o eliminas todo un texto, piensa si lo haces por el bien de tu negocio o porque sí

  • Escribe, llama y habla todas las veces que sea necesario con el redactor. Hablar no perjudica a nadie. Al revés. Hablando se entiende la gente. Y si no es así, pues habrá que dialogar más. Pregunta al redactor si le ha quedado clara tu idea. Si tiene la suficiente información como para pensar que forma parte de la empresa y ha interiorizado bien vuestros valores.

Eso sí, no llames a las 23 h o un domingo por la tarde, a no ser que el mundo se esté acabando, hay que respetar los horarios del trabajador

  • Apostar por un redactor profesional, con una trayectoria de años, es una garantía. Existen múltiples plataformas que te regalan los textos, pero piensa que no se van a implicar ni la mitad de lo que lo hará un redactor profesional e independiente.

Espero que estas ideas, te sirvan y a la hora de encargar tu proyecto te resulte más sencillo y ahorres tiempo y dinero.

Gracias por leerme,

Juana Sánchez G.

Aumentar tus ingresos como redactor, Javier Pastor tiene la respuesta

Estamos en plenas navidades. Y miras tu cuenta en el banco y ves que no te llega ni para hacer un regalo simbólico a tus familiares. Cobras poco, mal y has de esperar a que te paguen.

Como mucho estás cobrando 20, 30 euros y aunque sabes que estás regalando tu trabajo temes quedarte sin clientes. ¿Merece la pena trabajar prácticamente gratis, si puedes ofrecer a ese cliente algo más que un texto valioso pero no te atreves a mostrar lo que te hace diferente al resto por temor a que se vaya con otro?

Esta mañana, Roger García ha compartido este excelente artículo de Javi Pastor sobre cómo ingresar más dinero si eres un redactor freelance.

Sencillo:

1) Demostrando que tu trabajo es bueno y sin temer pedir más dinero porque lo que vas a ofrecer a cambio le hará mejorar en su proyecto al cliente.

2) No haciendo gratis, labores como la maquetación o similar.

Este fragmento es de mis favoritos:

Cuando estamos empezando y creemos que el cliente nos está haciendo un favor a nosotros al contratarnos tenemos permiso para caer en el error de aceptar, pero si nos encontramos en ese punto en el que sabemos que el favor es de nosotros a ellos, eso hay que cobrarlo.

Subir un post desde un Docs de Drive o un Word al CMS o gestor de contenidos cuesta. Lleva su tiempo si se quiere hacer bien.

¿Por qué no ibas a cobrar por eso?

Para saber cuánto cobrar habría que hacerse unas cuantas preguntas:

  • ¿Incluye rellenar el title, meta y URL?
  • ¿Incluye buscar y subir fotografías para el cuerpo del texto?
  • ¿Incluye buscar y subir la imagen principal del artículo?
  • ¿Incluye la optimización SEO de todas esas fotografías?
  • ¿Incluye la maquetación con shortcodes (un clásico de WordPress)?

Por resumir, ya que os recomiendo leer el artículo completo de Javi Pastor, pero que nadie se mueva, sobre todo mis clientes 😄 añadiré que lo fundamental es que nuestro cliente sepa con claridad, que no solo está contratando a una persona que va a escribir muy bien sus textos, también los va a saber posicionar, elegir buenas imágenes y controlar las consultas que está recibiendo su web o blog.

Ser un buen redactor no pasa solo por cobrar 80 euros (que también) sino por demostrar que vales ese dinero que el cliente paga.

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

J’acusse…! Carta a los clientes de la redactora peculiar

J’acusse…!

CARTA A LOS CLIENTES DE ESTA

REDACTORA

Estimado cliente,

Permítame que me dirija a usted de un modo general, ya que no puedo dejar fuera de esta misiva algún nombre y después ser acusada de trato de favor.

Los hechos que me llevan a redactar estas letras se remontan a quince años atrás cuando comencé este trabajo tan lleno de espinas como  de alegrías.

Usted es el culpable de que a finales de 2019, siga enarbolando la bandera del redactor como un oficio digno y necesario en esta sociedad donde se insiste en que hombres y mujeres no leen.

Yo acuso a todas esa bocas que pronuncian semejante atrocidad: ¡Se lee! ¡Se escribe!

Por esa razón, mi estimado cliente, le doy las gracias por confiar en mí.

En esta redactora que escribe textos para su página web, busca frases ingeniosas para sus artículos e investiga hasta el infinito para encontrar esa palabra que desea, como si fuera una arqueóloga en busca del tesoro aún por descubrir.

Sin palabras, las calles no tendrían nombre. Las canciones carecerían de letras. Los ‘te quiero’ se esfumarían y sólo nos quedarían las pantallas vacías, quizás llenas de imágenes sin sentido.

Yo acuso, a quienes escriben sin haber leído.

Yo acuso, a quienes se hacen llamar redactores y no aman la palabra.

Yo acuso, a quien promete un buen posicionamiento pero un texto sin alma.

Yo acuso, a quien iguala  escribir a tener un trabajo de mentira.

Usted, cliente que respeta mi oficio y desea que el suyo brille gracias a un texto escrito con delicadeza y a la vez, con la misma garra que un tigre ataca a su presa, merece toda mi gratitud.

Gratitud que otros no ven y reflejan de diversas formas: no pagando por los servicios prestados, como si este trabajo fuera menos valioso que el suyo.

Gratitud por no pensar que me está dando una limosna, sino pagando por un servicio como lo hace cuando compra sus viandas frente al ordenador o en el supermercado.

Como despedida, le deseo que en 2020 sigamos juntos, para que las palabras se oigan más fuerte sea cual sea el soporte, porque esta sociedad las necesita.

Atentamente,

Juana Sánchez G.

Cómo afrontar una entrevista sobre tu libro ante tus ídolos. Las piernas no son del cuerpo

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Hola,

¿Solo a mí me parece que el título de este artículo no deja mucho al misterio? 😊

Porque sé que tú eres listo y sabes que voy a hablarte de la entrevista que me hicieron en el mejor programa de la radio, Las piernas no son del cuerpo con Juan Luis Cano y Curra Vidal.

En principio el protagonista era el libro Diario de una redactora peculiar, ¿todavía no lo tienes? Su libro, aquí caballero, dama, jovenzuelo…

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¿Vengo a hablar de mi libro en la radio o solo quiero abrazar a Juan Luis?

Esa es la realidad. El día que me enteré de la propuesta-invitación a la entrevista, solo podía pensar en lo mucho que admiro a Juan Luis Cano y Guillermo Fesser, conocidos por haber creado el mejor dúo radiofónico: Gomaespuma.

Quien haya crecido con ellos o ya fuera un joven  lechón entenderá que no sabía si al darme paso a las 10:15 me acordaría del argumento del libro o me pondría a cantar la sintonía del mítico programa.

Tanto uno como otro, llevan años por separado haciendo cine, radio y luchando por la Fundación Gomaespuma sin perder un ápice de humildad.

La humildad es lo que me gusta en las personas, pero si destaca en perfiles que podrían muy bien haberse dejado llevar por la tontería de la fama, más.😉

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Antes de una entrevista, los nervios son del cuerpo

He hablado en público tropecientas veces, he impartido cursos sobre el tema, y no es la primera vez que me hacen una entrevista ¿por qué acudieron todos los nervios que jamás había tenido?

Por el respeto hacia las personas con las que iba a hablar. La diferencia entre algunos personajes conocidos y estos profesionales  estriba en que ellos me trataron con cercanía, dulzura y humor. Las claves para que cualquier cosa sea un éxito.

Tratar a un entrevistado anónimo y a su libro, como si lo hubieran entrevistado en decenas de lugares es de agradecer

Déjate llevar, el mejor consejo ante periodistas que admiras

Cuando me preparé en Habilidades Comunicativas, se hacía hincapié en llevar bien preparada la entrevista, la conferencia, charla y de hecho, es lo correcto. Pero en esta ocasión, si había anotado algo por si me quedaba en blanco (nunca me ha pasado) quedó en el olvido.

En una pausa, Carlos Actrón y Mabi, fueron muy simpáticos conmigo pero lo mejor, el primero me dijo que iba a poner música que me gustaba y también una canción de Bunbury que vio en mi Twitter. ¿Qué hacer ante esa atención? Dejarse querer y dejarse llevar.

Así que entre preguntas y respuestas con el humor por medio, además de una buena reflexión de Juan Luis, sobre los que elegimos Humanidades y siempre somos vistos como los que viven en una nube, sonaron Los Flechazos (aunque ellos son los protagonistas del próximo libro en el que estoy trabajando)😀 y disfruté como una niña.

En realidad no sé qué añadir.

Para mí fue un lujo tener un hueco en el programa que no me pierdo todos los fines de semana. Y toda una experiencia que no olvidaré esa charla que mantuvieron conmigo, porque como dijo Carlos Actrón: “Estás entre amigos”

Y así, da gusto presentar tu libro con modestia, con emoción y con ganas de gritar que escribir ni es un capricho ni fácil, pero te da satisfacciones como las que hoy comparto contigo.

Gracias por leerme

Juana  Sánchez G.

¿Necesitas un redactor o un copywriter estrella?

Hola,

¿Todo bien? Así lo espero.

Comienzo con la pregunta del título: ¿Necesitas un redactor o un copywriter estrella? Va por ti estimado cliente.

Este artículo quiere reconocer la labor que realizan los profesionales de la redacción, el marketing de contenido y los creativos respecto a otros que pasan más tiempo impartiendo conferencias que ejerciendo su trabajo.

¿A quién no le gusta que le aplaudan o le den una palmada en la espalda? A mí

Soy redactora, profesora online y escritora. De vez en cuando, no me queda más remedio que pasar al primer plano, sobre todo por el tema de los libros.

Pero mis clientes son lo primero cuando llevo puesto el traje de redactora, de creativa.

Historias que llegan al alma, redactores que la dejan por el camino hacia el estrellato

Acabo de ver el anuncio de Arcos en Twitter, son las 20:38 y sé que lleva siendo TT todo el día, pero era el momento adecuado. Un minuto antes, había intentado escuchar un podcast de una copywriter estrella.

TRADUCCIÓN

Copywriter ⭐⭐⭐⭐ es esa mujer u hombre que se dedica a: mantener un canal de YouTube, un blog, concede entrevistas como si hubiera inventado la escritura y la persuasión. Y lo más importante, se hace llamar: conferenciante. ¿Pero no era antes una redactora?

Vamos a la RAE:

Conferenciante:  Persona que diserta en público sobre algún punto doctrinal.

Vuelvo al anuncio, ¿lo habéis visto? #YoTambiénSoyClara cuenta la historia de cualquier español que intenta ganarse la vida con cuatro trabajos y a pesar de ello, no le llega el sueldo a fin de mes.

Una historia redonda que muestra una realidad: una mujer que vive con su madre y tiene un hijo, que va de empleo en empleo durante el día y la noche, hasta que al final… 😉

¿Por qué las buenas ideas las tienen personas que no gustan de estar en un primer plano?

Detrás de ese vídeo cargado de emoción hay una persona a la que quizás no veamos ofrecer charlas ni talleres como si fuera un vendedor de no se sabe muy bien qué. Sinceramente no sé qué agencia está detrás.

Cuando Arcos confió en esa historia, fue porque estaba perfectamente construida. Mucho más creíble ese corto, que la realidad que nos venden los políticos.

Condensar en poco tiempo una vida, con diálogos creíbles, con tacto en cada palabra y manteniendo el tono, porque es muy fácil caer en la exageración, sólo puede ser fruto del trabajo de un buen equipo y de una persona que construye historias con alma.

Para mí, esa persona al igual que otros muchos redactores y creativos que conozco merece mi respeto

Luego están los que se suben a un escenario a decir obviedades, como si  hubieran olvidado su esencia, para dejar en un segundo plano las frases, los buenos titulares, y así aparecer en cada párrafo ellos en mayúsculas y con mucha purpurina. Cuando la protagonista, la estrella… ES CLARA.

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Imagen|Pexels

Los redactores necesitamos exponernos para que nuestros futuros clientes conozcan nuestro trabajo

Es una forma de mantener una tienda donde te digo: “Pasa, mira y dime si te gusta lo que ves” y así evitar caer en esas ofertas donde te piden trabajar gratis porque creen que no eres real. 

Y lo eres, aunque no tengas un canal en YouTube, ni te hagan entrevistas todos los días, o una editorial te proponga escribir un libro porque tienes K’s seguidores.

Exponerse está bien. Es una parte más de nuestro trabajo. ¿Cómo vas a saber si te gusta cómo escribo si no ves alguna prueba?

El problema (para mí) llega cuando confundes querer ser una estrella de rock o de cine, cuando tu trabajo es el de escribir historias para los demás, una profesión honrada, con prestigio pero artesanal, y poco vas a aprender sobre cómo habla la gente, si te pasas el día subido en un escenario esperando los aplausos.

Ficha técnica:

No he podido evitar buscar información sobre la Agencia que está detrás del spot.

Agencia: El Ruso de Rocky   

Dirección Creativa Ejecutiva: Ángel Torres y Lucas Paulino
Director de Arte: Miguel Novillo, Estelle Gehin
Equipo creativo: Alvaro Marugán, Ángela Pacheco, Mario Carrillo, Marta Fernández
Equipo de Cuentas: Estefanía Gimeno, Izaskun Arríen, Ana Tablado, Marta González

Anunciante: ARCOS
Contacto del cliente: Ignacio Cervantes

Productora TV: Grupo Caribe.
Director Fotografía: Manuel del Moral
Fotógrafo: Victor Bensusi
Agencia de medios: La Pequeña Fábrica

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

Los artículos de prueba gratis no existen

Hola,

De nuevo por aquí para hablar sobre un tema surrealista. Que ni a Dalí le serviría para pintar un cuadro, de hecho el artista miraba mucho la pela.

¿Por qué vemos como algo natural que nos pidan un artículo de prueba gratis? ¿Acaso a mi querido electricista le voy a pedir esta tarde que me coloque el plafón sin pagarle? Luego ya si me gusta, que siga con un enchufe que me tiene que cambiar. 😉

Escribe gratis y yo me lucro, es una idea retorcida

Me gustaría compartir cómo es la experiencia de una redactora freelance cuando se mueve por ese mundo de las ofertas para redactores de contenido.

Existen dos extremos, en uno, no piden experiencia lo cual me lleva a pensar que es una empresa suicida, y por otro lado, están las que te piden por adelantado un artículo de 500 palabras por el que no te van a pagar pero oh sorpresa, sí a publicar si tiene calidad.

Obvio que ahora no caigo en esas trampas pero está bien que se sepa, sobre todo para denunciar el poco prestigio que para algunos tiene un oficio tan digno como el de redactor.

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Hay meses duros, los inicios también lo son pero regalar tu trabajo es delito

Practico la empatía (no he podido evitar acordarme de la magia de mi melena, perdón) y sé que hay meses complicados, donde tú has realizado tu trabajo pero los clientes por la razón que sea no te pagan y siguen con su vida, como si en la tuya la compra fuera gratis y la luz y el agua no te la cobraran.

Estos anuncios donde ponen como gancho un artículo de prueba y un después ya se verá, pueden resultar tentadores, sobre todo si necesitas ingresos para ayer

No es la primera vez que trato este tema pero regalar tu trabajo es un insulto hacia tu persona y un gremio.

Lo sé, soy dura pero si todos dijéramos que no, no habría personas con tan poca ética para publicar ‘ofertas’ donde el sueldo es ridículo y lo que te piden es propio de dos o tres trabajadores.

Un redactor que regala un artículo de prueba será un eterno becario

Hay empresas que se jactan de contar con becarios para que obtengan experiencia. ¿Pagarles? Eso ya no forma parte del paquete de diversión Ven a trabajar para mi negocio gratis todos los días y a ver qué podemos aprender nosotros de ti.

Y para terminar me gustaría añadir que no sólo existen los artículos de prueba.

Como publicista me pidieron en una agencia que pagara cerca de 200 euros por asistir a una ‘clase’ donde me mostrarían su forma de trabajar.

Por lo visto o pensaban que no era muy espabilada o pretendían que su secreto les abriera muchas puertas para ganar dinero a base de incautos, cuando eran ellos los que debían pagar: de locos… No, de espabilados.😎

Existe una abismal diferencia entre:

“Trabajo en lo que me gusta, es como si no trabajara”

y

“Trabajo gratis por ahora, me han prometido pagar más adelante”

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¿Y tú, has sido un buen samaritano y has trabajado gratis sin valorar tu profesión o por necesidad?

Gracias por leerme.

Juana Sánchez G.

¿Qué tienen en común un redactor freelance y La maravillosa Señora Maisel?

Hola,

Lo confieso, detesto a los articulistas que hacen símiles con herramientas de marketing y series. No tengo Netflix ni ninguna plataforma cool. Pero sí estoy pudiendo ver La maravillosa Sra. Maisel.

Hacía tiempo que no me reía a carcajadas, que no me sumergía en una historia creíble a ratos y rocambolesca en otros.

Una mujer, años 50. De ella se espera que se case, tenga hijos y un buen cuerpo. ¿Aspiraciones laborales? ¿Para qué necesita trabajar si ya lo hace el marido? ¡La Señora Maisel lo necesita! Sobre todo cuando el marido perfecto le pone los cuernos, y entre otras cosas trabaja como monologuista por accidente, porque la que tiene gracia es ella.

La Señora Maisel es espontánea,  un redactor también debe serlo

Si hablamos de un encargo con los límites bien trazados, poco espacio hay para la espontaneidad, pero si en ese artículo estamos hablando de nosotros, qué mejor que escribir como hablamos.

Aquí te dejo una prueba, un artículo breve que subí a Linkedin y que va por las 3.655 visualizaciones. Si lo lees comprobarás que no es gran cosa, pero sí natural y espontáneo. ¿Quiénes son esos ‘mirones’ que observan tu perfil pero nunca dicen nada?

En mi caso mi forma de desahogarme es el humor negro. Cáspita, resulta que sólo debía “subirme” al escenario de las publicaciones y decir lo que a todos les pasa por la mente, de ahí el éxito del texto. ¡Espontaneidad e identificación con el público!

La Señora Maisel, algo bebida y algo trastornada, se sube a un escenario y la gente ríe ante sus ocurrencias que no dejan de ser un drama, pero las palabras, el tono y su carisma la elevan a lo más alto.

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La Señora Maisel gana poco dinero pero aspira a triunfar, un redactor debería pensar igual

Aunque proviene de una familia acomodada, se niega tras su separación a vivir de sus padres, pero de monologuista siendo novata y mujer no cobra mucho por lo que acepta todo tipo de trabajos: en un centro comercial pasa por diferentes puestos.

Y por la noche se produce la magia, sube a un escenario aunque algunos sean mugrientos. Lo mismo ocurre con el redactor. Debe trabajar mucho, y no cuenta con el apoyo económico de su rica familia (al menos la que escribe, no) Por lo tanto, viva el pluriempleo e intentar llegar a fin de mes.

¿Lo hermoso? Poder subir a ese “escenario” y ser tú. Escribir lo que te nazca del alma o bien para un cliente que tenga una mentalidad abierta o para ti y demostrar todo lo que puedes ofrecer con tus palabras: la risa, la empatía y la creatividad.

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La Señora Maisel es organizada y siempre va estupenda, un redactor… también

Si como en mi caso redactas desde casa, lo de ir estupenda lo dejaremos a un lado. Una buena ducha, vestirse de persona y el pijama bajo la almohada será suficiente. Pero en cuanto a la organización es importante para el redactor. Sobre todo si no quieres pasarte la vida cobrando una miseria por artículo cuando tú sabes que eres bueno.

La confianza es fundamental. Pero como todo en la vida, un exceso sin nada que ofrecer a cambio es absurdo.

Ella tiene buenos monólogos, tú tienes buenas historias y has de organizar tu tiempo para hacerlas llegar a todas partes y eso tiene que ver con redes sociales, con escribir correos o presentarte ante alguien que realmente vea-lea lo que haces. Ahí sí sería buena idea ponerte algo decente.

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La Señora Maisel es excéntrica y yo, digo los redactores también pueden serlo

Qué aburrido es navegar por internet y encontrar artículos primo hermanos de otros. Qué agobiante resulta leer libros en serie porque ‘es lo que se lleva’.

¿Y si tú eres lo más parecido a una brisa fresca que entra por la ventana? ¿Vas a cerrarte en banda y ser otro clon que huele a rancio?

Ser excéntrico o peculiar no suele gustar a todo el mundo, pero ojo, si logras seducir al público adecuado no te abandonará jamás.

No soy una redactora al uso, pero sé que tú lees mis artículos y eso me hace tener esperanza en esta profesión.

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La Señora Maisel no es clasista y tú como redactor tampoco

Sólo hay que echar un vistazo a su representante y a ella. La noche y el día. Y no sólo por el atuendo sino por las vidas tan diferentes que les ha tocado en suerte. ¿Existe algún problema en saber relacionarse con cualquiera, sea cual sea su trabajo, sus ingresos, cómo vista o cómo hable?

No debería, pero no siempre es fácil. Te lo digo yo que vivo en un barrio de la periferia pero a la vez, me he movido por ambientes pijos. En ambos lugares me he sentido cómoda por una razón: ser yo misma. De vuelta con la naturalidad.

Con ser redactor ocurre lo mismo, cuanta más gente conozcas, de todo tipo, con ideas contrarias a las tuyas, que no te den la razón o te hagan la pelota, mucho mejor para ti y para tu forma de escribir.

¿Por qué? Te ayudará a pensar y a reflexionar antes de teclear una idea que creías certera. Ponerse en los zapatos del otro ayuda y mucho a pisar firmemente la tierra.

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La Señora Maisel sonríe y llora, pero el humor es su salvación. La del redactor también

Que estés sobre el escenario poniendo a caer de un burro a tu marido y hagas chistes sobre su amante, sobre ser judía, digas tacos y todo ello sea aderezado con lágrimas y risas es una proeza.

Pero así es la vida. Un día tu padre se muere y aunque hayas tenido un año para prepararte sucede y la vida no se detiene y eso es lo que muestra esta serie. Nada de ciencia ficción: la crudeza de nuestras existencias pero con una opción: la de ponerle color a los problemas, aunque sea tirando de humor negro.

Tanto si te subes a un escenario como si escribes, más te vale aliarte con el humor y tomarte a guasa los palos que te van a tocar, la sociedad en la que vives y observar el éxito de los mediocres mientras a ti te duele la espalda y no te llega para pagar algunas facturas.

El humor nos hará libres y quién sabe, quizás nuestros textos reciban algún aplauso como los monólogos de la grandiosa Señora Maisel. Por cierto, doble aplauso para los guionistas.

Gracias por leerme.

Juana Sánchez González

Necesito un redactor o necesitas un REDACTOR

Si ponemos en Google: Necesito un redactor, aparecen cientos de lugares.

Hola cliente. Soy una redactora que va por libre, eso no significa que escriba en un prado verde, mientras saboreo un té.

Mi trabajo es duro, serio y le pongo mucho interés, como la mayoría de los redactores freelances.

Si nos hacemos llamar así no es por parecer más sofisticados, es lo que hay, ya sabes: la jerga.

Pero la realidad se llama Joana o Juana y escribo artículos en una habitación-despacho pintada de color azul. Me gusta mi trabajo y  mimar a mis clientes.

¿Necesitas un redactor o necesitas un redactor de calidad?

Si has llegado hasta este artículo igual has visto mis tarifas. Igual también te has pasado por trabajos anteriores. Quizás te empiezo a generar confianza. Me alegro.

Eso es lo positivo de contar con alguien con quien puedes hablar de tú a tú. Primero te abro la puerta de mi casa, echas un vistazo, te pones cómodo y miras cada rincón, sin problema.

Después, nos sentamos y me cuentas qué título tiene tu historia: tu empresa, tu proyecto, tu blog o incluso ese breve texto que deseas escribir y no te sale.

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Aquí no encontrarás una casa recargada, llena de adornos y florituras. Mi estilo es minimalista: no quiero distracciones, quizás un pequeño minion sobre mi router, pero lo demás invita a escribir, a pensar para dar lo mejor.

Piensa en mí, cuando busques un redactor, te irá bien

¿Demasiado confianza?

Igual no es tan buena, puedes llegar a pensar pero lo soy. He tardado años en poder decir este tipo de cosas.

Si depositas tu confianza en mí, voy a trabajar duro en tu proyecto.

La razón es sencilla, soy REDACTORA y no, no estoy gritando en el lenguaje de las mayúsculas, es para que quede claro que igual que yo no sería capaz de ofrecer mis servicios como electricista (me encanta poner ese símil) no me gusta que quien no sabe darte lo que necesitas, se haga llamar redactor.

Supongo que como tú, considero que el tiempo es oro y que el dinero cuesta mucho ganarlo, como para regalarlo.

Si buscas textos útiles, atractivos y generar una comunidad, cuenta conmigo.

Si buscas preguntar por cualquier detalle que todo el mundo da por hecho que debes saber pero que tú desconoces, cuenta conmigo.

Gracias por leerme y vamos a escribir.

No tengamos miedo a soñar.

Juana Sánchez G.

Redactora peculiar, anónima y agradecida

Hola a todos, este artículo es uno de los más breves pero de los más llenos de sentimiento de gratitud.

Como redactora es difícil salir adelante, pero como escritora también 🙂 ¡Alegría! En realidad, nada es sencillo en esta vida, pero cuando escribir es sinónimo de placer y de sentirte bien contigo y con lo que haces, no importa el éxito.

Y ahora te pregunto ¿qué es el éxito?

Nada más y nada menos que ser feliz con poco. ¿Y qué es poco? Parezco una prima lejana de Sócrates.

La felicidad es algo personal. Mientras que para unos tiene la forma de un coche de lujo, para otros es vender un libro, que un lector te diga que te está descubriendo y que no dejes de escribir.

¿Poco práctica mi felicidad? Seguimos con las preguntas. La felicidad no tiene que significar que tu cuenta corriente comience a crecer de manera desorbitada.

Claro que me gustaría que mis libros los compraran muchas personas, pero siendo realista soy consciente de quién soy y de dónde habito. Y en este mundo, hay más libros que granos de arena en la playa.

Redactora peculiar y agradecida hasta el infinito y más allá

Un lector me dijo que ser la escritora de las minorías era bueno. Me hizo sonreír y pensar.

No creo que ostente ese título pero sí enarbolo la bandera de los escritores anónimos. Desde el redactor que elabora textos para catálogos, cursos, páginas web o artículos jugosos, hasta ese escritor que teme autopublicar su historia por temor a las críticas.

Así que a ellos y a los lectores que poco a poco comparten el tener en sus casas Diario de una Redactora Peculiar o Agorafóbica Perdida, mil gracias y a esos personajes que parecen protagonistas de una novela, también. Sin ellos hubiera sido imposible redactar muchos de los capítulos.

GRACIAS A QUIENES HABÉIS COMPRADO ALGUNO DE MIS LIBROS.

BESO EN LA FRENTE

Por cierto, hoy 30 de septiembre conoceremos al ganador de un ejemplar en tapa blanda.

Suerte a todos

Juana Sánchez G.