
Siempre he escrito, ups, acabo de sufrir un golpe de calor, un ligero mareo, pero de esos que te hacen recordar que ese tipo de frases las pronuncian muchos famosos, esos que de repente sacan un libro al mercado y aseguran haber llevado dentro un Juan José Millás que luchaba en su interior por salir; para finalmente compartir con nosotros, oh, simples mortales, sus historias que tanto necesitaban redactar. En todo caso, tranquilidad, no te voy a vender nada. Ni soy famosa, ni tengo un Millás por ningún rincón escondido.
Si te apetece, tienes tiempo o sientes curiosidad te quedas. Por cierto, llevo un rato leyendo textos de personas que conozco a través de Internet, me encanta ese poder que tienen las palabras para trasladarte a otro lugar. Y cualquier persona que sea capaz de alejarme de este planeta durante un instante merece mi respeto y que le robe horas al sueño. Mil gracias.
No recuerdo ni un momento en mi vida donde no estuviera por medio una libreta, un bolígrafo, o cualquier cosa que me sirviera para garabatear una idea. Quien dice una idea dice: la trama para una novela, un relato corto, un guión…
Me paso el día escribiendo, pero hablo de otra cosa. De escribir para divertirme. Para imaginar. Supongo que también para compartir mis películas. A veces con un THE END, y otras con tres puntos suspensivos porque no sé como terminar.
He llegado nadando entre historias antiguas, hasta este blog, tan limpio, tan cuidado, y carente de una parte importante de mí, no sé si pretendo crear una marca personal, tengo demasiado sueño para pensar en eso o tal vez me falte estrategia. Solo quiero retomar una historia que comencé hace unos años.
Pienso hacer exactamente lo mismo. Subir y poner cómoda aquella pretensión de novela e ir completándola aquí. Siempre y cuando le interese a alguien, incluso a ti que no eres de los que dejan comentarios, no importa, los lectores silenciosos son los mejores porque algún día dejan de serlo y o bien te echan una bronca monumental-las críticas no vienen mal- o se deshacen en halagos que tampoco voy a ignorar. Vamos a ello. Toma aire, y déjate llevar, al menos eso fue lo que sentí mientras creé cada personaje.
¿Si soy escritora? ¡Claro que sí! no lo pongo en el currículum pero ejerzo como tal desde los ocho años. Un apunte, “Altea” nació en 2006, ¿se habrá apolillado con el paso del tiempo…? Tengo una intuición.
Pulsa sobre el nombre